Suspensión de la visa H1B disuadirá a estudiantes extranjeros, opinan expertos

Académicos creen que la reciente restricción inmigratoria a las visas de trabajo y estudio anunciada por el presidente Donald Trump puede ahuyentar a mentes brillantes de otras partes que podrían contribuir con el desarrollo tecnológico y económico de Estados Unidos.

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La Asociación de Universidades Públicas, una organización con instituciones miembro en los 50 estados, dice estar “profundamente” preocupada por la proclama presidencial firmada el lunes por el presidente Donald Trump.

 “No podemos darnos el lujo de ceder espacios a nuestros competidores internacionales en este momento crítico”, dijo el presidente de la asociación, Peter McPherson. “Suspender las nuevas visas en estas áreas afectará nuestra recuperación económica y disminuirá nuestro prestigio como la economía más innovadora del mundo”.

 Entre los 246 miembros de la organización con cifras significativas de estudiantes extranjeros figuran la Universidad Estatal Politécnica de California, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y la Universidad de Missouri-Columbia.

Las visas H-1B son para profesionales altamente calificados que requieren por lo menos una licenciatura o su equivalente. La suspensión afecta a los solicitantes, pero no a los que ya tienen la visa.

Las visas J incluyen a visitantes de intercambio, como extranjeros que participan en programas como pasantes, practicantes, profesores, investigadores y otros.

“También le pedimos a la administración aumentar los esfuerzos para mantener a los graduados extranjeros en Estados Unidos. Atraemos a las mentes más brillantes del mundo a nuestras universidades y deberíamos hacer todo esfuerzo para asegurarnos que hagan descubrimientos, inicien empresas y creen empleos en Estados Unidos”, dijo McPherson.

La orden ejecutiva, firmada el lunes 22 de junio por el presidente Trump, busca proteger los empleos de estadounidenses, dijo la Casa Blanca.

“Eso ayudará a los egresados recientes que son estadounidenses y residentes legales y también a las personas que han sido desplazadas por la pandemia, que podrían dar un paso al frente y tener ahora una oportunidad en algunos de esos trabajos temporales que ahora no serán otorgados a trabajadores extranjeros”, dijo Jessica Vaughan, directora de estudios de políticas en el Centro para Estudios de Inmigración.

“Esta medida ayudará a nuestra recuperación de esa forma, al poner a la gente de nuevo a trabajar, que de otra forma no habría tenido oportunidad de obtener esos empleos”, agregó.

 Pero el analista de políticas de inmigración del Instituto Cato, David Bier, dice que la orden no tiene fundamento económico.

 “Va a afectar la recuperación y a los trabajadores estadounidenses”, dijo Bier. “Los trabajadores extranjeros crean demanda para otros mejores empleos para trabajadores estadounidenses en otras partes de la economía”.

 “Las restricciones de inmigración no reducirán el desempleo, pero si dañarán a negocios estadounidenses que están luchando por sobrevivir en este período, que emplean a estadounidenses y a inmigrantes”, añadió.

Las compañías estadounidenses tienen permitido contratar a extranjeros que tienen visas H-1B. Los que tienen dichas visas pueden permanecer en Estados Unidos por 60 días sin tener un empleo. En la medida en que la pandemia devastó muchas empresas, muchos de los que tenían visas H-1B perdieron sus empleos, y contrario a lo que sucede con trabajadores estadounidenses, ellos no tienen derecho a recibir beneficios de desempleo.

Los expertos dicen que la industria de tecnología de Estados Unidos sufrirá drásticamente si los que tienen visas H-1B pierden su estatus legal para trabajar en el país.

 “Si el gobierno de Estados Unidos realmente prohíbe las visas H-1B, J-1, etc… la ciencia de Estados Unidos estará muerta muy pronto, lo cual significa que la industria estadounidense y la tecnología, también”, tuiteó Yukiko Yamashita, un biólogo de la Universidad de Michigan, que pasará a trabajar al Laboratorio Whitehead, en Cambridge Massachusetts, en el otoño.

“Aproximadamente un 50 por ciento de los miembros de mi laboratorio han sido inmigrantes durante mi tiempo como profesor (y si se incluye a la segunda generación de inmigrantes ese porcentaje aumenta)”, escribió Yamashita, en un correo electrónico a la VOA. “Muchos otros laboratorios son así. Y profesores en mi actual instituto también son entre un 40 y un 50 por ciento nacidos en el extranjero”.

“Este país está importando gente altamente educada para apoyar su ciencia y tecnología y esto no es algo que uno puede remplazar contratando solamente a personas locales. (no hay suficientes personas calificadas), escribió Yamashita, un “genio” becado por la Fundación MacArthur.

“Este es otro ejemplo del mensaje poco acogedor que Estados Unidos continúa enviando a potenciales estudiantes e inmigrantes alrededor del mundo. Mientras la administración asegura que el propósito de esta proclama es atender la necesitada recuperación tras la pandemia del COVID-19, estas restricciones tendrán el efecto opuesto”, escribió a la VOA, Jill Allen Murray, director adjunto de políticas públicas de la Asociación Nacional de Educadores Internacionales.

 “Los inmigrantes en este país crean empleos, no los toman”, escribió Murray.

 Agregó que si el país sigue siendo poco acogedor, los trabajadores extranjeros “se llevarán su talento, sus empleos y sus contribuciones económicas a otro lugar”.

 

Noticia de @VOANOTICIAS 

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