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Atletas entre las víctimas: el deporte también sufre la represión en Venezuela

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Yorman Guevara estaba desesperado luego de varios días sin poder entrenar, por el cierre del complejo en el que practica gimnasia en Carabobo. Por eso decidió salir el domingo 7 de mayo a ejercitarse en las barras fijas ubicadas frente a las residencias Don Bosco, en Naguanagua. Hoy es uno de los deportistas de alto rendimiento que se encuentran detenidos, acusados de participar en las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, a la espera algunos de ellos de juicios ante tribunales militares.


La represión a las manifestaciones antigubernamentales en Venezuela no solo ha cobrado la vida y la libertad de activistas políticos y jóvenes comprometidos con las protestas: también ha arrasado con deportistas de alto rendimiento, la mayoría de ellos no involucrados en los actos públicos de la oposición.

Guevara, quien ha sido por 12 temporadas consecutivas Atleta del Año de su club «Manuel Felipe Bejarano», se ejercitaba sin prestar atención a la protesta pacífica de un pequeño grupo de vecinos del sector La Granja, cuando varios de estos manifestantes se separaron del grupo y comenzaron a quemar un neumático a una cuadra del joven gimnasta, quien ha formado parte de la selección de Venezuela y ganó medallas de oro en anillas y all-around en los más recientes Juegos Nacionales Juveniles, celebrados en Caracas en 2013. Fue entonces cuando efectivos de la Policía de Carabobo llegaron a dispersar la concentración, llevándose detenidos a varios de los vecinos y a Guevara, de 20 años.

«No nos han dejado hablar con él ni nos han dado ninguna información sobre su caso, pero sí lo hemos visto durante los traslados, y sabemos que no ha sido golpeado», comenta su madre Aurora de Guevara, quien revela que Yorman es el menor de tres hermanos gimnastas. «Él no está metido en política ni estaba protestando», asegura.

El presidente de la Asociación de Gimnasia del estado Carabobo, Luis Piñón, mantiene el mismo hermetismo de la familia, y se limita a decir que espera que la condición de atleta de Guevara sirva como aval para lograr su libertad. «Hoy llevamos un currículum deportivo, para ser presentado al momento de la audiencia preliminar, y hemos tramitado una constancia de (la dirección regional de deportes) Fundadeporte para certificar que es un deportista de este estado».

Lo cierto es que Guevara se ha visto sometido a un ruleteo judicial. Primero fue presentado ante un tribunal militar, donde la fiscal decidió no presentar imputación, por la falta de un acta policial que diera cuenta de las circunstancias de su detención. Ahora ha sido enviado al Centro de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Plaza de Toros, con la amenaza de que próximamente será remitido de nuevo a una corte castrense. No se le ha permitido apoyo de abogados del Foro Penal y en cambio se le obligó a juramentar a un defensor público.

Sueños destrozados

Jonathan Lucena debía incorporarse en diciembre a la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, que le había otorgado una beca por sus habilidades en el beisbol. Ahora tiene ante sí año y medio de rehabilitación para recuperar el uso de su pie izquierdo, antes de conocer si podrá algún día volver a los diamantes.

Lucena, un antiguo prospecto de Cardenales de Lara, se encontraba el 10 de abril en una fiesta infantil en el caney de la urbanización Roca del Valle II, en Cabudare, cuando un comando de la Guardia Nacional ingresó violentamente, derribando la cerca de protección, quemando la garita de vigilancia y disparando, para frenar unas supuestas manifestaciones. Hasta los colchones inflables de la fiesta fueron consumidos por el fuego de los militares. Jonathan fue derribado al suelo cuando intentó defender a su padre. Los dos fueron víctimas de disparos de perdigones a corta distancia: el padre en el pecho y el hijo en la pierna. El resultado fue una fractura fragmentada de tibia y peroné que acaba con sus sueños universitarios en Estados Unidos.

Ambos se recuperan en el hospital Antonio María Pineda de Barquisimeto y serán dados de alta próximamente. Jonathan, de 19 años, será presentado ante los tribunales y sometido a la justicia, en virtud de un acta policial que indica que estaba participando en una protesta en Tarabana. Saldrá del hospital con un tutor externo, que lo expone a infecciones si las condiciones de reclusión que se le imponen no son higiénicas.

Sus sueños de estudiar en Estados Unidos y seguir jugando beisbol se esfumaron. Ante sí no solo queda la lucha por reconstruir su cuerpo y su propia vida, sino por enfrentar un sistema judicial que hasta ahora ha procesado a casi 2000 detenidos en protestas, según cifras del Foro Penal.

Un pelotero a Uribana

Henry Rodríguez se desplazaba junto a un tío y una prima de 15 años en el camión de aquel entre la calle 61 y la carrera 16 en Barquisimeto, cuando fueron interceptados por colectivos que los acusaban de trasladar cauchos para los manifestantes de una protesta cercana. El pelotero de 21 años, quien representó a Venezuela en un Mundialito Junior de beisbol y había sido prospecto de Cardenales y de los Marlins de Miami, intervino para defender a su tío, cuando llegó un piquete de la Guardia Nacional. Para su sorpresa, él y sus familiares fueron detenidos, y la siguiente vez que supieron del camión, que estaba vacío al momento de su arresto, éste había sido cargado con ramas, troncos y un bidón de gasolina por los colectivos.

Hoy Rodríguez espera ser trasladado de un momento a otro al Centro Penitenciario «David Viloria», antigua Uribana, un recinto que alberga a delincuentes comunes, acusado por el juez de control Amalio Ávila Marcano y no por el fiscal del Ministerio Público.

«Es una situación insólita, porque su prima, que también fue detenida, fue presentada ante un tribunal de menores, y al no haber imputación de delito alguno por parte de la fiscalía correspondiente, quedó en libertad plena. En el caso de Henry, el fiscal de flagrancia precalificó delito de obstaculización de la vía pública y recomendó régimen de presentación cada 30 días. Pero el juez decidió imputar un nuevo delito, uso de adolescentes para delinquir, sin tener facultad para ello, porque la acción penal la ejerce el Ministerio Público, y para colmo determina Uribana como centro de reclusión», explica Pedro Troconis, abogado de Rodríguez.

El joven estudiante de la Unexpo se encuentra detenido en el Comando Alí Primera de la Guardia Nacional, a la espera de su traslado. Mientras tanto, Troconis anuncia que ejercerá un recurso ante la Corte de Apelaciones y solicitará la destitución de Marcano.

Océano de injusticia

Carlos Cutarelli es triatlonista, pero el 5 de abril cuando trotaba en la urbanización El Parque de Barquisimeto no lo hacía para un reto de este deporte, sino para el Cruce a Nado de los ríos Orinoco y Caroní, uno de los principales eventos del calendario de aguas abiertas en Venezuela.

Todo pasó muy rápido. La Guardia Nacional intentaba dispersar una protesta y oficiales motorizados pasaron deteniendo a todo el que veían corriendo. Asustado, Carlos, quien no tiene militancia política y jamás participó en protestas, intentó huir, cuando los militares le dispararon perdigones a quemarropa. El impacto fue tan atroz que no solo los proyectiles penetraron en el tríceps de su brazo izquierdo, sino incluso el taco que los contiene, que le destrozó el músculo y le produjo una herida del diámetro de una lata de refresco.

Carlos, de 24 años, pasó un mes hospitalizado mientras le reconstruían el músculo. Todavía debe someterse a un injerto para regenerar la gigantesca herida abierta. Aun así, cuando fue dado de alta el lunes pasado, no hubo consideraciones por su estado de salud, y tuvo que pasar una noche en el comando de la GNB, antes de la audiencia ante los tribunales en la que se determinó su libertad bajo régimen de presentación.

A pesar de que fue detenido con su ropa deportiva, y de que argumentó que se encontraba trotando al momento de la detención, Carlos fue imputado por la Fiscalía de Flagrancia con los delitos de instigación pública y resistencia a la autoridad. Afortunadamente, puede atender al proceso en libertad, mientras intenta recuperar el músculo destrozado y con ello la posibilidad de volver a dar brazadas en mar abierto, sea en triatlón o en aguas abiertas.

Víctimas fatales

Los 40 días de protestas que siguieron a las sentencias 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia han dejado enlutados hogares que hasta no hace mucho exhibían con orgullo los trofeos y medallas de alguno de sus hijos. Al menos tres atletas federados han caído víctimas de la represión por parte de los cuerpos de seguridad o en circunstancias relacionadas con las manifestaciones.

Gruseny Antonio Canelón, quien murió en Barquisimeto luego de varios días de agonía, víctima de un disparo de perdigones a quemarropa que le destruyó la zona abdominal, era atleta de waterpolo del estado Lara, como lo reveló la ex presidenta de la Federación Venezolana de Deportes Acuáticos, Lourdes de Goncalves, a través de su cuenta en twitter.

Juan Pablo Pernalete, muerto por el impacto de una bomba lacrimógena en el pecho durante una jornada de protestas, fue jugador de la modalidad de básquet 3×3 y representó a su casa de estudios, la Metropolitana, en la liga universitaria Samuel Robinson. La Federación Venezolana de Baloncesto y su presidente Carmelo Cortez mostraron su pesar en redes sociales por la pérdida de uno de los suyos.

Ángel Moreira, ex integrante de la selección nacional de aguas abiertas y medallista de plata de la prueba de 5 km en los Juegos Bolivarianos de Playa de Lima 2012, fue arrollado por una camioneta que se dio a la fuga, en circunstancias que aún no han sido aclaradas, durante la jornada denominada el «trancazo», que incluyó cierre de vías en todo el país. Una de las versiones que se manejan es que el conductor intentaba evadir a un grupo de encapuchados cuando atropelló a Moreira, causándole la muerte.

Miguel Castillo, caído este miércoles mientras participaba en una protesta en Las Mercedes, se había graduado en Comunicación Social en la Universidad Santa María gracias a una beca deportiva por sus habilidades en el beisbol, y Carlos José Moreno, de 17 años, asesinado por colectivos armados el 19 de abril, se dirigía a una práctica de fútbol cuando encontró la muerte.

Conciencia y solidaridad

Peloteros como Miguel Cabrera, Asdrúbal Cabrera, Alcides Escobar y Salvador Pérez, entre otros astros de las Grandes Ligas, así como el manager del equipo nacional en el reciente Clásico Mundial de Beisbol, Omar Vizquel, han hecho público su repudio a la represión desplegada por el gobierno de Maduro.

Futbolistas como Fernando Aristeguieta, Juan Pablo Añor, Roberto Rosales, Tomás Rincón y Salomón Rondón, entre otros, también han sumado sus voces para solicitar el cese de la violencia por parte del estado contra los manifestantes. «Yo soy otro venezolano más que no quiere a Nicolás Maduro como presidente. ¿Cuántos muertos más necesita este gobierno para darse cuenta de que el pueblo exige un cambio y quiere que se vaya?», indicó Añor en un video difundido a través de sus redes sociales.

Rondón celebró el sábado su octavo gol en la Premier League besando una cinta negra en su muñeca, y luego explicaría que con ello honraba a los caídos en las protestas.

Una pancarta con la frase «Venezuela libre, fuera Maduro, no más dictadura» fue desplegada este miércoles durante la quinta etapa del Giro de Italia. Astros del deporte mundial como el jugador brasileño de la Juventus de Turín, Dani Alves, o el capitán del equipo estadounidense de polo acuático, Tony Azevedo, han llamado la atención sobre la situación de Venezuela.

Por: Eumar Esaá

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