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Misión Artemis I llevará un pedacito de Guatemala a la órbita de la Luna

El proyecto, llamado Genómica de la radiación en el espacio profundo (DSRG, por sus siglas en inglés) estudiará el efecto de la radiación espacial sobre microorganismos

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Eileen Meda debía ser precisa. Sosteniendo la pieza con la mano izquierda y la herramienta con la derecha, la estudiante de ingeniería mecánica industrial pulió como una artesana los bordes del termoplástico.

En un comunicado, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) destacó que el material amarillento acababa de salir de la máquina de control numérico del Laboratorio Aeroespacial, en la Universidad del Valle de Guatemala.

Meda repitió el proceso, más de veinte veces a lo largo de 16 días, en febrero de 2020. Dos de esas piezas se colocaron más tarde en un hardware que despegará a bordo de la misión Artemis I de la NASA, rumbo a la órbita de la Luna.

Estas piezas manufacturadas en Guatemala son una parte fundamental de PLASM, el hardware especial desarrollado en BioServe Space Technologies que hará posible un experimento biológico seleccionado por el departamento de Ciencias Biológicas y Físicas (BPS, por sus siglas en inglés) de la NASA. Uno de los ejes de BPS son las investigaciones de biología espacial que ayuden a los humanos (y seres vivos en general) a prosperar en el espacio profundo.

El proyecto, llamado Genómica de la radiación en el espacio profundo (DSRG, por sus siglas en inglés) estudiará el efecto de la radiación espacial sobre microorganismos. Es uno de los cuatro experimentos biológicos que harán el viaje de ida y vuelta a la órbita de la Luna a bordo de Orion en Artemis I, una misión sin tripulación que abrirá las puertas a una nueva era en la exploración del espacio profundo.

«Se sabe poco sobre los efectos combinados de los factores de estrés del espacio profundo en los sistemas vivos», dice el Dr. Craig Kundrot, director de la División de BPS de la NASA. «Para que los astronautas vivan y trabajen de forma segura y sostenible en la Luna, y más adelante en Marte, debemos entender primero cómo la elevada radiación ionizante, la alteración de la gravedad y la alteración de la atmósfera afectarán nuestra capacidad para prosperar. Artemis I es un primer paso importante en el uso de organismos modelo como exploradores para reunir datos importantes”.

El experimento DSGR es liderado por el ingeniero y científico originario de Guatemala, Luis Zea, quien hasta hace poco se desempeñó como jefe de implementación e investigador principal en proyectos de BioServe Space Technologies, en la Universidad de Colorado Boulder. Algunos de sus experimentos son financiados por la NASA; unos están basados en la Tierra, otros, en órbita terrestre a bordo de la Estación Espacial Internacional.

El Dr. Zea ha sido el nexo con el equipo de la Universidad del Valle de Guatemala (en donde él mismo estudió), compuesto por dos profesores de ingeniería mecánica y cinco estudiantes, incluida Meda. El rol de la universidad en el proyecto fue diseñar la estrategia para manufacturar dos piezas para PLASM, que tiene forma de una caja pequeña. “Aquí se decidió qué herramientas que se iban a usar, la velocidad de corte, las revoluciones y el refrigerante que se iba a utilizar”, contó la futura ingeniera.

Fuente: NASA 

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