Powered by Google Translate

Tusa poselectoral: más de lo mismo o un posible cambio

0 437

Por Andrés Granadillo

Apenas conocí el resultado de las elecciones, aquel 2 de octubre de 2016, vi cómo a través de los chats de Gobierno -trabajaba en ese momento para las comunicaciones digitales de Santos-, quedábamos todos sin palabras. Aunque hacía parte de un engranaje y no tenía capacidad de decidir, mi grupo me preguntaba qué hacer, qué camino cogíamos, les decía que había que esperar línea, que todos atentos. Los días posteriores fueron inciertos, la tusa poselectoral fue vivida y sufrida por cientos de personas que anhelábamos que a través de una refrendación la guerra llegaría a su fin. No hubo de otra que decretar la paz con la firma del Colón, terminar con 50 años de conflicto con la guerrilla más antigua del continente a la fuerza para intentar pasar la página, dejar atrás los odios, las inseguridades y las manipulaciones, construir un país entre todos y para todos, llegar al posconflicto, creer en que es posible, sí, creer.

Del romanticismo de la ola verde en 2010, en la que también creíamos que era posible un cambio de patrones, hasta las elecciones del pasado 27 de mayo (en las que aún es posible sentir y leer la desazón), a través de las cuales muchas personas siguieron apostando por el cambio, muchas aunque no tantas para acabar con el clientelismo y las maquinarias al servicio del uribismo, sienten que el país se va por el abismo y que no será posible salvarlo de las garras de los unos (Duque) o de los otros (Petro).

Miedo, eso es lo que representa el sentir de estas elecciones. Miedo a volver a Uribe, porque aunque traten de engañar al pueblo, Duque sí es Uribe y el ex procurador destituido por corrupto sí es retardatario y Martha Lucía la candidata a la vicepresidencia no es de centro moderado sino es de derecha recalcitrante. Todos representan lo de siempre, Uribe no es el cambio, Duque en su juventud e inexperiencia tampoco lo es, está mal rodeado, tan mal rodeado que produce miedo y no confianza. Leo que hay que darle la oportunidad, oigo a los furibundos decir que es mejor eso que Venezuela, pero la Colombia desigual que nos encontramos en los semáforos construida por ellos mismos tampoco ayuda a decidir. Nadie quiere salir a cambiar lo que hay o lo que tiene.

Leo también que es culpa de la ignorancia que hace que la gente vote por esa derecha blanquecina y terrateniente, pero no, ellos hacen bien la tarea y muestran que están recién bañados y aparecen cuando ganan la primera vuelta con ropas nuevas y claras, imagen limpia creada por JJ, con Uribe en su finquita y no a su lado, con cara de ser moralmente correctos, con mirada de superioridad que es lo que gusta, son en definitiva un producto perfecto de la publicidad, todos monos, todos niños bien, todos luchando por sus intereses pero diciendo que lo hacen por el pueblo derechizado que vota por ellos. Mi celador es uribista, la señora del parqueadero también lo es, la gente por el barrio en el que vivo va a misa y pone carteles de Duque Presidente. Nadie quiere saber de pobres, de igualdad, de derechos -ya los que tienen son suficientes-, nadie quiere así sea donar de su sueldo para ayudar a una fundación, a muy pocos les importa la paz. Nadie quiere perder un tris de su statu quo o que los pobres avancen. Somos una sociedad tan permeada por el narcotráfico que aplaudimos a los traquetos de la esquina en sus camionetas blindadas, los respetamos, pasamos a su lado y hablamos pasito.

Petro, también rodeado de lo que nadie quiere ver: los indios, los negros, los LGBTI, los mestizos, los sucios, los pelilargos con arete, los de las mochilas de izquierda. La desigualdad es brutal (aunque un informe del Banco Mundial dice que somos el segundo país más desigual de América Latina, esa cifra no es comparable porque hasta ahora comenzaron a hacer los estudios y toca compararse con iguales, no es posible comparar Suecia con Colombia). Vuelvo a Petro. El discurso no me gusta, sus palabras son mágicas, eso sí, o él, porque tiene la capacidad de convencer con lo que dice. Exagera, está a punto de hablar del imperialismo, se calma y empieza a hablar de la pluralidad, le habla a todos sudoroso. La tarima es un desastre, llena de gente, todo el mundo quiere salir en la foto, todos quieren decir que al fin ganaron. Una de sus hijas se arregla el pelo con un lápiz rojo, la mamá (la mujer o señora de Petro, como dicen en mi barrio) les dice a sus hijos que se callen con un gesto, la menor de ellos quiere sentarse, ya está cansada de llevar media hora de discurso. Todos son naturales, sin libreto ni puesto en la tarima, la vice Ángela María quedó fuera del enfoque de las cámaras, gran error. La gente grita, los enfocan y miran esperanzados, ellos son Colombia, ellos son los desplazados por la violencia, los marginados por ser pobres y negros y gays y lesbianas y putas y mestizos y madres cabezas de familia y mujeres que abortan, son los asalariados sin horas extras, los socialistas, los liberales conversos y contratistas de izquierdas, los desempleados, los trabajadores incansables que han visto desde sus ventanas y la comodidad de sus sofás que es posible que llegue un cambio. Petro le dice presidente a Uribe, en este discurso que no acaba, Petro llama a unirse a él para derrumbar la dictadura de la derecha que lleva 200 años en el poder, Petro es populista casi tanto como Uribe, pero no es mafioso, eso sí. Petro maneja el discurso de devolverle las cosas que le pertenecen a la gente por derecho propio, Petro dice que la culpa es de la oligarquía, Petro habla del godo de Álvaro Gómez, Petro se compara con Gaitán, Petro tiene el mismo ego de Uribe.

A favor de Duque es posible decir es más de lo mismo, a favor de Petro es factible decir es lo que nadie quiere nunca, el cambio. Vaya elecciones las que le esperan a Colombia. Esta segunda vuelta toca tomar partido, toca, digo, porque el abstencionismo deja ver como siempre que al cincuenta por ciento del país le da lo mismo quien llegue, le da lo mismo que otros tomen las decisiones. Si no nos unimos a votar, o por lo menos a decidir sobre Colombia, es posible que algún día estemos con las dictaduras pisoteándonos, no importa si son de derechas o de izquierdas.

Únete a nuestro canal oficial de Telegram: >Aquí<
Visítanos en nuestro canal de Youtube: >Aquí<
También Podría Interesarte

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este Sitio Web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no participar si lo deseas. AceptarLeer Más