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Luchar con ansiedad

Este 13 de marzo de 2022 el emblemático compositor José Enrique “Chelique” Sarabia cumpliría 82 años.

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Decían Facundo Cabral y Alberto Cortez que había que aupar la música, porque “cada cantor es un soldado menos”. Esa hermosa frase, además de sentida y profunda, cobra enorme vigencia en una coyuntura en la que lejos de cualquier dramatismo, no es descabellado hablar de que todo segundo transcurrido es una prórroga a la vida y cada bocanada de aire es un aliento de esperanza para seguir, pese a que los demagogos, los tiranos, los expansionistas y los crueles quieran y aspiren lo contrario.

Soñar mejores sociedades acompañando el paso con lo melodioso de una canción es una actitud contestataria que irrumpe contra los que anhelan propuestas panfletarias, fanatismos y abusos.

82 años

El 13 de marzo de 2022 el emblemático compositor José Enrique “Chelique” Sarabia cumpliría 82 años. Hace algunos días el país conoció la noticia de la desaparición física del gran bardo, quien sin temor supo moverse entre los acordes de las campañas políticas, el romanticismo y los himnos a la geografía, que dejó una senda que engalana a la nación y que se posiciona a la posteridad con rostro ameno y hermoso, pese a la zozobra y el miedo.

Lamentablemente, la vorágine que exprime a lo cotidiano y las fauces de la preocupación por la supervivencia impidieron darle al gran artífice de la cultura el homenaje merecido, justo y necesario.

Cantar es irrumpir contra el silencio físico y moral y es enarbolar las banderas de la felicidad. Los que esclavizan a sus pueblos o juegan con morbo con la posibilidad de apretar el botón que pudiese reducir a escombros al mundo, son enemigos de la música, pues la manifestación del pensamiento hecha melodía es una de las armas para desmontar el tedio que quieren inculcar.

La nueva Venezuela

Aunque algunos regímenes del mal y personajes que sustentan en el terror la capacidad para controlar y lucrarse del dolor ajeno tienen himnos que transforman en loas sus conductas y poseen algunos adláteres que presentan musicalidad a su conducta, a la larga, esas manifestaciones no tienen lo sublime del canto, sino que esconden lo perverso del proceder de aquellos a los que adulan.

Las sociedades que alcanzan la libertad en su plenitud lo expresan a través de la música. Algunos recuerdan que al momento de caer el 23 de enero de 1958 la funesta y tétrica tiranía que para entonces mancillaba la dignidad nacional, las radios dejaron de emitir lúgubres composiciones para transmitir felices melodías que mostraban la nueva Venezuela que estaba llegando.

Así, abundan ejemplos en el mundo en el que cantores, cantantes y declamadores son el vehículo que evidencia que alguna situación se ha presentado, pudiendo la ciudadanía esperar que a partir de ese momento la sonrisa del alma superará a las lágrimas del amargo silencio.

Voces de la humanidad

Cuando el amanecer de libertad que está por llegar, termine irrumpiendo en nuestra Venezuela, se le cantará a la vida con actitud sublime y pasión. Seguramente, entre las melodías que se repetirán una y otra vez estarán las del gran Chelique Sarabia, no solo por la hermosura de su canto, sino como el justo homenaje que la mezquindad y el odio impidieron hacerle.

Su “Ansiedad”, en ese caso será distinta a la actual, pues alcanzado el objetivo de democratizar al país, el sentimiento girará entonces a hacerlo bien para evitar que en algún momento los que apuestan al dolor, traten de silenciar nuevamente las voces de la humanidad.

correoacademicoldav@gmail.com
@luisdalvarezva

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