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El impacto del cambio climático en los sistemas hídricos

El Banco Mundial alerta de que "la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial"   De la irregularidad de las precipitaciones a la subida del nivel del mar, las advertencias de organizaciones respetadas presionan sobre la necesidad de actuar para asegurar un futuro sostenible

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Los efectos del cambio climático en los sistemas hídricos mundiales son evidentes: desde patrones erráticos de precipitaciones hasta la reducción de las capas de hielo, la elevación del nivel del mar y la aparición de inundaciones y sequías.

La mayoría de las consecuencias del cambio climático tienen que ver con el agua, intensificando tanto su escasez como los peligros relacionados con ella, como inundaciones y sequías, ya que el aumento de las temperaturas altera los patrones de precipitación y el ciclo global del agua.

Una imagen de la situación

Entre los retos que plantea esta confluencia de circunstancias extremas, ONU-Agua menciona que sólo el 0,5% del agua de la Tierra es dulce utilizable y disponible, unos dos mil millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable y se prevé que el aumento del nivel del mar extienda la salinización de las aguas subterráneas, disminuyendo la disponibilidad de agua dulce para los seres humanos y los ecosistemas de las zonas costeras.

Además, la misma fuente cita que “la calidad del agua también se ve afectada por el cambio climático, ya que se prevé que el aumento de la temperatura del agua y la mayor frecuencia de inundaciones y sequías agraven muchas formas de contaminación del agua”.

Como corolario, el Banco Mundial alerta de que “la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial”. Señalan que “los desastres relacionados con el agua representan el 70% de todas las muertes vinculadas con desastres naturales”.

https://pixabay.com/photos/drought-dehydrated-clay-floor-earth-1675729/

La Agencia de Protección del Medio Ambiente recuerda que el impacto del cambio climático en el ciclo del agua difiere de una región a otra del país. “El aumento de las temperaturas, la sequía y la reducción de las nevadas están ejerciendo más presión sobre los suministros de agua en el suroeste. Por el contrario, el noreste y el sureste pueden experimentar más tormentas extremas y lluvias torrenciales, lo que puede poner en peligro las infraestructuras hídricas envejecidas (como presas, alcantarillas e instalaciones de tratamiento de aguas)”.

ONU-Agua también afirma que la concurrencia del cambio climático, el aumento de la población y la creciente escasez de agua ejercerá presión sobre el suministro de alimentos, ya que la mayor parte del agua dulce utilizada, alrededor del 70% en promedio, se destina a la agricultura.

Actuar ahora

Aunque nuestras fuentes de agua se enfrentan a diversas amenazas debido al cambio climático, hay varias medidas que podemos tomar como individuos y comunidades para contribuir a minimizar los daños.

ONU-Agua menciona:

– Unos ecosistemas acuáticos sanos y una mejor gestión del agua pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ofrecer protección contra los riesgos climáticos

– Los humedales como manglares, algas marinas, marismas y pantanos son sumideros de carbono muy eficaces que absorben y almacenan CO2, ayudando a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

– Los sistemas de alerta temprana de inundaciones, sequías y otros peligros relacionados con el agua multiplican por más de diez el rendimiento de la inversión y pueden reducir significativamente el riesgo de catástrofes: un aviso de 24 horas de la llegada de una tormenta puede reducir los daños en un 30%.

– La agricultura climáticamente inteligente que utiliza el riego por goteo y otros medios para usar el agua de forma más eficiente puede ayudar a reducir la demanda de suministros de agua dulce.

Además, la EPA comparte acciones eficaces:

– Construir infraestructuras hídricas sostenibles. Las comunidades pueden mantener y renovar los sistemas de agua obsoletos con herramientas de planificación, ayuda financiera, mejores prácticas y nuevas tecnologías.

– Utilizar el agua con prudencia. Las personas pueden reducir el consumo de agua en sus hogares y jardines reparando las fugas, eligiendo productos con la etiqueta WaterSense, plantando vegetación autóctona o resistente a la sequía, y muchas otras acciones.

– Infórmate sobre la calidad del agua local. Utiliza la herramienta How’s My Waterway de la EPA (por sus siglas en inglés) para conocer el estado de las masas de agua de tu zona.

Pero el primer y principal objetivo que todos debemos tener presente es el compromiso urgente, como humanidad, de reducir los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. Sólo la acción inmediata, combinada con este objetivo a largo plazo, creará un futuro sostenible para las generaciones venideras.

Este artículo ha sido facilitado por la Fundación VoLo, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es acelerar el cambio y el impacto global apoyando soluciones climáticas basadas en la ciencia, potenciando la educación y mejorando la salud.

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