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Cómo hablar del cambio climático

La manera como se explica este problema al público puede hacer que más gente se anime a tomar acción

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Los fenómenos meteorológicos extremos han marcado este año a Estados Unidos y al mundo. El cambio climático está trayendo algo más que temperaturas y patrones meteorológicos modificados: tiene el potencial de cambiar nuestras vidas, nuestra forma de trabajar e incluso nuestras creencias.

Varios expertos explicaron en un encuentro con la prensa cuáles son los efectos potenciales más profundos y duraderos del cambio climático: los impactos o costos sociales, las reacciones del público a medida que nuestra polarizada sociedad se ve cada vez más afectada por el cambio climático, e incluso qué sucede con nuestras vidas espirituales, mientras lidiamos con el problema.

La narrativa importa

Jon Christensen, profesor adjunto del Instituto de Medio Ambiente y Sostenibilidad en el Laboratorio de Narrativa Medioambiental de la UCLA, explica que existen “para recoger las diversas historias que la gente cuenta sobre cambio climático y aprender de sus distintas maneras de relatarlas”. Agrega que “Queremos saber qué significa el cambio climático para cada quien”.

Señala que es interesante explorar cómo lo ven las comunidades y por qué es importante para ellos.

“La forma en que la gente piensa sobre las llamadas catástrofes naturales puede variar con el tiempo”, detalla. “Cuando la peste negra mató a 25 millones de personas en Europa en el siglo XIV, fue visto por muchos como un justo castigo de un Dios iracundo”.

Eso empezó a cambiar. El desastre comenzó a ser visto como un evento natural y las víctimas como inocentes que merecían ayuda.

“La mayoría de la gente cree que el cambio climático es real y que es causado por las actividades de los seres humanos y sus emisiones de gases de efecto invernadero”.

Señala que cualquier duda ha sido deliberadamente creada. “Llamamos a esto Agnogénesis, o la creación cultural de la ignorancia. Ternemos que entender este fenómeno”.

Subraya que “La frase cambio climático, al igual que las palabras medio ambiente, son de las palabras más polarizantes del léxico político estadounidense”. Apunta que esto no ocurre en otras partes del mundo, pero es un factor importante en este país.

Relata que, hace unos años, la Associated Press lo entrevistó porque la Legislatura de Nebraska era reacia a un estudio sobre adaptación climática de una Universidad. “Le dije al periodista que si la conversación se enfocara sobre rendimiento de los cultivos, sequía, precipitaciones y temporadas de cultivo, la percepción sería distinta”.

Recuerda que el gobernador de California Jerry Brown logró involucrar a la gente hablando de los incendios forestales y la sequía persistente. “Se refería a  cosas que la gente podía ver y sentir en sus comunidades y en sus vidas. Y pidió que hicieran algo, que actuaran”.

Christensen remata afirmando: “Podemos marcar la diferencia con las historias que contamos sobre el cambio climático”.

Escenarios y predicciones

Hannah Hess es directora asociada del Laboratorio de Impacto Climático. Lanzaron recientemente el programa Humane Climate Horizons, conjuntamente con UN Development Program de Naciones Unidas.

“Bajar las emisiones tiene un costo, por eso estamos mirando distintas opciones”, comenta

Sin embargo, para ella no bajarlas tiene un costo aún mayor, y especialmente “un costo social que se reparte por todo el mundo, desde muertes y afecciones de salud por altas temperaturas hasta bajas en la producción de la comida, pasando por horas de trabajo perdidas debido al calor, daños en poblaciones costeras”.

Llama a estimar estimar el costo a la sociedad en todas estas categorías, para entender la urgencia de tomar acción ante el clima. “Nuestro equipo compara esto con un embudo. Por eso es importante que los políticos cambien las prioridades”, dice.

Los datos de las investigaciones que ha hecho el laboratorio de Cambio Climático, así como una herramienta que permite hacer proyecciones, están disponibles en horizons.hdr.undp.org.

“Allí se puede ver el impacto por ciudad bajo distintos escenarios de cambio climático, para estimar sus posibles consecuencias”, detalla la vocera.

Cree que el costo social más serio tiene que ver con los índices de mortalidad vinculados a diversas causas por el calor extremo. “En un día más caluroso entra más gente al hospital”, afirma. Lamentablemente cree que no se puede cuantificar de manera exacta, porque “En el certificado de defunción no van a escribir que había calor extremo ese día, pero pueden ser muertes por infarto o derrame cerebral”.

Sin embargo alerta que sí se puede cruzar la data entre los días de más calor y los fallecimientos por estas razones.

Superando la brecha partidista

Para Megan Mullin, Directora del Centro de Innovación Luskin de la Universidad de California en Los Ángeles, la característica más importante de la política sobre el cambio climático en los Estados Unidos y a nivel mundial, es la división. “Es una nación que está profundamente polarizada por líneas partidistas”.

Relata que, incluso a medida que los efectos del cambio climático se hacen más visibles y se reconocen más ampliamente, esa brecha es más amplia.

Cuenta que, cuando Pew Research, una de las principales organizaciones nacionales de encuestas, pregunta sobre prioridades para la acción del gobierno, entre los republicanos el cambio climático ocupa el último lugar de sus prioridades.

A los ojos de Mullin, esa brecha es enorme. “Se trata de una condición de larga data en la política estadounidense”. Y lamenta que “No ha habido posibilidad de construir una coalición mayoritaria para poner en marcha la acción climática, para promulgar leyes que aborden este problema”.

Agrega que las medidas adoptadas por los presidentes demócratas cuando estaban en el poder son revocadas por sus sucesores republicanos.

Sin embargo cree que las condiciones están empezando a cambiar. Ve una oportunidad en el hecho de que los demócratas en el gobierno y en la opinión pública se hayan vuelto más cohesionados sobre el tema, lo cual los ha conducido a tomar mayores acciones.

Pone como ejemplo el haber promulgado la Ley de Reducción de la Inflación, que trae importantes acciones contra el cambio climático.

 

Natalie Dmay – Pexels

 

También destaca que, mientras los líderes republicanos siguen negando la gravedad del cambio climático para interponerse en la acción del gobierno, la expansión de la energía limpia se concentra en estados liderados por republicanos.

“El 38% de la capacidad operativa de energía limpia del país está situada en sólo 4 estados: Iowa, Kansas, Oklahoma, Texas. Y Es porque estos estados tienen geografías que son propicias para el viento y la energía solar”.

Lamenta que la energía renovable se vea como un chivo expiatorio para las vulnerabilidades de la producción energética y que sigan resistiéndose a la transición.

Predice que el cambio también se producirá como consecuencia de la creciente visibilidad de los impactos climáticos. “Hemos descubierto que los republicanos corren de hecho más riesgo de inundaciones e incendios que los demócratas. Podemos empezar a ver menos resistencia de los republicanos para invertir en mitigación”.

Para ella, la acción climática todavía puede estar en marcha mientras la política climática estadounidense sigue en las garras de la polarización.

 

Arte que invita a la conversación

 

Anais Reyes es asociada principal de exposiciones en el Museo del Clima de Nueva York, el primero de su clase en EE. UU. Detalla que “No nos limitamos a hablar de la ciencia del clima, nos centramos también en las artes, las humanidades y las repercusiones sociales, de forma que más gente participe en este debate crucial”.

Una estadística crucial para relacionarse con sus visitantes es que el 66% de los estadounidenses están preocupados por el cambio climático, pero sólo el 5% habla de ello.

“Esto es de las universidades de Yale y George Mason. Así que la mayoría de la gente se preocupa por el cambio climático, pero nadie habla de esto, nadie sabe qué hacer al respecto”. Refiere que se crea lo que los investigadores llaman una espiral de silencio.

“Somos un punto de entrada para conectar a la gente a la acción, una herramienta para ayudar a la gente a alejarse de la desesperanza y moverla hacia la motivación”.

Sobre su última exposición, dice que se dividió en 3 partes. La primera fue una postal mural con postales antiguas sobre una escena paisajística que cuenta una ficción sobre el cambio climático en el futuro, pero individualmente cada postal tiene su propia historia.

“Atrajo a la gente y permitió encontrar diferentes piezas de la obra de arte o postales individuales que resonaron con ellos”.

La segunda parte ofreció algunas ideas alucinantes sobre cómo entiende el público -y malinterpreta- el cambio climático. Y en la tercera parte se invitó a pasar a la acción. “La gente siempre responde y les inspira a actuar más”.

Hicieron un muro interactivo de 12 pegatinas diferentes. Cada una estaba etiquetada con una acción que una persona podía realizar. Tenía cosas como “Voy a llamar o escribir a mis representantes” y la gente elegía las que más resonaban con ellos y luego las pegaban en la pared y a menudo dejaban notas con escritura personalizada con firmas y fechas.

“Todas nuestras acciones se centran en lo colectivo y cívico, para encontrar una manera de tener un impacto multiplicador sobre el individuo, porque necesitamos un cambio para abordar el problema a gran escala” finaliza la vocera.

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