Powered by Google Translate

Enalteciendo el civilismo

0 63

Se acerca la fecha en la que se conmemora el natalicio de uno de los más egregios personajes de la historia latinoamericana y que sigue dejando un legado de ciudadanía y majestad a través del tiempo. El próximo 23 de junio don Cristóbal Mendoza, el gran jurista al que le correspondió presidir el primer triunvirato que gobernó cuando Venezuela decidió adentrarse en su libertad, cumpliría 249 años de vida. La insigne persona es un emblema que cobra vigencia en una época en la que los valores del civilismo tienen que imponerse para que el amanecer de democracia derrote las tropelías sustentadas en la fuerza y las charreteras.

Cuando el doctor José María Vargas asumió la primera magistratura nacional en 1835, la toma de posesión fue vista como un guiño a los sucesos de 1811. La dignidad y la elegancia que imperaron hacían presagiar que el país transitaba hacia eras mucho más favorables que se dibujaban esperanzadoras. Sin embargo, los enemigos de la tranquilidad comenzaron a poner las cosas difíciles y ese anhelo de republicanismo pleno se diluyó y el país quedó sumido en una realidad conflictiva que mutó a autocrática con el paso de los años. Atrás quedaron los sueños de revivir la esencia ciudadana de hombres como Cristóbal Mendoza y el país optó por los atajos de la fuerza.

Con el transcurrir del tiempo, la figura de Cristóbal Mendoza adquirió matices de envergadura cada vez más relevantes. En su memoria, tanto en Colombia como en Venezuela, se celebra el Día del Abogado, aunque no deja de ser un hecho sumamente curioso que la celebración se haga en Colombia un día antes. Sin embargo, no solo se rinde merecido tributo a la disciplina que el emblemático procesalista uruguayo Eduardo Couture inmortalizó en un famoso decálogo, sino que es la muestra fidedigna de que la civilidad debe imperar por encima de todo y que la rectitud de los valores rige como destino en la construcción de mejores sociedades.

Después de la caída de la República, siguió siendo una personalidad que se dedicó al servicio público, poniendo su esfuerzo a favor de la causa de la libertad y colaborando en distintas tareas. En algún momento, le tocó sufrir el exilio y lejos de amilanarse y disminuirse siguió poniendo su intelecto a favor de la ciudadanía, al punto de que en Bogotá otra figura descollante como Camilo Torres lo incorporó a algunas tareas y pidió su asesoría en determinados asuntos públicos. Cuando las circunstancias lo permitieron, regresó a su tierra para aportar su experiencia y ayudar a conseguir los excelsos objetivos que permitieran romper el yugo imperante.

Infortunadamente, en algunos círculos ha imperado una visión que busca enaltecer la mirada bélica, a medida que disminuye u observa con indiferencia las gestas civiles y a los grandes hombres del pensamiento. En la Venezuela de pleno desarrollo que estamos convencidos emergerá muy pronto, debe ser prioridad y ejercicio fundamental el rendir homenaje a los héroes de la civilidad. El pensamiento ciudadano tiene que imperar y al rendir tributo a figuras como don Cristóbal Mendoza, la ciudadanía se erige junto a la justicia y la verdad en un país que debe execrar para siempre la posibilidad de que la arbitrariedad, la mediocridad y la saña lo manejen a su antojo.

 

Únete a nuestro canal oficial de Telegram: >Aquí<
Visítanos en nuestro canal de Youtube: >Aquí<
Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.