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De vendedora de postres a operaria de confecciones en Medellín

Geovanna Ortega ha desempacado la maleta que simbolizaba sus inseguridades y ha decidido establecerse definitivamente en este lugar que ahora considera su hogar

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Geovanna Ortega Fernández, es una venezolana que llegó a Colombia hace cuatro años. En su país natal era ama de casa y a veces vendía postres caseros para generar ingresos adicionales.

La situación de Geovanna era desesperante. Con una hija de cuatro años y otra bebé en camino, no tenía los recursos necesarios para brindarles el bienestar que merecían. A veces, no tenían ni suficiente comida para subsistir. Por esta razón, Geovanna y su esposo tomaron la decisión de emigrar a Medellín, Colombia.

La adaptación no fue fácil para la familia. Llegaron a Medellín con incertidumbre y preocupación sobre cómo sería el lugar y si podrían encajar en la sociedad. Además, Geovanna tenía preocupaciones adicionales debido a su embarazo. Tenía la experiencia de que en Venezuela el acceso a las atenciones médicas eran complejas.

Todos juntos

A pesar de todo, Geovanna hizo todo lo posible para asegurar el bienestar de su familia. Incluso se trajo a su hija mayor, que había dejado con su abuela paterna en Venezuela, para que estuvieran todos juntos en este nuevo comienzo.

La vida en Colombia presentó nuevos desafíos para Geovanna y su familia. Su segunda hija nació en diciembre de 2019, justo cuando la pandemia de COVID-19 golpeó duramente al mundo.

Afortunadamente, su esposo pudo ofrecer sus servicios como reparador de zapatos en los barrios y calles, lo que les brindó algunos ingresos. Además, contaron con la ayuda de buenos vecinos y el respaldo de organizaciones humanitarias como ACNUR, el Consejo Danés y la Cruz Roja.

A pesar de los obstáculos, Geovanna y su familia lograron adaptarse a la sociedad colombiana. Su esposo continuó trabajando como zapatero, también aprovechando su habilidad como músico para ganar más ingresos.

Mejores ingresos

Geovanna encontró trabajo en la industria de la confección y, los fines de semana, se dedica a la repostería. A través de su trabajo y el apoyo de las organizaciones humanitarias, lograron tener mejores ingresos y ahorrar.

Aunque Geovanna y su familia han encontrado estabilidad en Medellín, nunca olvidan su país de origen. Venezuela sigue siendo su tierra, donde está toda su familia. Aunque sienten nostalgia por la situación actual del país, desean regresar en el futuro si la situación económica mejora y puedan ofrecer una vida digna a sus hijas.

Colombia, por otro lado, ocupa un lugar especial en el corazón de Geovanna. Considera que es un país que los ha acogido y ayudado en su proceso migratorio. Retribuye a la gente amable y solidaria que han conocido en Medellín y está agradecida por el apoyo recibido, incluso de aquellos que eran desconocidos para ellos.

Afortunada

Se siente afortunada de pertenecer a esa ciudad y está decidida a seguir construyendo su vida y disfrutando de su familia en Colombia.

Con el tiempo, Geovanna se ha dado cuenta de que es hora de afianzarse en Medellín y avanzar. Ha desempacado la maleta que simbolizaba sus inseguridades y ha decidido establecerse definitivamente en este lugar que ahora considera su hogar.

Instagram : @valgicakes

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