Millones al borde de perder su seguro médico en EE. UU.
El alza en costos de salud amenaza cobertura médica, golpea a familias, pequeñas empresas y acceso a medicamentos
El aumento sostenido de los costos de la salud en Estados Unidos está empujando a millones de personas a decisiones cada vez más difíciles: pagar primas elevadas, aceptar planes con deducibles prohibitivos o quedarse sin seguro médico. Expertos advierten que la situación podría empeorar en los próximos meses si no hay cambios a nivel federal.
De acuerdo con datos recientes de la Kaiser Family Foundation, uno de cada cinco dólares que se gasta en Estados Unidos está relacionado con el cuidado de la salud, un sector que ya representa el 18% del Producto Interno Bruto del país.
Créditos fiscales expirados y un golpe directo a las familias
Anthony Wright, director ejecutivo de Families USA, explicó que la expiración de los créditos fiscales mejorados del Affordable Care Act provocó aumentos abruptos en las primas mensuales de millones de personas.
“En promedio, estamos viendo aumentos de más de mil dólares al año, pero para muchas familias no son cientos, son miles”, señaló Wright. “En muchos casos, las primas se duplicaron, triplicaron o incluso cuadruplicaron”.
Wright indicó que personas que antes pagaban entre 0 y 10 dólares mensuales ahora enfrentan facturas de “cientos de dólares”, mientras que parejas en sus 50 o 60 años pueden llegar a pagar entre 10 mil y 15 mil dólares anuales por cobertura médica.
El impacto ya comienza a reflejarse en las cifras. “Las estadísticas iniciales muestran que 1.4 millones de personas ya perdieron su cobertura, y creemos que esto es solo la punta del iceberg”, advirtió. De mantenerse esta tendencia, más de cuatro millones de personas podrían quedar sin seguro médico en los próximos meses.
Presión sobre pequeñas empresas y el mercado laboral
El economista de Stanford Dr. Neale Mahoney, director del Stanford Institute for Economic Policy Research, explicó que los altos precios son el principal motor del problema.
“El factor dominante es que los precios son demasiado altos. Pagamos más por medicamentos y atención hospitalaria que prácticamente cualquier otro país del mundo”, afirmó.
Mahoney destacó que el costo promedio del seguro médico familiar asciende a 27 mil dólares anuales, una carga difícil de sostener para pequeñas empresas. “Cuando los costos de salud suben, las empresas reducen salarios, contratan menos o dejan de ofrecer seguro médico”, explicó.
También alertó sobre el impacto de los copagos y deducibles elevados. “La evidencia muestra que cuando las personas enfrentan mayores costos, no solo reducen atención innecesaria, sino también cuidados esenciales, como medicamentos para la diabetes o chequeos preventivos”.
Medicamentos caros y monopolios prolongados
La directora ejecutiva de Patients for Affordable Drugs, Merith Basey, puso el foco en el precio de los medicamentos, al que calificó como uno de los principales factores de la crisis.
“Uno de cada tres estadounidenses no puede pagar sus medicamentos recetados”, afirmó. “En promedio, los pacientes en Estados Unidos pagan entre cuatro y ocho veces más que en otros países de altos ingresos por los mismos medicamentos”.
Basey explicó que las farmacéuticas fijan los precios iniciales y mantienen monopolios prolongados mediante el abuso del sistema de patentes. “Cuando entra un medicamento genérico, los precios pueden bajar hasta un 95% si hay suficiente competencia”, señaló.
Como avance reciente, destacó la implementación de la negociación de precios de Medicare. “Desde el 1 de enero, los primeros diez medicamentos negociados redujeron sus precios en aproximadamente 63%, incluyendo tratamientos para diabetes y cáncer”, explicó.
Sin embargo, advirtió que el proceso enfrenta múltiples demandas legales por parte de la industria farmacéutica y que aún queda mucho por hacer para garantizar precios accesibles para todos.
Un problema estructural con efectos en cadena
Los especialistas coinciden en que el aumento de personas sin seguro o subaseguradas no solo afecta a las familias, sino al sistema de salud en su conjunto. “Más personas sin cobertura significa más presión sobre hospitales, clínicas comunitarias y salas de emergencia”, advirtió Wright. “Eso termina elevando los costos para todos”.
Sin acción legislativa, la brecha en el acceso a la atención médica continuará ampliándose, afectando de manera desproporcionada a trabajadores, adultos mayores, inmigrantes legales y pequeñas empresas en todo el país.