Las elecciones en España vista por los españoles en el extranjero

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Este 28 de abril España celebrará elecciones generales adelantadas; los votantes dentro del país sobrepasan los 34 millones pero no serán los únicos acudiendo a las urnas: en el extranjero más de 2 millones de españoles están habilitados para decidir sobre el futuro de su tierra natal.

Según el  Instituto Nacional de Estadística (INE) de España la mayoría de españoles migrantes en Europa se concentra en Francia, donde viven al menos 262.448; aunque no todos ellos quieren votar.

Como muestra de este grupo figura María Paz Cosano, una traductora que llegó a Francia hace 10 años, buscando estabilidad laboral y económica.

Cosano explica que dejó de votar “cuando me vine a vivir aquí. Me dije que, abandonaba el país, y no era legítimo votar para elegir un gobernante cuyas decisiones no me iban a impactar directamente. Así pues, no he votado desde hace 10 años”.

María Paz Cosano. Foto cortesía.

Mientras tanto, otros españoles en Francia (y otros países) quieren votar pero no pueden; en esa categoría cae Juanjo Jiménez, ingeniero, quien se mudó hace poco más de medio año a la ciudad de Lyon buscando principalmente “la aventura”, aunque el factor económico también tuvo cierto peso en su decisión.

Jiménez se encontró con un proceso complicado para poder ejercer su derecho electoral: “No lo ponen sencillo para la gente que estamos afuera”, comenta este migrante. “Primero te tienes que registrar en el consulado…la cuestión es que si estás trabajando tienes que perder un día entero para ir si no tienes cita… sino tienes que pedir cita por internet que son cinco meses (de espera)”.

Para este español a “determinadas gentes o a determinado estatus no interesa mucho que los españoles que están en el extranjero voten, porque somos muchos también ya los que estamos fuera; y aparte porque alteraría un poco los votos en determinado estatus”.

No es el único con esta visión; Nadia Martínez, una historiadora que llegó también a Lyon, en noviembre de 2018 y para vivir con su pareja, indica que “si para poder votar tienes que hacer todo esto, es que no lo ponen fácil”.

Martínez cree que gobiernos dejan por fuera a los votantes en el extranjero porque “pensarán los políticos ‘porque ¿para qué van a opinar sobre política sino están ni siquiera en el país?”

Juanjo Jiménez. Foto cortesía

Jiménez, por su parte, profundiza al respecto asegurando que los políticos no saben cómo piensan los españoles en el extranjero.

¿En qué piensan los españoles en el extranjero?

Según recoge el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España en su encuesta Macrobarómetro, de marzo 2019, el principal problema que preocupa a los españoles es el paro laboral.

Este ítem puntuó como el más alto tanto cuando los encuestados consideraron los problemas de España y cuando consideraron cuál de estos eran los que más les afectaban  nivel personal.

Al paro, en la lista de los problemas de España, le sigue la corrupción y el fraude; mientras que en el tercer lugar figuran “los/as políticos/as en general, los partidos y la política”.

Junto a estos temas también figuraron y en el siguiente orden: los problemas de índole económica, la sanidad, la educación, los problemas relacionados con la calidad del empleo, entre otros.

Los barómetros del CIS, según indican el mismo Centro en su portal web, se realiza a personas “dentro del territorio nacional”, por lo que no recoge data de los españoles en el extranjero.

En esta situación se recurre entonces a casos anecdóticos que ofrezcan indicios de los temas en los que piensan los españoles en el extranjero cuando se trata de política y los problemas de su país.

Cosano, tras 10 años afuera, parece coincidir con el perfil de los encuestados del CIS: menciona de primero “la corrupción”, cuando se le pregunta qué conflictos quieren que aborden los políticos en España. Amplía la lista a “el fraude, el paro, las desigualdades económicas” y cierra apuntando a “la clase política y sus abusos”.

“Si tuviera que votar en estas elecciones lo tendría complicado, tras tantos años de corrupción y abusos, no hay ni un partido que se salve”, resume la traductora.

César Carballo Fernández. Foto cortesía

Otra voz ilustrativa en el caso es la de César Carballo Fernández, un español de Galicia, la comunidad autónoma con más votantes registrados en el extranjero según el INE (458.180 electores).

Carballo salió hace un año de su país para trabajar como entrenador de baloncesto en Francia, en España también laboraba como fotógrafo y es abogado. Los temas que le preocupan son la sanidad, la justicia y la educación.

A su vez comenta que su estadía en el extranjero ha influido en la forma en que percibe situaciones como la de la comunidad autónoma de Cataluña, que durante el 2017  acaparó la atención política española por un intento de declaración de independencia y que sigue siendo un tema fuente de conflicto en España.

 Ahora, explica Carballo, no le da tanto peso al tema Cataluña como antes, indicando que fue positivo para él tomar distancias y ver la política y la situación de su país desde afuera.

Martínez, en sintonía con sus estudios e historia, menciona de primero el tema del franquismo cuando reflexiona sobre los temas que le preocupan en España. Asegura que ese periodo dictatorial constituye un trauma que no se ha tratado.

Aparte Martínez repasa los beneficios laborales que el sistema francés ofrece a los trabajadores y cómo nunca disfruto de algo similar en España. Aunque no podrá votar en las elecciones de este domingo 28 de abril, indica que le gustaría votar por cambios económicos favorables porque incluso si no regresa a España pues su familia sigue en su país.

También le llama la atención los temas culturales y similares en esta índole como suelen proponer, según detalla Martínez, los partidos de izquierda en España.

A Jiménez por su parte –cuya especialidad como ingeniero es la energía renovable- le interesa el tema de la transición energética; el plan económico de los partidos políticos también es un factor de peso para él. Además considera prioritarios los temas de la educación y sanidad, también le preocupa el empleo.

Comparaciones y lecciones

Cuando se trata de comparar países y mundos políticos de diferentes naciones Jiménez afirma: “no son las mismas sociedades. No podríamos extrapolar”.

Aun así la estadía en el extranjero es una experiencia que ha permitido a algunos españoles hacer comparaciones, no con el objetivo de despreciar a su país de origen (o al de llegada), sino para aprender y enriquecer sus visiones.

En este grupo entra el ya mencionado Carballo, quien en España fue parte del partido político Marea Pontevedra. Tras un año en Francia, en el que tuvieron protagonismo mediático las protestas ciudadanas de los llamados Chalecos Amarillos- que buscan reformas sociales y que no han estado exceptos de polémica por actos de violencia- , Carballo cuenta:

“Me sorprendió positivamente que acá se hayan movilizado (la sociedad)”, acotando que rechaza el lado violento de las manifestaciones y subrayando que le “pareció muy interesante que tomen conciencia de ese problema (diversos reclamos sociales) y actúen”.

Carballo admite que no entiende por qué en España “no pasa eso (movilizaciones), hay situaciones igual de graves y sin embargo no hay esa acción, esa respuesta”.

Así mismo aclara que se encontró con que el panorama francés y español no es tan diferente; “no es una brecha insalvable” entre las dos naciones.

Por su parte Martínez considera que desde España posiblemente se le esté dando al movimiento de los Chalecos Amarillos una reputación que no se corresponde con la realidad.

Indica que otros españoles le han dicho que “En Francia tienen coraje, tienen valor”, pero que ella no lo siente así: “Son unos pocos los Chalecos Amarillos, no pienso que sean todo el pueblo francés. Y nos los pintan – o lo estamos viendo los españoles- como la revolución francesa del mundo actual”.

Sin embargo, señala que los Chalecos Amarillos –o la sociedad francesa- se movilizó en todo el país por los temas que les preocupa, en vez de solo en algunos puntos de la nación o solo unos días. Indica, en ese sentido, la necesidad de los españoles de aprender a organizarse.

En el caso de Cosano la traductora rescata de su experiencia de 10 años en Francia las diferencias en el mundo laboral, que en el caso español rayan en ocasiones en la ilegalidad de los derechos de los trabajadores:

“(En Francia) tengo una estabilidad económica, que allí (en España) no tendría. Mi sueldo francés no sería el mismo allí, ni las condiciones. Contrato fijo, horas extra remuneradas…En España te proponen prácticas y contratos de corta duración, y te ponen que vas a trabajar 35 horas semanales, pero… esas son las declaradas. Luego te acaban pidiendo que eches más horas que un reloj, y no te las paga nadie”.

Mientras tanto hay otras lecciones y comparaciones que hacen ciertos españoles con experiencia en el extranjero que destacan: las de los emigrantes retornados.

España vista a través de ojos “españoles y extranjeros”

Para el año 2018, según el INE, el 67% de los españoles que vivían en el extranjero no habían nacido en España.

Vanessa Eisig. Foto cortesía

Vanessa Eisig es parte de esa cifra de españoles que no nació en España, a donde se mudó en el 2015 desde Venezuela. Su llamado retorno se dio al temer ser encarcelada por su postura opositora al gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Venezuela es actualmente la cuarta nación a nivel mundial con más españoles en su territorio, con un total 151.915; y hasta el 2018 era el tercer país en ese ranking, exponen los datos del INE.

La historia familiar de Eisig está marcada por migraciones: por el lado materno la familia que huyó de la España franquista, por el lado paterno resuena el escape de una Alemania antijudía.

Eisig comparte las lecciones que ha recibido por medio de su experiencia familiar y personal: “Aprendimos de la forma más cruel que el votar con conciencia es importante para tu país y para ti. Aprendimos de forma acelerada que la política nos afecta a todos por igual, que la política es lo público, es lo de todos y es responsabilidad de todos”.

En ese sentido no concibe la idea de no votar: “votar es un derecho que tenemos y sólo cuando nos lo quitan o cuando dejan de garantizarlo es que lo valoramos”.

A pesar de que la familia de Eisig tuvo que dejar España en su momento ahora está feliz de estar allí y poder votar para este 28 de abril:

“Durante muchos años (en Venezuela) voté por el menos malo, voté por el único que había aunque no me gustase o aunque no estuviese de acuerdo. Hoy, tengo la oportunidad de votar por un país que vaya acorde a mis ideales”.

Por otra parte, aunque reconoce que “cada país debe vivir su propia historia” indica que la experiencia venezolana influye en su percepción de la política: “Claramente influye. Cuando escucho ciertos discursos solo puedo creer que estoy teniendo un Déjà vu. Muchas veces se lo digo a mis amigos: vengo del futuro, no hagan caso de todo lo que dicen”.

Sin embargo, Eisig recalca: “Voto en España pensando como española, no como venezolana. Si es cierto que uso mi experiencia de Venezuela para orientarme o para ver otras características  de los partidos pero también hay que entender que aquí los problemas son otros y que las necesidades son distintas”.

No solo indica que los países son distintos sino que “no puedo basar mi voto sólo en las alianzas que tenga el partido al que simpático con alguno de los venezolanos.”

Andrea Rodríguez. Foto cortesía.

Un caso similar, y a la vez diferente, es el de Andrea Rodríguez, española también nacida en Venezuela y que por primera vez pisó España en septiembre de 2018, cuando “retornó” huyendo de la crisis económica del mencionado país latinoamericano.

Rodríguez explica, al ser cuestionada sobre si su experiencia en Venezuela influye en su visión sobre la política española, que al migrar rompió con el país donde nació y más que nada se define a sí misma como ciudadana del mundo.

 

Admite no estar involucrada o interesada en la política habitual, pues no  le gusta “que nos separen”. En cambio apuesta por el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), cuya propuesta, según Rodríguez, apela a principios y metas que son fácilmente compartibles a un nivel universal.

El futuro

Para el 2018, de nuevo citando al INE, hasta 39.166 españoles inmigraron a España, mientras que 40.856 emigraron, dejando un saldo negativo de -1.690.

Cosano asegura que la política de su país de origen no la inspira a volver a su ciudad natal, Sevilla: “He perdido la fe en los políticos españoles. Si vuelvo, lo haría por motivos personales. Porque es duro estar dividida entre dos países. El ser “la petite espagnole” aquí en Francia, y que te llamen ‘la francesita’ cuando vuelvo”.

La traductora remata: “Porque ser de dos países, dos culturas, a la vez, es enriquecedor, pero cansa. La soledad cansa. El echar de menos, cansa”.

Los demás españoles en Francia que participaron en este reportaje parecen en general querer abstenerse de hablar del futuro, en su lugar prefieren enfocarse del día a día, del presente.

El caso de Eisig es similar – aunque sus fuertes vínculos con Venezuela diferencian algo su postura- Sus palabras parecen resumir el sentir de sus compatriotas españoles en el extranjero:

“Quiero seguir viviendo el día a día e ir disfrutándolo. Durante muchos años planifiqué todo y al ver que no todo sale como quieres pues preferí dejar de pensar tanto en eso.  Quizás me gustaría creer que regresaré a Venezuela para poder ser parte de su reconstrucción, pero de no darse ese escenario, estoy feliz en donde estoy y haré lo que pueda para aportar a España, mi nuevo hogar.”

Vanessa Eisig, con su esposo e hija, ya establecidos en España. Foto cortesía
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