¿Está Estados Unidos listo para recibir al mundo?
Especialistas examinan desafíos relacionados con movilidad internacional, protección comunitaria, libertades fundamentales y beneficios económicos mientras Norteamérica se prepara para un acontecimiento global
A menos de dos semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizaciones de derechos humanos, expertos en migración y líderes comunitarios advierten que el torneo podría convertirse en una prueba para las políticas migratorias, la protección de libertades civiles y la capacidad del país para recibir a millones de visitantes.
La competición, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, será la más grande en la historia del fútbol, con 104 partidos y millones de aficionados desplazándose entre los tres países. Estados Unidos albergará 78 encuentros, la mayoría del torneo.
El Mundial más grande llega en medio de tensiones migratorias
La directora de Iniciativas Globales de Human Rights Watch, Minky Worden, sostuvo que el contexto actual dista mucho del espíritu inclusivo con el que se presentó la candidatura del Mundial.
«Las tendencias en derechos humanos en Estados Unidos son malas y podrían empeorar», afirmó.
Worden señaló preocupaciones relacionadas con restricciones de visas, operativos migratorios y posibles obstáculos para periodistas y aficionados internacionales. También advirtió que el torneo no debería convertirse en un punto focal de acciones de control migratorio.
«La Copa Mundial no debería convertirse en un epicentro de aplicación de leyes de inmigración de ICE», dijo.
La experta explicó que Human Rights Watch impulsa una propuesta de «tregua migratoria» durante el torneo para evitar separaciones familiares y detenciones vinculadas a los eventos deportivos.
Riesgos para familias y menores
La coordinadora senior de derechos de la niñez de Human Rights Watch, Katherine La Puente, expresó preocupación por la falta de mecanismos de protección para menores en el contexto del torneo.
«Esta próxima Copa Mundial corre el riesgo de quedar definida por la falta de protecciones integrales para los niños», afirmó.
La Puente indicó que los grandes eventos deportivos pueden exponer a menores a riesgos como explotación, trata de personas, trabajo infantil y separación familiar.
La investigadora relató el caso de un padre solicitante de asilo que fue detenido por ICE frente a sus hijos mientras asistía a un evento futbolístico en Nueva Jersey.
«Este caso ejemplifica los riesgos no solo para los niños, sino también para las comunidades inmigrantes», señaló.
Según datos citados por Human Rights Watch, más de 167.000 personas fueron arrestadas desde enero de 2025 en las once ciudades estadounidenses que recibirán partidos del Mundial.
La NAACP advierte sobre derechos civiles y vigilancia
Por su parte, Jamal R. Watkins, vicepresidente senior de Estrategia y Avance de la NAACP, aseguró que la organización observa con preocupación el impacto que podrían tener las medidas de seguridad y control migratorio sobre comunidades vulnerables.
«Estamos luchando con la pregunta de qué significa enfrentar amenazas crecientes contra la libertad de expresión», afirmó.
Watkins explicó que la organización concentra sus esfuerzos en tres áreas: inclusión, derechos laborales y mecanismos de reparación en caso de violaciones a derechos humanos.
También cuestionó que gran parte de los beneficios económicos generados por el torneo podrían concentrarse en grandes corporaciones.
«Estamos viendo un enfoque en las ganancias y no en las personas», sostuvo.
Visas, fronteras y obstáculos para los aficionados
El analista senior de políticas del Migration Policy Institute, Ariel G. Ruiz Soto, explicó que varios cambios recientes en las políticas migratorias podrían dificultar la llegada de aficionados de distintos países.
Ruiz Soto destacó que restricciones vigentes afectan a decenas de naciones y podrían limitar la asistencia de seguidores de selecciones clasificadas.
«Estas condiciones harán más difícil viajar a Estados Unidos para ver los partidos», afirmó.
El especialista agregó que las diferencias entre los sistemas migratorios de Estados Unidos, México y Canadá podrían influir en la experiencia de millones de visitantes durante el torneo.
Una prueba más allá del fútbol
Aunque los expertos reconocen el potencial económico y cultural del evento, coinciden en que la Copa Mundial 2026 será mucho más que una competencia deportiva.
Para organizaciones de derechos humanos, grupos comunitarios y defensores de inmigrantes, el torneo también pondrá a prueba cómo Estados Unidos maneja temas como movilidad internacional, libertades civiles, protección de familias y acceso equitativo a uno de los eventos más importantes del planeta.
