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Las aciagas horas de Colombia

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Experimenta Colombia una realidad muy compleja que pareciera poner en entredicho el modelo existente y llevar a una revisión urgente para que el sistema no colapse. Son diversos hechos que se han generado en las últimas horas y que denotan un desgaste fuerte que abre la puerta para que la descomposición, con las funestas consecuencias que ello implica, se abra paso de forma rápida.

Lo primero a lo que hay que referirse es al asesinato, aunque sea un término duro y deba investigarse lo ocurrido, de Javier Ordóñez, un abogado que fue maniatado por dos efectivos de la policía y pese a estar inmovilizado y pedir que lo dejaran, tal como se evidencia en un video que ha recorrido el mundo, siguió recibiendo descargas eléctricas. A las horas murió en un centro de salud. Pese a que algunos aducen que Ordóñez era violento, lo acaecido no está justificado y denota un abuso policial que viene siendo cada vez más recurrente.  

La indignación del hecho y de la tibia respuesta de la policía que matizó el hecho y habló inicialmente con indiferencia de lo ocurrido, llevó a una ola de protestas generalizadas que se tornaron, probablemente de la mano de actores que tienen agendas propias y de otra índole, en actos vandálicos que dejaron cuantiosos daños materiales. Esta situación llevó a una represión que según organismos de derechos humanos costó la vida a por lo menos diez personas y mostró un rostro de brutal arremetida por parte de los uniformados.  

Mientras todo eso acontecía, dos líderes de las FARC, Timochenko y Pastor Alape, acudían a la jurisdicción especial de paz para responder a las acusaciones sobre el reclutamiento de menores por parte de la organización terrorista. Ambos personajes negaron que eso ocurriera, llegando el máximo representante de las FARC a señalar con un enorme cinismo que él no pedía documentos para comprobar edades de combatientes y que si había menores en otros frentes, él no tenía capacidad de conocerlo.

Ante el desgaste social y moral, la clase dirigente debe buscar las vías para una revisión del Estado antes de que la realidad se imponga y haga las cosas a su medida. El presidente Duque ha hablado de examinar responsabilidades, la alcaldesa de Bogotá de reformas integrales y el expresidente César Gaviria Trujillo de indispensables cambios institucionales y de mentalidad. Ello sería lo necesario de la mano de un acuerdo que lleve a una nueva visión institucional. Está a tiempo Colombia de conseguirlo. Si no lo logra, esto puede ser sólo el principio de una crisis sin precedentes. 

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