Intervención extranjera para Dummies

0

En Latinoamérica, el principio de no intervención ha sido utilizado por la mayoría de los gobiernos de forma irracional. Así, algunos consideran como intervención extranjera la más mínima opinión emitida por algún político foráneo, sin importar si este ostenta algún cargo público influyente en el manejo de las relaciones internacionales de su país.

Venezuela ha sido el país que más ha utilizado este principio de forma desproporcionada y equivocada. A partir de la llegada al poder del chavismo, cualquier opinión de actores políticos internacionales que se considere contraria al gobierno, ha sido calificada como un acto de intervencionismo. Eso sí, solamente es intervencionismo si es contraria al gobierno: en caso de ser favorable el mismo acto transmuta de forma kafkiana a uno de apoyo a un proceso revolucionario.

El principio, como fundamento, ha sido prostituido en su esencia para que pudiera amoldarse ante cualquier actuación que fuese considerada contraria a los gobiernos de la región. Así, los llamados “fondos buitres” en Argentina fueron considerados como actos de intervención cuando estos no quisieron renegociar la deuda, pero en el momento en que el gobierno argentino realizó la transacción sobre los bonos de deuda nadie lo calificó como un acto interventor.

En la región existieron verdaderos actos de intervencionismo por parte de los Estados Unidos en la década de los ’90. Sin embargo, estos respondían a una realidad distinta: con ellos los estadounidenses buscaban la protección geopolítica necesaria ante la posibilidad de una nueva guerra de escala mundial contra los países comunistas, principalmente contra la Unión Soviética.

En la mayoría de los casos, estos políticos amantes del uso conveniente del no intervencionismo, han basado sus discursos en los actos realizados por los Estados Unidos en la década de los noventas, las cuales si bien resultan reprochables, responden a un contexto global distinto.

A pesar de usar como referente un determinado momento histórico como fundamento, nuestros políticos contemporáneos llegan a conclusiones que no corresponden a esa premisa mayor. En esa realidad, influenciada por la Guerra Fría, un acto de intervención significaba la actuación de un Estado soberano, como parte de su política exterior, sobre otro Estado soberano para determinar de forma indiscutible e incuestionable el devenir político.

En la actualidad, un Estado lejano a las realidades de nuestra región está haciendo las veces de escritor en materia de intervencionismo. Así, ha decidido escribir un libro titulado “Intervención extranjera for dummies”. Este nuevo libro se escribe cada día, mediante una serie de actuaciones que tienen como finalidad explicarles a los políticos latinoamericanos lo que significa el intervencionismo. Así, Arabia Saudita no descansa cada día en expandir el conocimiento sobre este principio a las nuevas generaciones de políticos latinoamericanos.

En el primer capítulo, el país saudí da un ejemplo de intervencionismo moderno pero bajo los parámetros tradicionales. Así, en el año 2017, Arabia Saudita invitó al primer ministro del Líbano, Saad Hariri, a su territorio, para conversar sobre los intereses de ambos países. Esto sería considerado como un acto normal dentro del desarrollo de las relaciones internacionales. Sin embargo, sorpresivamente al terminar esas amables conversaciones el Premier decidió renunciar a su cargo, y no desde El Líbano, como sería lo convencional, sino desde Arabia Saudita. A todas luces resulta evidente quiénes le pidieron la renuncia al primer ministro libanés.

Actualmente, en el proceso creativo de un nuevo capítulo, Arabia Saudita se encuentra involucrada en otro escándalo internacional producto de las confusas circunstancias en la que ocurrió la muerte del periodista opositor Jamal Khashoggi dentro del consulado saudí en Turquía.

El gobierno del reino árabe ha afirmado que esta se produjo durante una pelea en el consulado. Ahora bien, dudoso es entender que es normal que ocurran peleas potencialmente letales dentro de los consulados alrededor del mundo. Pareciera que el gobierno saudí decidió finalizar la escritura de otro capítulo de su libro, que titularía el intervencionismo contemporáneo.

En el intervencionismo contemporáneo de la escuela saudí no se busca ya influir en la política de un país extranjero. Por el contrario, se busca eliminar -desconociendo la soberanía de los Estados- a todos aquellos factores que pueden influir desde el exterior en el desarrollo de la política interna de este país. Así, vemos como resulta muy beneficiosa una muerte producto de una pelea en un consulado de un país extranjero.

No es una intervención tradicional, pero sin duda es un acto interventor en el desarrollo normal de un país extranjero, que no espera que ocurran este tipo de actos dentro de los consulados existentes en su territorio y menos si el individuo cuenta con protección internacional de un tercer Estado, en este caso de los Estados Unidos de América.

En conclusión, este nuevo libro de terror debe ser de lectura obligatoria para todos los políticos latinoamericanos -se consideren de izquierda o de derecha-, que creen que cualquier actuación por parte de figuras públicas foráneas es un acto de intervención. Deberían gritar menos en contra de ese falso intervencionismo y más a favor de que países como Arabia Saudita dejen de tener tanto interés literario en la escritura evocativa de principios fundamentales del Derecho Internacional Público. No pueden resultar tolerables este tipo de actuaciones por parte de ningún Estado dentro del mundo del siglo XXI, pero mientras existan quienes necesiten explicaciones for dummies habrá países interesados en darlas de la forma más didáctica que encuentren.

Únete a nuestro canal oficial de Telegram: >Aquí<
Visítanos en nuestro canal de Youtube: >Aquí<

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este Sitio Web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no participar si lo deseas. Aceptar Leer Más