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Oleada de violencia en Costa Rica sacude a migrantes nicaragüenses

El año 2023 cerró con una cifra histórica de 907 homicidios en Costa Rica. De ellos, 139 fueron de extranjeros, con los nicaragüenses como el grupo más afectado con 100 muertes

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El opositor nicaragüense Joao Maldonado buscaba agilizar sus trámites para migrar a un tercer país, Estados Unidos, cuando varias personas lo persiguieron y dispararon al vehículo en el que se movía junto a su esposa a inicios de año.

Desde 2018, cuando se refugió en Costa Rica en busca de protección internacional alegando persecución del gobierno de Daniel Ortega, Maldonado ha sido víctima de dos atentados por parte de sujetos encapuchados que le han disparado y causado graves heridas.

La primera ocasión fue en 2021, en un caso que jamás se esclareció.

Sin embargo, tras este segundo ataque, el caso del opositor ha encendido las alertas en el país centroamericano, por la posibilidad de que se trate de violencia política por parte de simpatizantes del gobierno de Nicaragua, o de la violencia común que está afectando a la población migrante.

Costa Rica registró en 2023 su año más letal, con 907 homicidios. En ese periodo, la tasa nacional de muertes violentas se elevó desde 12,5 por cada 100.000 habitantes en 2022, hasta 17,2 en 2023, según cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). La mayoría de esas muertes se deben a peleas entre grupos narcotraficantes

La Asamblea Legislativa aprobó por mayoría una condena del incidente contra el opositor nicaragüense Joao Maldonado, mientras que otras entidades como ACNUR se pidieron una investigación , expresando un temor de que exista algún vínculo político.

El gobierno de Costa Rica ha dicho sobre este caso que “garantiza la seguridad de toda la ciudadanía, incluyendo aquellos en condición de refugiados y solicitantes” de asilo, y que el caso de Maldonado “es un caso puntual que es investigado por la instancia judicial correspondiente conforme lo dicta la ley y se actuará conforme a los hallazgos de esta investigación”.

Inseguridad entre la comunidad migrante
Julio Gallegos, un expolicía que fue encarcelado por negarse a reprimir a los opositores nicaragüenses en 2018, huyó a Costa Rica cuando fue liberado al aprobarse una Ley de Amnistía en Nicaragua.

Gallegos vivió por más de 3 años exiliado en la nación costarricense, pero asegura que tuvo que salir de este país porque fue víctima de amenazas en redes sociales.

“Me mandaban amenazas que me querían matar y no me sentía seguro en Costa Rica. Yo temía por mi vida, renunciar a la policía de Nicaragua era renunciar a la mafia”, dijo Gallegos a la Voz de América. Actualmente vive en España.

Antes de migrar a Europa había recibido amenazas que interpuso ante las autoridades costarricenses sin resultado alguno. “No me hacían caso, tengo aún la documentación pero no pasó nada”, recalcó. “No sabes si eres víctima de la violencia común o del régimen de Ortega”.

Carlos Murillo, un sociólogo y catedrático de la Universidad de Costa Rica, explica que en este país centroamericano hay un incremento “realmente alarmante” de la violencia criminal y en “ese escenario tan complejo se siente una realidad regional y sí, es cierto también, en una sociedad como la costarricense cada vez más desigual”.

“Es una circunstancia muy difícil y, en ese conjunto, los nicaragüenses que vienen aquí también sufren de la violencia que ha aumentado muchísimo”, subraya Murillo.

Pero Murillo no descarta que exista algún tipo de violencia política contra exiliados nicaragüenses.

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