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Hombre abusa de su hija de dos años y su ex pareja recibe amenazas para que retire la denuncia

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Jesús Alberto Salazar Acosta fue privado de libertad por el delito de presunto abuso sexual contra su hija de dos años, quien fue sometida a un examen forense por las autoridades del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en San Félix, estado Bolívar (Venezuela).

El resultado de medicina forense fue positivo, tal como lo había denunciado en junio Crist De Agrela, madre de la víctima y exesposa del acusado. El examen arrojó que la niña sufrió abuso reciente, pero también mostró rastros anteriores.

Salazar Acosta, quien permanece recluido en el Centro de Coordinación Guaiparo desde el pasado 11 de junio, fue imputado y puesto a la orden de la Fiscalía Décima con competencia en materia de Protección del Niño, Niña y Adolescentes, cuyo expediente es MP-126642-2022s. Esta causa la lleva el Tribunal Primero de Control con Competencia en Violencia de Género.

Sin embargo, la víctima indirecta de este caso denunció este viernes que la «pesadilla» continúa, ya que ha recibido amenazas para que retire la denuncia. «Carros me persiguen, personas me llaman a mi casa y teléfono personal, y un hombre me abordó diciéndome que dejara eso así», dijo De Agrela.

«Las amenazas que he recibido abarcan peligro tanto para mí como para mis hijos, diciendo que nos van a desaparecer a todos si seguimos adelante con el proceso (…) incluso su jefe, acudió a mi casa a ofrecerme dinero, a decirme que tenía influencia y que debía retirar la denuncia, también me amenazó diciendo que conocía gente mala que podían hacerme cosas», agregó.

Las abogadas querellantes, Yamileth Carvajal y Yenny Betancourt, alertaron al fiscal superior del estado Bolívar, Luis Alfredo Roa Reyes, así como al fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, sobre lo que está ocurriendo para que la privativa de  libertad contra el padre biológico de la niña sea ratificada con una condena formal.

 

Los hechos

La madre de la niña contó que el 10 de junio su hija se quejó de un dolor que sentía en la zona íntima. «Cuando la estoy revisando, noté que estaba irritada. Entonces le pedí a mi mamá que me pasara la crema que usaba para la pañalitis. Cuando se la voy a aplicar, ella no quería. Le pregunto por qué, y me dice que le duele. Yo le digo que hay que aplicársela para que mejore porque está irritada, pero ella me dice que no, que le duele, que papá la tocó y la puyó allí indicando sus partes íntimas».

«Entonces yo le pregunto: ¿papá te tocó? Y ella me dice: sí. Le pregunté nuevamente en dónde te tocó papá, y ella se señaló su vagina. Le dije: vamos a lavarte. Cuando la estoy lavando, me dice que papá la tocó, le volví a preguntar dónde, y señaló nuevamente su vagina. Le pregunté en qué parte de la casa la tocó papá, y ella me dijo que en el cuarto, siendo este el único lugar donde ellos podían estar solos», añadió De Agrela.

De inmediato, la madre de la niña le notificó a la abuela materna lo que había pasado y se trasladaron hasta la sede del Cicpc. «Nos indicaron que mi hija fue abusada sexualmente. En ese momento empezó esta pesadilla para mi hijita de dos años, para mí y mi hijo de cinco años».

Ante esto, las autoridades procedieron a detener a Salazar Acosta. La audiencia de presentación se había fijado para el día lunes 13 de junio, pero se difirió porque el denunciado cambió de defensa pública a privada.

Al día siguiente, el 14 de junio, se celebró la audiencia ante el Tribunal Primero de Control de Violencia contra la Mujer, pero De Agrela tuvo que retirarse de la audiencia porque su hija -que estaba presente- comenzó a llorar.

«Ese mismo día salí del tribunal a mi casa con mis dos hijos y mi madre. Recibí una visita inesperada a las 7:00 pm, después de la audiencia de presentación, del propio jefe del papá de la niña (y empresario de la zona). Vino a mi casa el mismo día de la presentación a amenazarme y decirme que yo sabía quién era él, que tiene todo el dinero y el poder y que podía cambiar todas las actuaciones comprando al mejor forense del país y todos los entes», contó.

De Agrela relató que estuvo casada con Jesús Alberto durante siete años, tiempo durante el cual tuvieron dos niños (un varón de cinco años y una hembra de dos años). Aunque llevaban dos años separados, el hombre seguía viviendo en la misma casa, solo que dormía en otra habitación.

La madre de la víctima no está pidiendo dinero, solo exige justicia para que el responsable sea castigado. Por los momentos, la familia está esperando los resultados de un examen forense que le realizaron al niño de cinco años. La madre teme que también salga positivo.

 

 

 

Fuente: Soy Nueva Prensa Digital

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