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Realidad que abruma

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Un sinsabor deja el abrir los periódicos en un país como Colombia en donde las noticias que realmente deben importar son siempre opacadas por reinados de belleza, partidos de fútbol o realitys de televisión.

No es de extrañar que el próximo mes de marzo vuelva Uribe al poder en el Congreso, con un sequito que ya todos sabemos tiene: o muy dudosa procedencia o son unos completos buenos para nada como es el caso de la mujer del condenado por la justicia el ex coronel Plazas Vega o la nieta del inservible y bien sabido mujeriego ex presidente León Valencia. Pero no solo es esta la lista al congreso la que asusta, también lo es el saber que el octogenario senador Gerlein, que no ha hecho otra cosa que entorpecer las posibilidades de desarrollo de un pueblo como el colombiano, llegará de nuevo, sin lugar a dudas, al recinto que se ha convertido en el hazmerreír y vergüenza del país. Este lugar en donde se vanagloria la clase política de que Colombia es la democracia más antigua de América Latina, se ha convertido en un nido de oportunistas que no ven el momento para dar el zarpazo al erario público y apropiarse de los impuestos que con mucho esfuerzo pagan los colombianos.

Ya el congreso tiene demasiadas prebendas y unos sueldos astronómicos que harían sonrojar a cualquier persona conciente de la desigualdad que vivimos, como para que además, después de que el Consejo de Estado determinara que se les debía recortar el sueldo en 7 millones de pesos (unos USD 3.500), el adalid del gobierno, el presidente Santos, salió a su rescate y los premió con una no muy despreciable suma de 7 millones 900 mil pesos mensuales, que si constituyen factor salarial, lo que hace que entre en las primas de fin de año y en las liquidaciones respectivas de la pensión. Algo que resulta absolutamente vergonzoso al ver que el salario mínimo de los colombianos del común no llega a los 600 mil pesos mensuales (unos USD 300).

Ellos, los congresistas, se escudan en miles de disculpas que parecen traídas de los cabellos. Una de ellas la esgrime el senador Roy Barreras diciendo que los ejecutivos de las multinacionales cobran alrededor de 50 millones de pesos al mes (USD 25 mil) y que lo que ellos devengan es irrisorio al lado de estos, lo que se le olvida al senador Barreras es que los niveles de exigencia de estos altos ejecutivos son altísimos y deben cumplir con las metas propuestas por la Junta Directiva de la organización o su cabeza puede rodar al menor resbalón y que los congresistas colombianos ni siquiera se aparecen en los grandes debates, trabajan menos de las 48 horas semanales que debe trabajar cualquier parroquiano, evaden responsabilidades políticas, solo sesionan de lunes a jueves, muy pocas veces cumplen lo que prometen y es casi imposible que la gente que los eligió pida su cabeza al no ver cumplidas sus promesas.

Es de esperarse que, con este panorama que sigue viéndose repetitivo y poco iluminado, las situaciones del país realmente tiendan a mejorar, no es una visión pesimista, es una visión tan realista que abruma.

Coletilla: Hace pocos días un edificio colapsó por problemas estructurales en la ciudad de Medellín, terrible la situación que vive esta gente por estos días. Pero, no es posible que estén esperando ayuda del Gobierno Nacional cuando el error fue de empresarios privados. No se trata ni de un accidente, ni de una catástrofe natural o de un atentado terrorista, en donde si se esperaría que esta ayuda llegara. Ojalá logren solución pronta a sus problemas.

 

Andrés Granadillo G.

Colombia al día

Desde Bogotá, Colombia

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