Cinco claves para entender la eliminación de la determinación de peligro en Estados Unidos
La decisión anunciada el 12 de febrero de 2026 por el presidente Donald Trump de eliminar la “determinación de peligro” que permitía a la Agencia de Protección Ambiental regular los gases de efecto invernadero abre un profundo debate sobre sus consecuencias económicas, ambientales y de salud pública, con posibles efectos directos en la vida cotidiana de millones de estadounidenses
Por Johani Carolina Ponce
- ¿Qué se eliminó exactamente?
El 12 de febrero de 2026, el presidente Donald Trump anunció la eliminación de la determinación de peligro de 2009 de la Agencia de Protección Ambiental, EPA. Esa conclusión científica establecía que seis gases de efecto invernadero, incluidos el dióxido de carbono (CO₂) y el metano, representan una amenaza para la salud pública y el medio ambiente. Esa determinación era la base legal que permitía al gobierno federal regular la contaminación que impulsa el calentamiento global.
- ¿De dónde provenía la autoridad para regular esos gases?
La facultad surgió de la Ley de Aire Limpio, aprobada en 1970 para combatir el smog y otros contaminantes dañinos. Durante décadas, esa ley redujo de forma significativa la contaminación del aire en EE. UU. Entre 1970 y 2019 la contaminación del aire en el país se redujo cerca de 77%, evitando cientos de miles de muertes prematuras y millones de casos de enfermedades respiratorias. Tras una decisión de la Corte Suprema en 2007, la ley pudo aplicarse también al cambio climático, lo que llevó a la determinación de peligro en 2009.
- ¿Qué logró la regulación desde 2009?
Con esa base legal, el gobierno federal estableció estándares para autos, camiones y plantas de energía. Según datos oficiales, estas medidas ayudaron a reducir más de 7 mil millones de toneladas de CO₂ hasta 2026 y generaron más de 1.7 billones de dólares en ahorros en combustible para los consumidores, al exigir vehículos más eficientes.
Un vehículo promedio en EE. UU. emite cerca de 4.6 toneladas de CO₂ por año según datos oficiales de la EPA. Si se multiplica esa cifra por los más de 280 millones de vehículos registrados en el país, las emisiones colectivas de los autos suman miles de millones de toneladas cada año. Una reducción de 7 mil millones de toneladas de CO₂ equivale aproximadamente a eliminar todas las emisiones de los autos estadounidenses durante más de cinco años, una comparación que ayuda a visualizar la magnitud del impacto.
- ¿Por qué la administración decidió eliminarla?
La administración Trump argumentó que la determinación de peligro había servido para imponer regulaciones costosas que encarecían vehículos y limitaban la producción energética. En el anuncio oficial, el administrador de la EPA calificó la revocación como una de las mayores acciones desregulatorias en la historia del país y estimó que su eliminación podría ahorrar más de 1.3 billones de dólares en costos regulatorios a largo plazo.
- ¿Cómo puede afectar al ciudadano común?
Sin esta base científica y legal, el gobierno federal pierde su principal herramienta para limitar los gases que intensifican el calentamiento global. Organizaciones médicas y de salud pública han advertido que esto podría traducirse en mayor contaminación del aire, olas de calor más severas y un aumento en enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Harold Wimmer, presidente y director ejecutivo de la Asociación Estadounidense del Pulmón, dijo que el fin de la determinación de peligro “es un día oscuro para la ciencia y la salud” y que la decisión “resultará en más contaminación del aire, desastres más frecuentes e intensos, y mayor riesgo de enfermedades, haciendo que la salud pulmonar empeore en todo EE. UU.”.
Georges C. Benjamin, MD, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública, afirmó que eliminar la determinación “socava décadas de ciencia y fallos judiciales”, y que la acción “exacerbará las amenazas de salud que ya vemos por el cambio climático, como olas de calor, más contaminación del aire y mortíferos incendios forestales”.
Katie Huffling, directora de la Alianza de Enfermeras por Entornos Saludables, manifestó que rescindir la determinación es “no solo peligroso, sino un ataque a la ciencia y a la salud de la población”, y que los profesionales de la salud ven “el impacto humano del cambio climático todos los días”.
La medida ya enfrenta impugnaciones legales, mientras el debate se centra en si sus efectos serán económicos o sanitarios, y cómo se sentirán en la vida diaria de millones de personas.
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