Ideas sobre cómo llevar el aislamiento por el COVID-19 según religiosos de clausura

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Sin duda, en este tiempo presente cuando la pandemia del coronavirus impone sus propias reglas a nivel global a los ciudadanos del planeta, es útil observar la experiencia de vida de mujeres y hombres que decidieron renunciar al mundo y recluirse en conventos.
Son monjas y monjes de clausura: las rejas y murallas de los conventos y monasterios donde habitan son los determinantes límites que los separan del “mundanal ruido” de pueblos y ciudades.
La pandemia insta a todos a pensar en cómo organizar el tiempo y reducir la movilidad al mínimo de nuestras casas, mientras dure la emergencia. Vista así, la vida de los seglares comienza a asemejarse a la de los religiosos en clausura.
María Teresa López, cuyo nombre de religiosa es María Teresa de los Ángeles, se apartó del mundo hace 14 años al entrar en las Carmelitas.
Debido al aislamiento forzado por el virus y vivido como cotidianidad global, publicó en la web de su Convento en Cádiz, España: 10 consejos “para vivir los días de confinamiento y no morir en el intento”; esto, previo consenso con las otras siete monjas de clausura. “Lo que he hecho es trasladar de una forma asequible mi experiencia de estos años de monja y de la espiritualidad monástica”.

He aquí parte de su saber colgado en la red:

Consejo 1: “Esto es una escuela; la clausura se aprende”.
Consejo 2: “Es una decisión en libertad por un bien superior” (acatar la cuarentena).
Consejo 3: “No pasar el tiempo inútilmente”.
Consejo 4: “Buscar momentos de silencio”.
Consejo 5: “Ser selectivos con la información”, (qué leemos, recibimos y enviamos).
Consejo 6: “Paciencia, realismo y autocontrol”, (entre nuestro interior y el exterior, esto es, el medio ambiente donde guardamos el aislamiento; y el más externo, la ciudad o país).
Consejo 7: “Hacer lo que nos gusta, sin apuros”.
Por su parte, Javier Urión, prior del Monasterio de Santa María de las Escalonias en Córdoba, realiza su aporte:
1.“Hacerse una rutina no de aburrimiento sino de regularidad. Pasar a tener una vida pautada cuesta al principio pero el horario ayuda mucho”.
2. “Vivir el día a día. No piensen en mañana”.
Rocío Perona, ingresó a los 17 años a su Orden en Sevilla, hoy tiene 60 años de vida conventual. Ella resume cómo afrontar el confinamiento por la pandemia.
“Mantenerse distraído y activo: leer, hacer ejercicios, hablar con la familia. Explicar a los niños que el aislamiento es por el bien de la humanidad”. Y admite que ahora “más que en clausura, vive encapsulada”.
 En los conventos no se cocina (temporalmente) ni se realiza la venta de hostias ni la preparación de dulces, ni entra el personal de limpieza.
Sin hábito ni sotana, ciudadanos, vamos haciendo nuestra parte. Tarea impuesta por la globalización nunca deseada de un virus. Hora de solidaridad y compasión con los otros, los más próximos, el prójimo.
Fuente: El País.
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