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Terror y Esperanza: La Historia de Mirta, una Detenida en las Redadas de Kansas

Una redada inesperada en pleno turno laboral en el restaurante El Toro Loco en Kansas detuvo a casi una decena de inmigrantes latinos quienes no tienen un estatus regular en Estados Unidos. Sobre el miedo a la deportación y el desconocimiento a un sistema que para unos es justo y para otros es represivo, cada quien tiene su propia opinión.

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Migrantes latinos quienes han sido objeto de redadas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) han narrado lo terrorífico que puede ser el sistema migratorio estadounidense cuando sus agentes hasta los apuntan con armas que tienen silenciadores.

De las más recientes redadas en restaurantes de Kansas buscando inmigrantes han surgido decenas de historias de las víctimas de este sistema que muestran los momentos de terror que viven, las secuelas que dejan las acciones intimidatorias de los agentes del ICE y el temor que viven durante los procesos y luego de ellos, pues el miedo comienza a habitar en sus vidas, al punto que salir de casa para ir al trabajo resulta un trauma diario.

  • Mirta tiene 12 años viviendo en Kansas, llegó a Estados Unidos de forma irregular y aunque tiene varios procesos para legalizar su permanencia en el país, su estatus, según la legislación estadounidense, sigue siendo “ilegal”.

Por más de una década Mirta ha trabajado, no tiene antecedentes y mucho menos un “mal récord”, así lo asegura, pero haber sido blanco de una redada en plena jornada laboral la ha impactado emocionalmente.

Ella, al ver a los agentes del ICE entrar abruptamente al restaurante en el que trabaja, corrió por instinto, ese que tienen de más las mujeres madres quienes en esos momentos de angustia sólo piensan en ellos y su futuro.

“Corrí por instinto, no sabía qué hacer… solo estaba trabajando, no estaba haciendo nada malo.”, dice para mostrar que no es una delincuente y dejar en evidencia que trabajar en Estados Unidos no es sinónimo de legalidad y ni por eso te respetan los agentes del ICE.

Cuando la empatía toca la puerta de la oficina de inmigración

Esposada de pies y manos, Mirta se sintió como una criminal desde el mismo momento que fue detenida, ella es otro caso representativo de cómo las redadas afectan a trabajadores migrantes sin antecedentes e impactan sobre familias latinas que hoy son el objetivo de las redadas, las cuales, si bien es cierto no son nuevas, en los últimos meses han adquirido un carácter más intimidante, llegando a criminalizar a la migración irregular, cuando la realidad es que la movilidad es un derecho humano.

Un golpe de suerte ayudó a Mirta, quien a pesar de vivir horas de angustia al no saber si sería deportada o no, finalmente los agentes del ICE la dejaron ir porque -luego de cinco horas de detención- no había espacio para ella, no había un cupo más, ni una cama disponible en el centro de mujeres, por lo que fue enviada a una Corte a tratar su caso en libertad.

Después de pensar que sería deportada y no vería a sus hijos, Mirta, a pesar del trauma que le ha dejado la redada, cree que el sistema migratorio estadounidense “no es del todo malo, los agentes cumplen con su trabajo y a mí me dieron una segunda oportunidad” que espera aprovechar, por lo que comenzó a asistir a terapias con un psicólogo que la ayudará a volver a su vida normal.

  • El nombre de Mirta fue cambiado por seguridad y respeto a su privacidad.

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