Así operan ICE y las policías locales
Expertos analizan métodos para documentar la colaboración entre ICE y autoridades locales con datos y registros públicos
El papel de las policías locales en la aplicación de leyes migratorias en Estados Unidos sigue creciendo, pero entender cómo funciona esa colaboración no es sencillo. Registros incompletos, retrasos en la entrega de información y negativas oficiales dificultan reconstruir lo que ocurre en el terreno, un desafío que periodistas y organizaciones intentan superar con herramientas legales, análisis de datos y trabajo comunitario.
Transparencia vs. resistencia institucional
David Loy, director legal de la First Amendment Coalition, puso sobre la mesa un caso reciente que refleja esa tensión. Su organización representó a un grupo comunitario que solicitó registros sobre una redada migratoria en Ventura County.
Las autoridades rechazaron inicialmente la solicitud, argumentando que los documentos estaban protegidos como parte de una investigación. Sin embargo, Loy cuestionó esa versión: “En realidad no estaban llevando a cabo una investigación… simplemente estaban realizando tareas de seguridad y control de multitudes.”
El caso terminó con un acuerdo rápido que obligó a divulgar los videos. Más allá del resultado, Loy insistió en el principio que sostiene este tipo de acciones: “La transparencia es el oxígeno de la rendición de cuentas… el gobierno trabaja para la gente, la gente no trabaja para el gobierno.”
También señaló un patrón recurrente: muchas agencias niegan solicitudes casi por defecto. “La respuesta automática por defecto… es simplemente negar.” explicó, dejando claro que el acceso a la información rara vez es automático.
Cómo investigar cuando los datos no aparecen
Ahí entra el trabajo de Thadeus Greenson, quien planteó una estrategia clave para periodistas: dejar de depender únicamente de fuentes federales.
“Las solicitudes de FOIA …probablemente se desacelerarían hasta casi detenerse”, dijo al referirse a la lentitud en el acceso a información a nivel nacional.”
Su propuesta es mirar lo local. Registros estatales y municipales pueden revelar lo que no aparece en bases federales. Identificó cuatro fuentes principales: supervisión, contratos, comunicaciones y registros policiales.
Aquí está el punto: muchas historias no están en grandes bases de datos, sino en detalles dispersos. Llamadas al 911, acuerdos entre agencias o correos internos pueden terminar armando el rompecabezas completo.
Greenson también destacó el papel de las redes comunitarias como fuentes de información. Sin embargo, advirtió que el acceso no es inmediato: “Puede tomar tiempo construir una relación y un nivel de confianza.” El arte de pedir información (y lograr que respondan)
Elizabeth Clemons, de MuckRock, llevó la conversación a un terreno práctico: cómo obtener documentos públicos de manera efectiva.
Su recomendación principal es empezar antes de enviar la solicitud. “Good requests begin at the moment that you start doing this research,” explicó.
También subrayó algo que suele pasarse por alto. Detrás de cada solicitud hay una persona procesándola. “Recuerda que hay una persona del otro lado.” dijo, enfatizando que la claridad y el respeto pueden marcar la diferencia.
Aun así, reconoció un cambio en el panorama actual: “Simplemente es más lento.”
La reducción de personal y el aumento de solicitudes han hecho que los tiempos de respuesta se alarguen.
Un sistema que siempre ha sido local
El cierre llegó con una mirada más amplia de Austin Kocher, investigador en políticas migratorias. Su planteamiento cuestiona una idea común: la aplicación de leyes migratorias no es solo federal.
“Toda la aplicación de las leyes migratorias es local”, afirmó.
Su análisis muestra que el resultado de cada caso depende de múltiples factores: ubicación, autoridades involucradas y acceso a representación legal. Más que un sistema único, se trata de una red compleja.
Kocher también recordó que esta dinámica no es nueva: «No hay nada nuevo en la aplicación de la ley a nivel local… se puede remontar a finales del siglo XIX.»
Lo que queda por descubrir
La combinación de litigios, herramientas de acceso a información y análisis de datos está permitiendo entender mejor cómo operan estas colaboraciones. Sin embargo, gran parte del panorama sigue fragmentado.
Y aquí queda la pregunta, casi inevitable: si la información existe, aunque esté dispersa… ¿por qué sigue siendo tan difícil reconstruir la historia completa?