Powered by Google Translate

Crisis en Venezuela se resume en comer menos, no comer o comer de la basura

0 139

Los salones de clases en Venezuela se han convertido en el reflejo de una crisis que pareciera no tener fin. Algunos niños se desmayan porque no han comido nada en varios días; otros infantes simplemente dejan de asistir a la escuela pues sus padres no tienen como proveerles el alimento.

Una maestra -que prefirió mantenerse en anonimato- expresó que es muy difícil dar clases con estas condiciones. «Ya no es solo la falta de libros y útiles escolares, ahora es la comida. Algunos niños se me han acercado para decirme que tienen hambre, pero yo no puedo hacer nada por ellos.

Asimismo, la inflación y la escasez de alimentos ha llevado al país caribeño a vivir uno de sus niveles más críticos de malnutrición, no solo infantil, sino general.

Son muchas las personas en Venezuela que han bajado de peso durante los últimos meses. Jessica Díaz, una joven caraqueña, dijo que su estilo de vida ha cambiado debido a los problemas económicos. «El dinero no alcanza para comer las tres veces al día; me he visto en la necesidad de no cenar para ahorrar. He adelgazado, pero mi situación no es la peor», expresó Díaz, quien agregó que ha notado un «aumento preocupante» en el número de personas que comen de la basura.

La nutricionista Vanessa del Collado asegura que en Venezuela sí existe desnutrición, tanto en niños como en adultos, debido al acceso limitado a alimentos diversos y a la forma en que las personas consumen lo que consiguen.

El Fondo para la Infancias de las Naciones Unidas (UNICEF) define la desnutrición como un «estado patológico resultante de una dieta deficiente en uno o varios nutrientes esenciales o de una mala asimilación de los alimentos». Precisamente, esa dieta deficiente es la que se presenta a diario en las mesas de los venezolanos.

Los estudios recientes sobre el hambre en Venezuela han destacado como los niños están presentando problemas de salud, tales como disminución de sus capacidades cognitivas, problemas en el sistema nervioso central, deficiencia inmunitaria, reducción de la energía por afecciones en el ámbito endocrino, entre otros.

Estas consecuencias son a nivel de salud, pero para del Collado las consecuencias sociales son inminentes. «En estos grupos se puede encontrar como consecuencias a corto plazo: anemia, mayor número de infecciones oportunistas, cuadros diarreicos o virales que comprometen más su estado nutricional y dificultad para el aprendizaje, lo que puede favorecer a largo plazo que sean individuos con menores capacidades productivas para el país». Junto a las consecuencias en el crecimiento y en el material genético a futuro.

La cadena BBC realizó un reportaje sobre el hambre en Venezuela, y sus autores aseguraron que en el país suramericano «hay personas que no están comiendo». Igualmente, las redes sociales de venezolanos muestran comentarios preocupantes sobre el número de personas que han optado por comer de la basura.

Un artículo del medio digital RunRun, escrito por Carlos Valero, lo resume en un pequeño párrafo: «un simple paseo por las calles de Caracas o de cualquier ciudad del país nos golpea directamente con el hambre y la escasez que vive Venezuela. El viernes pasado durante una caminata al metro, me encontré a dos señores buscando en la basura algo que comer. Dos señores con una ropa común pero limpia, aseados».

Para la nutricionista del Collado, la malnutrición en Venezuela -bien sea por exceso o por déficit- responde a problemas sociales, económicos y de educación alimentaria. Cabe destacar, que en el país se están presentando dos casos graves de nutrición: el sobrepeso y la delgadez extrema. «Una parte de la población tiene obesidad, pero eso no implica que esté comiendo más o que esté comiendo mejor». Esto, a causa de la escasez, que ha llevado al venezolano a comer lo que consiga en los anaqueles o, en su defecto, a no comer en lo absoluto.

También, del Collado agregó que ha tenido pacientes en su consultorio que han bajado mucho de peso por los problemas anteriormente mencionados. No obstante, es necesario resaltar que el adelgazamiento no es un signo inmediato de desnutrición. «Para que haya desnutrición debe estar comprobada bajo parámetros clínicos la deficiencia de nutrientes del individuo (por ejemplo, anemia). Cualquier población que vea afectado su acceso a alimentos es más vulnerable a la desnutrición y por ende debe haber mayor seguimiento (Vigilancia nutricional)», dijo la nutricionista.

Finalmente, la desnutrición en Venezuela tiene una carga ineludible de deficiencia en las políticas públicas y en la respuesta lenta del Estado para atender las necesidades de su población. No es solo un tema político o una crítica de corte ideológico. Los problemas alimenticios en Venezuela son reales y las consecuencias de comer menos, no comer o comer de la basura pueden ser terribles a largo plazo.

Se suma otro problema: las fallas en el sistema hospitalario venezolano impiden que se pueda dar una respuesta efectiva al resultado clínico de cada individuo, además, la escasez de medicamentos incide también en la adquisición de vitaminas y minerales.

El hambre en Venezuela es un tema que debe ser atendido de formar veloz y desde diferentes ángulos. Vanessa del Collado ofrece como posibles soluciones: el incremento y/o activación de la producción venezolana, el incentivo al consumo de alimentos producidos en el país, difusión de programas con educación nutricional desde los medios de comunicación venezolanos y asegurar el acceso de alimentos en las escuelas.

Por: Fátima De Oliveira

@fatideoliv

Únete a nuestro canal oficial de Telegram: >Aquí<
Visítanos en nuestro canal de Youtube: >Aquí<
También Podría Interesarte

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este Sitio Web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no participar si lo deseas. AceptarLeer Más