Sin temor a equivocarme

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Alguna vez el profesor Ángel Oropeza, psicólogo político, me explicaba que lo único que los venezolanos no podíamos perder, era la capacidad de sorprendernos…  porque esa capacidad nos permitía ¡reaccionar! Porque esa capacidad nos permitía entender, que aún el absurdo ¡no formaba parte de la cotidianidad!

Que esa breve “alteración emocional que se siente ante una cosa no prevista o no esperada”, nos permitía  entender que ¡no todo nos daba igual!, y eso precisamente fue lo que entendí, cuando  sorprendida, escuche al diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela, pronunciarse en la Asamblea Nacional.

Pedro Carreño -¡el mismo que hace unos años nos dijo que DirecTv espiaba a los venezolanos a través de la pantalla del televisor!- batió su propio récord y nos sorprendió de nuevo, cuando al referirse a Henrique Capriles dijo… “¡Responde homosexual.  Acepta el reto maricón!”. El diputado de Primero Justicia, Julio Borges, también llevó  lo suyo…”Ni tuvo las bolas de pararse a defender a su organización…”. Otras palabras  del manual de este Carreño y no del otro -el de las buenas costumbres- que escuchamos  ese día fueron… “mariposón, choro, capo, eunucos…” y aunque usted no lo crea, ¡lo peor, aún estaba por venir!… “Eso es problema de ellos, lo que hagan con su culo pero, tienen que ser serios…”.

Pido perdón a mis lectores por repetir la expresión, por convertirme de alguna manera en “parlante” y amplificar la vulgaridad del lenguaje escuchado al Sr. Carreño. Sin embargo, considero tan grave dicho comportamiento, que no puede haber un venezolano dentro o fuera de nuestra geografía, que ignore el proceder de aquellos que a los cuatro vientos pregonan sentirse hijos de Bolívar y constructores de la llamada “Patria Grande”. Con todas las diferencias que pueda tener con políticos o presidentes como Rafael Correa, por ejemplo, promotor también del concepto de “Patria Grande”, no lo imagino llamando “maricón” al presidente Obama y muchísimo menos, especulando lo que este puede hacer con su “trasero”.

Quizás usted se pregunte -como lo hice yo- si el Sr. Carreño, al reclamar seriedad a la oposición ¡sabrá lo que esa palabra significa! Al buscar en el diccionario encuentro, por ejemplo: “Serio, seria: adj. Severo, grave en el semblante, en actitud y comportamiento. Preocupado. Formal y cumplidor. Digno de confianza. Que no se destina a hacer reír o divertir, sino a informar, educar…”. Amigo lector, siéntase libre de preguntarse, ¿Qué educación es la que cuestiona el diputado Carreño en la oposición, con esta actitud y este comportamiento? ¿Le resulta digno de confianza? Pareciera, para sorpresa suya y mía, que el diputado Carreño se siente ¡más “serio” que otros!

Diputado Carreño, usted, su bancada y el Parlamento serán serios cuando tengan la voluntad política y el coraje, de debatir de cara al país, temas trascendentes e importantes como, por ejemplo… El llamado Caso Pudreval, donde más de 120 toneladas de alimentos aparecieron en estado de descomposición, sin que hasta hoy, existan responsables por la pérdida de más de 2.200 millones de dólares que involucraron tales compras. O el caso del maletín de Antonini Wilson, que trasladaba a Argentina casi 800 mil dólares. Fue el único o uno de varios que llevó este tipo de “ayuda” para la campaña  Kirchnerista. O el Caso de Walid Makled, que apareciera en el 2009, como el tercer narcotraficante más buscado por los Estados Unidos y todavía no tenemos claro con qué funcionarios del gobierno tenía relaciones y por qué.

Diputado Carreño, seriedad es debatir ante sus electores y ante quienes no votaron por usted la espeluznante proyección del Observatorio Venezolano de la Violencia, sobre esos 25 mil compatriotas que al cierre de 2013, habrán enlutado igual número de hogares. Seriedad es no dejar de conmoverse hasta la lágrima, ante el reportaje de Laura  Weffer publicado por el Diario Últimas Noticias, donde nos dice que parte de esas estadísticas, son los 28 niños que hasta hoy han perdido la vida por armas de fuego; que el 67 por ciento de los menores de 12 años… ¡murió con un tiro en la cabeza! Diputado Carreño, Seriedad -con mayúscula- es asumir el compromiso que nos plantea Laureano Márquez en su cuenta de Twitter “Hay que comprometerse cada mañana con otro país…y lucharlo, construirlo a pesar de las adversidades”.

Creo, sin temor a equivocarme, que esa es la seriedad que Venezuela requiere AQUÍ Y AHORA.

www.venezuelaaldia.com

 

Idania Chirinos

Crónicas desde el exilio

Desde Bogotá, Colombia

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