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Discriminación por edad: ¿cómo superarla?

“Todos somos responsables por nuestra sociedad, estamos interconectados. Y necesitamos reconocer que todos estamos envejeciendo”

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La discriminación por razones de edad se cierne sobre personas de más de 50 años. El 93% de los adultos mayores afirma haber sido objeto, según informa la Asociación Estadounidense de Personas Retiradas (American Association of Retired Persons, AARP).

Como ejemplo, hoy es un asunto de discusión pública la percepción de que algunos funcionarios en ejercicio son demasiado mayores para desempeñar su trabajo. Las mujeres sufren en mayor medida los prejuicios relacionados con la edad, especialmente en el lugar de trabajo. Además, esta clase de discriminación tiene consecuencias perjudiciales para la salud.

También se presenta de formas más sutiles, como las tarjetas de cumpleaños que hacen chistes sobre envejecer, la frase “te ves muy bien para tu edad” o la publicidad de productos anti-envejecimiento. Así lo indica la doctora Julie Allen, profesora del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan. “Adicionalmente se asocia la edad con pérdida de memoria, facultades visuales o auditivas”, dice.

La discriminación en detalle

La Encuesta Nacional para Envejecimiento Saludable creó, junto con el mencionado instituto, una escala nueva para evaluar la situación. Se incluyeron pautas sociales que reflejan este prejuicio, así como la discriminación internalizada que ejercen los individuos contra sí mismos.

Descubrieron que más de 93% de los adultos mayores viven al menos uno de estos tipos de sesgo. Los de 65 a 80 años de edad sufren más y esto es aún más pronunciado en estratos bajos. Sin embargo, afecta mayormente a adultos blancos.

Pexels-Pixabay

Se asocia a dolencias como diabetes, enfermedades del corazón o depresión. Esto aumenta el estrés en quienes la padecen, por lo cual acelera problemas de salud y muertes prematuras.

Allen agrega que muchos adultos creen que los estereotipos asociados al envejecimiento, como la soledad, son inevitables. “Por ello no buscan ayuda profesional”, advierte.

Denuncia que incluso se le niegan a la gente mayor procedimientos médicos, como trasplantes de órganos, con base en su edad. Además, se comete el error de atribuir al envejecimiento todas sus dolencias, cuando es posible que algunas tengan otras causas. “Por lo tanto, no son adecuadamente tratados desde el punto de vista médico”, lamenta.

Afirma que la edad en sí misma no es un indicador para nada. “Lo que hay que evaluar es la capacidad para desempeñar una función en particular”, aclara. Señala que la población de adultos mayores en Estados Unidos es la más diversa del mundo en capacidad cognitiva.

Las mujeres son más afectadas

“Hay más mujeres en edad mayor que los hombres, en una proporción de 100 a 79. Por esto, la discriminación por edad golpea más al sexo femenino”. La afirmación pertenece a la doctora Louise Aronson, geriatra y profesora de medicina en la Universidad de California, en San Francisco.

La intersección de la llamada “gender ageism” o discriminación simultánea por edad y género, es uno de sus objetos de estudio. Agrega que se agrava para las mujeres de color, que son entonces discriminadas por tres razones: edad, género y etnia.

En todas las edades las mujeres latinas y negras ganan el 65% de lo que gana un hombre blanco. Por lo tanto, hacen menores contribuciones a su pensión. Terminan llegando a la tercera edad con menos recursos.

Aronson recuerda que importa mucho más parecer joven para las mujeres que para los hombres. Habla de la necesidad de recurrir a cirugías plásticas y tintes. “Es estresante no hacerlo, porque afecta la autoestima femenina, incide negativamente en el desempeño de su trabajo y pueden finalmente ser despedidas”.

Revela que se tiende a pensar que las mujeres deben tener menos actividades por su género, lo cual también va en contra de su salud.

Detalla que la mayor supervivencia de las mujeres las arriesga a tener mayor cantidad de dolencias, además de la soledad. Por ejemplo, cuando sobreviven tras fallecer su pareja. “A veces terminan viviendo en instituciones y no son bien cuidadas. En este escenario es más probable que fallezcan”.

Estudiar al llegar a edades avanzadas es una decisión saludable, según la vocera. “Hay que estar físicamente activo y comer saludablemente”, recomienda.

Edad madura y liderazgo

Paul Kleyman, coordinador nacional de la Red de Periodistas sobre Generaciones, y editor de Generation Beats Online, comenzo a escribir su primer libro sobre envejecimiento y discriminación hace 50 años. “Creía que este mal estaba desapareciendo, pero es como las cucarachas, siempre vuelve”.

Califica como persistente el sesgo por la edad y critica que muchos líderes vean a la población madura como una carga presupuestaria. “Hay discriminación laboral y en la vivienda”, razona.

Recuerda que se tuvo demasiado miedo sobre un presidente que pareciá muy mayor para gobernar. “Biden sí puede ser objeto de escrutinio, pero no con base en su edad, sino en su desempeño”, sentencia.

El prejuicio va más allá de personas o situaciones. Se acusa a gente en sus 60 o 70 años de “gerontocracia”. Comenta que “Muchos creen que hay un grupo de viejos queriendo mantener el statu-quo”.

“La culpa es más bien por nuestra falta de imaginación respecto a soluciones”, protesta Kleyman. “Debemos traer perspectivas nuevas para nuestro país que está envejeciendo”. Tenemos hoy más posibilidades de longevidad masiva. Vivimos dos generaciones más que lo que vivía gente de hace 100 años”.

¿Se puede superar?

“Al público general no le preocupa la discriminación por la edad, pero es cierto que impacta nuestro bienestar, nuestro trabajo”, explica Patricia M. D’Antonio, Vicepresidente de Política y Asuntos Profesionales de la Gerontological Society of America.

La también directora ejecutiva de Reframing Aging, adelanta que están trabajando en cambiar la precepción sobre envejecer.

“Sabemos que existen maneras de comunicar las nuevas formas de pensar al respecto. Hay prejuicios que debemos enfrentar”. Y señala que la discriminación por edad también existe contra gente joven.

Dice que se puede contar una historia más completa al respecto. “Lo primero que debemos reconocer es que tenemos sabiduría acumulada por la edad”. Cree que incluso la gente mayor pueda ayudar a cambiar esta percepción.

“Todos somos responsables por nuestra sociedad, estamos interconectados. Y necesitamos reconocer que todos estamos envejeciendo”.

Invita a señalar a los prejuicios cuando los presenciemos. “Toma tiempo romper con eso. Es necesario que la gente tome conciencia de sus propios sesgos”.

La especialista sugiere pensar de una manera más productiva. “Es bueno ofrecer acceso a sillas de ruedas, a transporte, a bibliotecas. Necesitamos que sigan contribuyendo a la sociedad y deben sintiéndose independientes”. Señala que aún quienes tienen enfermedades crónicas pueden contribuir.

Recomienda adicionalmente crear políticas y oportunidades en el lugar de trabajo. También llama a que los comités de asesoría de gobiernos estadales o locales tengan gente de todas las edades.

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