Expertos piden cambiar la narrativa sobre el cambio climático
Especialistas en ciencia, organizaciones comunitarias y comunicación coincidieron en que la respuesta frente a los fenómenos meteorológicos extremos pasa por fortalecer la participación ciudadana, acercar la información a la gente y promover soluciones locales con impacto a largo plazo.
Mientras olas de calor, incendios forestales, humo tóxico e inundaciones golpean a distintas regiones del mundo, científicos, líderes comunitarios y expertos en resiliencia coincidieron en que el mayor desafío ya no es demostrar que el cambio climático existe, sino lograr que la conversación pública conecte esos fenómenos con la vida cotidiana de las personas.
Ese fue el eje central de un panel integrado por Karen McKinnon, profesora de Estadística y Medio Ambiente de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA); Sheena Robinson, directora de Proyectos de Resiliencia de la Asian Pacific Environmental Network (APEN); y Mark Valentine, fundador de ReFrame It y asesor principal de los Omega Resilience Awards.
El cambio climático ya no es una amenaza futura
La primera intervención estuvo a cargo de la climatóloga Karen McKinnon, quien explicó que los eventos extremos registrados este año no son hechos aislados.
«Hace apenas unas semanas vimos olas de calor récord en Europa, temperaturas extremas en la costa este de Estados Unidos, humo proveniente de los incendios forestales de Canadá y ahora nos encaminamos hacia un evento importante de El Niño», señaló.
Según McKinnon, todos estos fenómenos están deteriorando la calidad de vida y aumentando la mortalidad.
«Prácticamente cada ola de calor es más intensa debido al cambio climático.»
La investigadora explicó que, aunque El Niño es un fenómeno natural, actualmente ocurre sobre un planeta ya calentado por las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que amplifica sus efectos tanto en temperatura como en precipitaciones.
También afirmó que los incendios forestales encuentran condiciones ideales para propagarse porque el aumento de las temperaturas seca con mayor rapidez la vegetación.
«Con todo lo que estamos experimentando ahora mismo, el calor, los incendios y el humo, existe una huella muy clara del cambio climático.»
Cambiar la conversación
Para McKinnon, la comunicación sobre el clima debe abandonar los conceptos abstractos y acercarse a las experiencias cotidianas.
«La mayoría de las personas no conecta con frases como ‘el planeta se calentará dos grados Celsius’. Lo que sí entiende es cuando ya no puede dejar que sus hijos jueguen afuera por el humo o por el calor extremo.»
Recordó una experiencia personal ocurrida durante un viaje familiar.
«Tuve que decirle a mi hija que no podía dormir en el patio de sus abuelos porque el humo de los incendios hacía que no fuera seguro.»
En su opinión, ese tipo de experiencias ayudan a explicar mejor el impacto real del cambio climático que las cifras globales.
La resiliencia comienza en el barrio
La segunda ponente fue Sheena Robinson, quien explicó cómo las comunidades más vulnerables están desarrollando soluciones locales frente a los impactos del cambio climático.
Desde APEN trabajan con comunidades inmigrantes y refugiadas de California que enfrentan contaminación industrial, olas de calor e incendios forestales.
«Las comunidades resilientes son comunidades organizadas. Son comunidades conectadas», afirmó.
Uno de los principales proyectos de la organización es el Lincoln Recreation Center, en Chinatown, Oakland, que se convertirá en uno de los primeros centros municipales de resiliencia del país.
El complejo contará con paneles solares, baterías de respaldo, sistemas avanzados de filtración de aire, cocina comunitaria y capacidad para funcionar como refugio durante emergencias.
«Si invertimos en estos espacios colectivos podemos mantener a muchas más personas seguras», explicó Robinson.
Traducir el lenguaje climático
Robinson sostuvo que una de las barreras para involucrar a la población es el lenguaje técnico utilizado en las políticas públicas.
En lugar de hablar de «descarbonización», explicó que su organización conversa con los vecinos sobre hogares saludables, aire limpio, menores tasas de asma y seguridad para los niños.
«Cuando hablamos de hogares saludables y habitables, la gente entiende inmediatamente de qué estamos hablando.»
También pidió a los medios entrevistar directamente a las comunidades afectadas.
> «Es muy importante que las personas puedan hablar por sí mismas y que sus voces sean amplificadas.»
Contar historias que inspiren
El tercer expositor, Mark Valentine, abordó la necesidad de transformar la narrativa global sobre el cambio climático.
Desde los Omega Resilience Awards ha trabajado con más de un centenar de líderes comunitarios en América Latina, África e India para fortalecer proyectos de adaptación y resiliencia.
Según explicó, la cobertura periodística suele concentrarse en incendios, sequías o inundaciones, pero pocas veces conecta esos eventos con el cambio climático o con posibles soluciones.
«Hay abundancia de cobertura sobre incendios, calor y sequías. Lo que falta es conectar esos puntos.»
Valentine advirtió además que muchas historias sobre el futuro del planeta terminan generando desesperanza.
«Queríamos identificar narrativas más inspiradoras y esperanzadoras.»
La resiliencia también tiene límites
Durante la ronda de preguntas, Valentine hizo una reflexión sobre el propio concepto de resiliencia.
«Las personas no quieren que las feliciten por ser resilientes. Preferirían no haber tenido que pasar por la crisis.»
Añadió que muchas de las soluciones climáticas impulsadas a gran escala también pueden afectar a comunidades vulnerables si no se diseñan con participación local.
El reto para el periodismo
Los tres especialistas coincidieron en que los medios de comunicación desempeñan un papel decisivo para acercar la ciencia a la ciudadanía.
McKinnon reconoció que todavía existen incertidumbres científicas sobre algunos fenómenos específicos, aunque no sobre el calentamiento global.
«Hay partes de la ciencia climática que son muy claras y otras donde todavía seguimos investigando.»
Valentine añadió que el público suele buscar respuestas simples para problemas complejos.
«Vivimos en una época en la que las personas son adversas a la complejidad. Quieren respuestas simples para problemas complejos.»
Urgencia sin perder la esperanza
En el cierre del panel, McKinnon sostuvo que el cambio climático puede enfrentarse si la sociedad combina urgencia con optimismo.
«Tenemos la tecnología para lograrlo. Necesitamos las personas que hagan el trabajo sobre el terreno.»
Para la investigadora, la transición hacia energías limpias también representa una oportunidad para mejorar la salud pública y reducir desigualdades.
Valentine coincidió en que el conocimiento necesario ya existe.
«Tenemos todas las herramientas. Sabemos todo lo que necesitamos saber. Podríamos hacerlo si realmente decidiéramos hacerlo.»
Finalmente, Robinson resumió el mensaje del encuentro con una frase sencilla.
«Tenemos las herramientas y la tecnología; ahora solo debemos cambiar la forma en que hacemos las cosas.»
