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El COVID-19 visto hoy por la ciencia: ¿qué se sabe y qué no?

Estos meses han servido para aprender e identificar nuevos rasgos en el enemigo que enfrentamos, con el fin de hacer más eficiente nuestra lucha contra él

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Cuando Estados Unidos cumple siete meses enfrentando la actual pandemia, es necesario hacer un alto en las polémicas y la angustia asociadas a esta circunstancia. Toca recapitular con las voces científicas, sobre qué hay tras lo que estamos viviendo.

Estos meses han servido para aprender e identificar nuevos rasgos en el enemigo que enfrentamos, con el fin de hacer más eficiente nuestra lucha contra él.

Por ello, Ethnic Media Services reunió a tres reconocidos hombres de ciencia en una videollamada para los medios de comunicación, con el fin de ayudar a la difusión de las nuevas conclusiones y permitir a la vez reducir las incertidumbres en la medida de lo posible.

Vale acotar que, al momento de redactar esta nota, EEUU contaba 5 millones 458 mil 223 casos y 171 mil 560 muertes, según el recuento independiente de NBC News realizado el martes 18 de agosto a las 2:00 a.m, hora del Este.

 

El COVID-19 dispara otras situaciones de salud

 

El doctor Tung Nguyen asegura que la tasa de infección en el país se ha incrementado en un 66% en las últimas 5 semanas, tomando para esta cifra como cierre el día de su declaración, el pasado 13 de agosto.

 

Doctor Tung Nguyen / EMS

 

El doctor Nguyen, quien es profesor de medicina en la Universidad de California en San Francisco y director del Centro Asíatico-Americano de Investigación para la Salud, reveló que, en las últimas 2 semanas las muertes por COVID-19 se han incrementado en un 11,6%.

Su estudio sobre las cifras de la pandemia lo hace pensar que “Hay serias disparidades” en la data, entre otros motivos por asuntos étnicos y de razas. Asegura que “Esto es un señalamiento hacia nuestro gobierno y nuestro sistema de salud. Ni siquiera somos capaces de recolectar información sobre nuestra gente”.

También alertó sobre problemas colaterales de salud mental que conciernen especialmente al sexo masculino. 40% de ellos reportaron problemas de salud en una encuesta auto-respondida, incluyendo 11% con pensamientos suicidas. El porcentaje para este tipo de pensamientos en Estados Unidos durante el último año había sido de 4%.

El porcentaje se eleva en adultos jóvenes, entre 18 y 25 años. Uno de cada cuatro, es decir, el 25%, reportan pensamientos suicidas en los últimos 30 días. Los estadounidenses de raza negra doblan a los blancos en pensamientos suicidas. 22% de los trabajadores esenciales también los tienen.

Nguyen asegura que enfermedades de otro tipo también han empeorado, pronostica que “el estrés mental se pondrá peor” y afirma que esto “es más que una simple enfermedad provocada por un simple virus. Estamos entrando en una epidemia social de enfermedades mentales”.

Además indicó que se siguen elevando los casos en niños. Cuenta con cifras de 47 casos por cada 100 mil habitantes para el 30 de julio y los estados que presentan más contagios en este grupo poblacional son Arizona, Carolina del Sur, Louisiana y Missisipi. Recalca que “La realidad está desmintiendo al presidente Donald Trump” en cuanto a la supuesta inmunidad de los menores. Tampoco vacila en calificar el suministro de hidroxicloroquina a los pacientes de COVID-19 como “mala praxis”, basándose en evidencia científica.

 

Mientras llega la vacuna

 

El doctor Nirav R. Shah, especialista del Centro de Excelencia en Investigación Clínica de la Universidad de Stanford, ataja el optimismo en cuanto a la eventual aparición de una vacuna en el corto plazo.

Doctor Nirav R. Shah/EMS

 

“Las vacunas en las pruebas, bajo estándares normales, siempre tienen muchos efectos secundarios. Son probadas en individuos jóvenes y sanos; pero cuando sean aplicadas a personas de más edad y con otras condiciones de salud, aparecerán otros efectos secundarios. Y esa es la gente que queremos proteger primero. Siendo optimistas, si hay una vacuna lista para el mes de enero, todo tardará unos seis meses más en ajustarse”.

Egresado de Harvard College y de la Escuela de Medicina de Yale, el también miembro electo de la Academia Nacional de Medicina explica que hay dos maneras de abordar la pandemia.

Una es la contención y eventual eliminación, como ha sucedido exitosamente en Nueva Zelanda y Taiwán; mientras la otra es alcanzar la llamada “inmunidad de rebaño”, que es a lo que han apostado Suiza y Brasil.

“La segunda opción tiene serias consecuencias. Hemos visto cuánta gente ha muerto”. Por otro lado, alega que han existido países con estrategias de contención exitosas. Considera que es falsa la elección entre salvar vidas y seguir adelante con la vida. “Se pueden tener ambas cosas”.

Afirma que “Apelar a la inmunidad de rebaño es una forma elegante de decir que no se va a hacer nada y de ignorar la ciencia”.

Aconseja que “La reapertura debe estar blindada por los siguientes factores: advertencia, pruebas, cuarentena y aislamiento adecuados, capacidad de tratamiento, acceso a data confiable y vacunas”.

La advertencia temprana se puede hacer mediante termómetros conectados a internet, que reporten en tiempo real dónde hay focos de fiebre en el país, lo que permitirá actuar con antelación y no esperar a indicadores como cantidad de personas hospitalizadas o fallecidas.

En cuanto a las pruebas, considera que la más efectiva en la situación actual puede ser la de antígeno, por su bajo costo –$ 5 a 15– e inmediatez de resultados, unos 15 minutos. Sin embargo, advierte que se están haciendo menos pruebas que hace unas semanas.

“No tenemos maneras de hacer una cuarentena o aislamiento efectivo en Estados Unidos”, lamenta. Pone como ejemplo que en otros países se aísla al paciente de sus propios familiares, porque esta es la manera como ocurren la mayoría de los contagios.

En cuanto a la accesibilidad de la data para hacer seguimiento a la situación, cree que “No tenemos un buen sistema de reporte” y que “Hay que hacerlo de manera diferente”.

 

Decisiones basadas en biología y matemáticas

 

El doctor Ashish Jha es profesor de Salud Global en la Escuela de Salud Pública T.H.Chan de la Universidad de Harvard y director del Instituto de Salud Global de Harvard. Hizo referencia a lo que se ha aprendido en otros países y qué puede aprender a su vez Estados Unidos de ellos.

 

Doctor Ashish Jha/EMS

 

Afirma que EEUU tuvo la peor respuesta, quizá solo comparable con naciones como Brasil, Rusia o Turquía. “Definitivamente lo hicimos peor que Europa y Asia”. Complementa explicando que algunas regiones lo hicieron bien, con cierres agresivos y manteniendo los casos bajos. Según él, un tercio del país está “en muy buena forma”. Otro tercio estaría “muy mal” y el tercio restante “podría ir en cualquier dirección”.

Buscando explicaciones de por qué otros países lo hicieron bien, se pregunta: ¿fueron las naciones autoritarias? Y responde: “No, Brasil y Rusia son naciones autoritarias y no lo hicieron bien”. ¿Se trata entonces de los países de alto nivel cultural? Tampoco cree que sea un factor que tenga algún peso.

Adicionalmente, descarta que haya que ser un país rico. “Vietnam no tuvo un solo muerto. ¿Qué nos diferencia? Ellos abordaron el asunto agresivamente. Cerraron tempranamente los viajes con China, escanearon a la gente que entraba e hicieron seguimiento de los contagios”.

Relata además que las aproximaciones han sido distintas entre sí en naciones exitosas como Corea del Sur, Nueva Zelanda, Alemania o Japón.

“No hay una sola vía. Hay cuatro o cinco herramientas grandes, tenemos que apostar a una y utilizar las demás como apoyo”.

Pero el doctor Jha considera que, a lo interno, “Hemos tenido un increíble nivel de desinformación, así como un liderazgo, tanto a nivel federal como en algunos estados que ha creído en la desinformación y la ha difundido. Han fallado en tener a la ciencia como guía principal”.

Agrega que “No nos aproximamos con fuerza y el asunto se politizó, como por ejemplo con lo de la máscara. Implementaciones de políticas sin base científica nos llevaron a donde estamos”. Apunta que “En una pandemia todo es sobre biología y matemáticas. Si ignoras ambas ciencias, es poco probable que lo hagas bien.”

Sobre su visión de los meses por venir, el doctor Jha califica como “Altamente improbable” que tengamos una vacuna efectiva en 2020. “Puede ser en la primera mitad de 2021”.

Recuerda que somos una nación muy heterogénea y que cada región lo hará distinto. “Habrá lugares que lo hagan tan bien como Europa y otros que lo hagan tan mal como Brasil”.

Sin embargo, advierte que “Aún nos espera un enorme monto de sufrimiento y muerte”, hasta llegar a una vacuna, “Que no será totalmente efectiva, pero que contendrá la difusión de la pandemia”.

Y concluye: “Las cosas pueden cambiar si los políticos se enserian. Hay mucho que aprender de otras naciones. Por ejemplo, tomar la pandemia en serio y basar las decisiones en biología y matemáticas”.

 

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