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El invierno más cálido registrado alerta sobre el cambio climático

La temperatura media del invierno fue 5,4 grados Fahrenheit superior a la media. Las implicaciones de un deshielo más temprano incluyen una menor disponibilidad de agua y un mayor riesgo de sequías e incendios forestales

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Un informe publicado el 8 de marzo por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), afirma que “EE.UU. tuvo su invierno más cálido jamás registrado“, abriendo un nuevo debate sobre los efectos verificables del cambio climático.

La NOAA destaca que el último invierno meteorológico tuvo una temperatura media de 37,6 grados F – 5,4 grados por encima de la media. Esto significa que algunas partes del país apenas experimentaron clima invernal.

La misma fuente profundiza en la cuestión, informando que la temperatura media en todo el territorio contiguo de Estados Unidos el mes pasado fue de 41,1 grados F, 7,2 grados F por encima de la media del siglo XX y situándose como el tercer febrero más cálido en los 130 años de registro climático de la NOAA.

“También fue un invierno suave, con todos los meses de invierno en torno o muy por encima de su temperatura mensual normal”, según la descripción del Servicio Meteorológico Nacional.

El servicio de pronósticos AccuWeather va más allá en su balance de la situación: “El invierno que no fue“, reza su titular. Concluyen que todos los estados contiguos de EE.UU. tuvieron temperaturas superiores a la media este invierno.

Un febrero con calor

 

Entre las consecuencias de este resultado histórico de las temperaturas, Minnesota, Misuri y Wisconsin experimentaron las temperaturas más altas registradas para el mes de febrero. Además, otros 20 estados experimentaron uno de sus meses de febrero más cálidos, situándose entre los 10 más calientes de la historia.

 

https://pixabay.com/photos/sun-sky-clouds-sunset-sunrise-1617470/

 

Además, el calor persistente del invierno provocó una disminución gradual de la capa de hielo en los Grandes Lagos. El 11 de febrero, la cobertura de hielo alcanzó un mínimo histórico del 2,7%, la cantidad más baja registrada para mediados de febrero.

A lo largo del territorio contiguo del país, la precipitación de febrero se midió en 1.86 pulgadas (4.72 centímetros), quedando por debajo del promedio en 0.27 de pulgada (0.69 centímetros). Esto situó a febrero de 2024 entre el tercio más seco de los datos climáticos registrados.

 

Consecuencias de un invierno más cálido

 

La Fundación Nacional de Educación Ambiental señala que cuando la nieve desaparece antes, significa que hay menos agua disponible para las personas, los ecosistemas y el uso agrícola.

Añaden que “las sequías, que se prevé que sean cada vez más frecuentes en Estados Unidos, pueden destruir cosechas y tierras de pastoreo, reducir la cantidad y calidad de los recursos hídricos y aumentar el riesgo de incendios”.

Otros efectos de los inviernos más cortos, según el servicio de noticias climáticas Climate Central, son la prolongación de los periodos vegetativos y la alteración del frío del que dependen los cultivos frutales, la prolongación de las temporadas de alergia y los cambios en los patrones de abastecimiento de agua a causa del deshielo del hielo y la nieve.

El calor sin precedentes observado durante el último invierno en todo el territorio contiguo de Estados Unidos sirve de dura advertencia sobre la aceleración de los efectos del cambio climático.

Esto subraya la necesidad de una acción global para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático. Las ramificaciones de un invierno más cálido van mucho más allá de los meros inconvenientes, ya que afectan a los ecosistemas, la agricultura y los recursos hídricos, y agravan el riesgo de sequías e incendios forestales.

 

A medida que presenciamos el desarrollo de estas consecuencias tangibles, se hace cada vez más evidente que abordar el cambio climático es imperativo para nuestro bienestar y el de las generaciones futuras.

 

Este artículo ha sido facilitado por la Fundación VoLo, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es acelerar el cambio y el impacto global apoyando soluciones climáticas basadas en la ciencia, potenciando la educación y mejorando la salud.

 

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