Sombras nada más

0

A diferencia de la vida, los boleros, así como todos los géneros musicales, tienen la particularidad de que si a alguien no le gusta la letra, la interpretación o la música, basta con cambiar el dial, apagar el radio o colocar otra canción. En la cotidianidad, la existencia obliga a asumir los vericuetos de la realidad y a afrontarlos con gallardía, sacando lo mejor de ellos, bien sea para aprender o para revertir los resultados.

Hay un ambiente de pesadumbre y desasosiego por la elección de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, más cuando la comunidad internacional –empezando con un denso informe de Michelle Bachelet en su condición de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos- ha cuestionado con determinación la endeble situación del respeto a las garantías mínimas y a la dignidad personal en Venezuela.

Si bien la votación es un elemento que amerita una revisión y asoma una preocupación sobre la coordinación de los países en torno a la coyuntura venezolana, la realidad no es tan dramática como muchos quieren hacer ver, pues aunque ciertos actores tratan de darle la vuelta para indicar que es una respuesta a las denuncias, lo cierto es que es evidencia de la descomposición de los entes multilaterales y de la necesidad de reestructurarlos a la luz de conceptos novedosos que permitan el fortalecimiento de la libertad y el auge de la integración.

Dar una lectura a los integrantes del organismo a lo largo de su historia, da una idea de que más que defensores de derechos humanos, lo que llegan son cuotas, discursos e intereses para hacer que un contendor no logre su asiento. Poca esperanza puede generar un ente en el que entre sus miembros figuran países como Cuba, Egipto, Filipinas, Arabia Saudí, Togo, que en lo absoluto pueden considerarse respetuosos de los derechos humanos, mientras que anteriormente han integrado el órgano Estados como Azerbaiyán, Marruecos, Rusia y China, que tampoco pueden esgrimir transparencia y libertades.

 Aunque no deja de generar un sabor amargo producido por las contradicciones, lo ocurrido plantea enseñanzas como la alta votación de Costa Rica que, saliendo tarde a competir, aglutinó un número considerable de sufragios. En el fondo, no es una tragedia, simplemente se trata de sombras nada más, a sabiendas que haciendo las cosas bien y trabajando con ahínco, el próximo bolero que está por sonar, será mucho más alegre.   

Únete a nuestro canal oficial de Telegram: >Aquí<
Visítanos en nuestro canal de Youtube: >Aquí<
También Podría Interesarte

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este Sitio Web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no participar si lo deseas. Aceptar Leer Más