Feminicidios: Violencia o indiferencia

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La violencia de género es definida por la Organización de Naciones Unida (ONU) “todo acto de violencia que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer”.

Los Estados dentro de los compromisos asumidos con miras a erradicar este mal crean dispositivos legales y políticas públicas a fin de castigar los actos de violencias contra la mujer, los cuales resultan infructuosos frente a las dimisiones en que estos se producen.

En lo que va del año en República Dominicana 37 mujeres han perdido la vida en hechos violentos y alrededor de 500 están siendo protegidas en casas acogidas, estos son los casos registrados. Se le suman a esta tragedia los niños, niñas, adolescente y víctimas colaterales que caen conjuntamente con ellas o los que quedan desprotegidos porque en algunos casos caen ambos; padres y madres. El luto social y la impotencia de las familias que no encuentran respuestas ante un sistema indiferente.

La violencia contra las mujeres es multifactorial siendo lo económico una de las variables que más influye en este flagelo, le sigue la cultura machista de hombres que se creen dueños por ser proveedores, en otros porque no toleran el hecho de que las mujeres ejerzan el derecho de dejar amar.  Los altos niveles de desiguales sociales, siendo las mujeres el segmento de la población que más la padecen.

En la República Dominicana contamos con leyes robustas para hacer frente a esta problemática social, sin embargo, las mismas nunca serán suficientes sin la voluntad de un sistema de justicia para una correcta aplicación de castigo a los infractores y protección a las víctimas.

La violencia que sufren las mujeres por parte de sus parejas y exparejas sentimental no es comparada a la violencia que reciben ellas de parte del Estado, encontrándose con órganos inoperantes, disfuncionales e incapaces de atender sus reclamos y devolverles la tan anhelada tranquilad.

Órganos descalificados y corrompidos proliferan por doquier, que por demás son los llamados a protegerlas cuando hallan el coraje y sin importarles exponerse al morbo y la vergüenza pública denuncian los abusos. Dándoles en el rostro otra realidad: La diferencia e impotencia ante un sistema irresponsable y execrable.

Cuántas mujeres más tendrán que caer, cuántas familias más deberán sufrir las pérdidas de sus mujeres, cuantos niños tendrán quedar en la orfandad. Los cimientos de las sociedades están llegando a sus límites, no soportan una mujer más víctima de estos depredadores, despiadados indolentes y serviles.

La acción del Estado no debe activarse sobre la sangre y el luto que va dejando a sus pasos la violencia contra las mujeres, tiene que ser en todos los momentos y circunstancias, el imperio de las leyes tiene que caer sin contemplaciones sobre aquellos hombres, que como dioses determinan cuando una mujer tiene que morir.

Cada vez que muere una mujer, en lugar de contar para las estadísticas, las autoridades deberían flagelarse y darse en el pecho de vergüenza, por tener la posibilidad de hacer más por ellas, sus familias, la sociedad y no lo hacen.

No se nace mujer: se llega a serlo.
Simone de Beauvoir

 

 

Por: Estela De Leon

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1 Comentario
  1. Nelson Monttas Dice

    Excelente enfoque de las relaciones hombre-mujer, en un mundo cada vez más materialista.

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