Martes, 25 de Julio del 2017

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carlosroaCarlos Roa.

Miami Total

Desde Miami, EE.UU

Injusticia segura

seguros de justicia

“La realidad supera a la ficción”, dicen por ahí. Y Raúl Sojo Montes puso a trabajar a su favor esa premisa cuando concibió su novela “Seguros de Justicia, C. A.” y la localizó en la Venezuela chavista.

Esta novela fue presentada el pasado jueves 9 de junio en la Librería Altamira, ubicada en la muy transitada Miracle Mile de Coral Gables, ocasión en la cual la priodista Tamoa calzadilla entrevistó al autor a manera de presentación de la obra. Para la ocasión, el chef Eduardo Franco preparó un tentador refrigerio de su restaurante “Il Vaporetto”.

Sojo es un joven autor (1980) más enganchado con contar imágenes desde lo audiovisual. El cine y la fotografía son su motor. Comunicador social de profesión, se lanzó sin embargo por la narrativa para hacer llegar al público esta historia de matices francamente originales.

Tuvimos la ocasión de leer la novela completa y lo primero que debemos decir es que, de entrada, da la impresión de estar leyendo una certera distopía; pero quienes hemos padecido la realidad venezolana de las dos últimas décadas, sabemos que se trata más bien de un documentado retrato de la autodenominada “revolución bolivariana”, con todas sus metástasis.

Para hacer el cuento breve, y sin “spoilear” el relato, nos encontramos con una ingeniosa empresa que vende pólizas a los corruptos y por una conveniente prima, les promete desde protección en la cárcel hasta compra de funcionarios, en caso de tener la desgracia de caer presos.

Y por supuesto, hay un tonto útil que cae. Algo así como “el chinito de Recadi”, ese solitario culpable de un complejo y mil millonario caso de corrupción en la Venezuela previa al chavismo. Aquellos vientos trajeron estas tempestades.

Por supuesto el personaje apela a su póliza y este es el detonante para iniciar el viaje y conocer cuán podrido está todo: las cárceles, la administración de justicia, la sociedad. Todo se compra, todo se vende –en los cochinos dólares imperiales, por supuesto-. O no hay moral, o existe una ad hoc para los disímiles personajes que la requieran con fines utilitarios.

Sojo es muy ordenado en su escritura, cosa que se agradece, ya que va levantando progresivamente capas, para adentrarnos más y más en esos submundos que, insistimos, parecen creados por una imaginación febril; pero son más bien agudas crónicas reales del apestoso “hombre nuevo”, como denomina el chavismo-madurismo a su súbdito ideal, con el cerebro lavado.

El relato lineal nos distrae de rato en rato con “flashbacks” y pertinentes digresiones, que nos aportan retratos de personajes que aparecen como secundarios, pero que en su momento acaparan el foco y llegan a tener tanta o más complejidad que el Rogelio Agudo que, muy a su propio pesar, protagoniza.

De manera atípica, cumple con las premisas más clásicas. El cuestionable héroe pasa pruebas, tiene aliados y enemigos; pero no deja de ser a la vez una narrativa nueva, fresca, sin artificios ni adornos, muy práctica y alejada de preciosismos que estorben.

 Una lectura difícil de abandonar, porque en el proceso, no dejamos de preguntarnos cuánto más bajo caerán todos en la próxima página.

Y para quien ignore la realidad de la Venezuela actual es también válida su lectura, ya que será atrapado por un universo tan descabellado como coherente. 

Por: Carlos Roa

Fotos: cortesía Yndiana Montes