Dos Colombias irán a las urnas este domingo

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La gobernada por los mismos para los mismos y la olvidada, desigual, empobrecida y marginada. Sorprendentemente para este cuatrienio, hay candidatos para ambas.

En los tarjetones los colombianos tendrán dos candidatos de derecha (Duque y Vargas Lleras), dos considerados de centro (Fajardo y De la Calle) y sólo uno de izquierda (Gustavo Petro). Históricamente no había llegado tan lejos la izquierda en la cuarta economía latinoamericana. Por lo menos según las encuestas, que son imprecisas, así lo demuestran, con el candidato ex guerrillero y ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro, quien pelea hombro a hombro la presidencia con el candidato ficha del expresidente Álvaro Uribe, Iván Duque.

En las siguientes preguntas analizo brevemente estos comicios colombianos 2018-2022.

Unas elecciones presidenciales atípicas y las más heterogéneas en medio siglo, ¿por qué?

Porque por primera vez el país va a las urnas con la guerrilla de las FARC desarmadas y la izquierda llegando tan lejos en unas presidenciales. Los dos candidatos liderando los votos no pueden ser más opuestos. Por un lado está el ex alcalde de Bogota y ex guerrillero Gustavo Petro, y por el otro el derechista y abogado Iván Duque. Petro apoya el proceso de paz con las FARC, Duque tiene sendos reparos, especialmente en temas de justicia, y propone mano dura contra el narcotráfico, retomando las controvertidas fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos.

@PetroGustavo

Petro aboga por energías limpias, educación gratuita, por la igualdad de género y por dejar la dependencia económica de los hidrocarburos. Duque le apuesta al petróleo, a la minería y a unificar las cortes. Petro genera desconfianza por su antigua relación con Hugo Chávez, despertando temor en los mercados internacionales. En cambio Duque genera confianza y es el favorito de los inversionistas. Algo conveniente para la economía y la moneda local. Tienen posturas tan divididas como lo está la opinión pública y esto quizás desinfle el abstencionismo este año. 

@IvanDuque

En estas elecciones por primera vez el candidato que quede de segundo tendrá garantizada por la Ley de Equilibrio de Poderes una curul en el Senado y su vicepresidente en la Cámara.

Los próximos cuatro años van a ser difíciles para el siguiente presidente, no sólo por el tema espinoso de la paz con las guerrillas, sino por el alto flujo migratorio venezolano.

Quizás lo más acuciante para Colombia es el alto e histórico flujo migratorio del país vecino. Tenemos alrededor de un millón de venezolanos y aquí podemos hacer un paralelo con Alemania y la crisis de refugiados. La diferencia es que Colombia atraviesa un periodo de crecimiento débil, de un 2,2% anual a causa de la caída de los precios del petróleo. A este ritmo el país no saldrá de la pobreza. Colombia tiene serios problemas para tapar un hueco fiscal y con la masiva llegada de venezolanos, el panorama no es alentador. Demandan atención médica, empleo, vivienda, alimentación y colegios, así como también lo demanda una importante población de colombianos en condiciones desfavorables. Colombia sigue siendo el segundo país más desigual de América después de Haití.

El proceso de paz es otro tema espinoso. Si gana Duque el postconflicto se puede ralentizar. Aunque Santos dijo que los acuerdos con las FARC están a salvo, “encontraría todas las formas posibles para avanzar lentamente en ese compromiso y hacer lo mínimo necesario para cumplir el acuerdo”, según la proyección de Adam Isacson, experto en Colombia de la Oficina de Washington para Latinoamérica.

Agregó que “Duque probablemente extraditaría a los miembros de las FARC a los Estados Unidos, lo que llevaría a un crecimiento de los grupos disidentes, matando el proceso de paz”.

Juan Manuel Santos deja la presidencia con altos índices de impopularidad, incluso mayores a los que registra Maduro, ¿cómo se explica esto y qué le deja a Colombia su gobierno?

El tema de la paz se cobró la popularidad del presidente. Varios sectores del país todavía no están preparados para vivir una transición de paz como la que propuso Santos. Le apuestan a la derrota militar de las guerrillas como única vía. De hecho Santos ganó la presidencia en 2010 por su rol como Ministro de Defensa y continuador de las políticas de Uribe. Por eso el giro de negociar una salida diferente a la guerra y con esta otorgarle beneficios a las FARC, hizo caer en picada su popularidad en un vasto sector militar, de derecha, empresarial y citadino.

Santos le deja a Colombia un post-conflicto con las FARC encaminado, un proceso de paz adelantado con la segunda guerrilla del país, el ELN. Se va con una economía débil, con una crisis de refugiados venezolanos, con un repunte de los cultivos ilícitos y una violenta pelea por el control de narcotráfico en la frontera con Ecuador y Venezuela. Así mismo, finaliza su gobierno con una alarmante cifra de asesinatos de defensores de derechos humanos. 

Pero también Santos deja el gobierno con Colombia en la mira del mundo, gozando de las mejores relaciones internacionales y de la cooperación de varios países en el tema de la Paz. Además el país tras siete años de lucha, logró ser aceptado en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). De Latinoamérica, sólo México y Chile pertenecían a esta organización.

Santos se lleva de estos ocho años de gobierno quizás lo más importante: un Nobel de Paz por haber desarmado a las FARC y haber evitado miles de muertos, desplazados y mutilados desde diciembre de 2016.

Y ustedes, ¿qué opinan?

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