Jueves, 20 de Julio del 2017

 

dona

Usted está aquí: Home Vida Analistas

Download Template for Joomla Full premium theme.

Deutschland online bookmaker http://artbetting.de/bet365/ 100% Bonus.

Online bookmaker bet365

¿A cambio de qué las FARC hacen la paz?

Quienes son más incrédulos y pesimistas, con toda la razón después de décadas de guerra, violencia, narcotráfico y extorsión; no creen que la primera guerrilla de Colombia entregue sus armas así no más. Que estén abandonando un negocio lucrativo como lo es el tráfico de cocaína a cambio de nada. Y es verdad, lo están cambiando por algo quizás más atractivo, vivir una vida normal, una vida fuera del espinoso monte donde no han podido disfrutar ni un sólo momento sus dividendos. Pero lo más importante, y acá el pilar de todo, cambian la guerra por voz política.

Leer más...

Europa… ya no es un lugar seguro

   Nadie se imaginó que ese vendedor de frutas que se inmoló en Túnez, país donde se desató la Primavera Árabe en 2010, iba a ser la primera ficha de un dominó de terror. Una ola de reclamos que se levantó en favor de la democracia y en contra de las dictaduras árabes se convirtió en combustible para la fuerza islamista. Occidente metió su mano en Oriente Medio sin pensar muy  bien las consecuencias, peor aún, nadie divisó el posconflicto y aquí menciono a Egipto y Libia, ambos inmersos en una grave inestabilidad política. 

   Recordemos que en un principio Estados Unidos apoyó a los rebeldes sirios contra Bashar al-Assad a quién acusó en su momento, basado en información de la oposición siria y de propia inteligencia, de usar armas químicas contra la población civil. A la causa se unió entre otros países Francia en respaldo al pueblo sirio para derribar a un dictador que entre otras es visible aliado de Rusia, China e Irán, países incómodos para Washington por sus muy distintas visiones políticas. 

   Pero Assad pasó de ser enemigo, a pelear desde la misma orilla contra el terrorismo tras el surgimiento de Estado Islámico o como lo llaman recientemente desde Occidente contra "Daesh", esa fuerza yihadista que aprovechó el desorden en Siria y las diferencias políticas en Irak para fortalecerse y sembrar el terror dentro y fuera de Oriente Medio. Los yihadistas están atacando no sólo al gobierno de Assad que es alauita-chiíta claramente contrario a sus principios, sino a toda minoría religiosa que vaya en contravía de su yihad. La meta de este grupo terrorista que somete o asesina a quien no piense como ellos, es crear un imperio-califato en todo Oriente Medio y África. 

   En este orden de ideas, Estados Unidos y sus aliados en la lucha contra Assad lo que estaban haciendo al mismo tiempo sin saberlo, era fortaleciendo a este grupo terrorista infiltrado entre los rebeldes sirios, pues al atacar posiciones de almacenamiento de armas químicas protegidas por el ejército sirio, abrían sin quererlo vías para que "EI" dominara por ejemplo zonas estratégicas en el norte del país desde donde actualmente se financian a través del petróleo, el gas, el secuestro y la extorsión.

   Ahora y tras Occidente darse cuenta de los errores que ha venido cometiendo por falta de previsión, hay todo un plan internacional para frenar el terrorismo en Oriente Medio. Esto ha encendido los ánimos de los yihadistas que amenazan a los países que hacen parte de los bombardeos en Siria y aquí figuran también naciones como Rusia y Australia. 

  Pues bien, las amenazas son una realidad en Francia, ya lo estamos viviendo con el ataque al semanario satírico "Charlie Hebdo" a comienzos de año, un atentado contra la libertad de expresión por la que tanto ha luchado Occidente; y ahora, los hechos del viernes 13 de noviembre en varios puntos de París que dejaron más de un centenar de muertos y heridos. Lo peor, creen los analistas, está por venir, pues como lo prometió Estado Islámico: París arderá en llamas y seguro lo va a cumplir. Washington, Roma y Londres ahora están en su próximo radar de ataques.

  Ya Europa no es un lugar seguro para nadie y mientras los franceses y estadounidenses recrudecen sus bombardeos en Siria, las únicas víctimas que siguen sumando son civiles que como espectadores esperamos, tanto en Europa como en Siria o como pasajeros de un avión o turistas en un país árabe, no caer víctimas de un atentado islamista o de una bomba extranjera. 

Entre tanto quienes creemos en la paz y no en la guerra le pedimos, aclaro, los creyentes cristianos, a nuestro Dios que no es Alá precisamente, una salida política al conflicto sirio. 

Y ustedes, ¿qué opinan?

Twitter: @correAlexandra

Netflix trae a Hitler, él...¡Ha vuelto!

Querido lector de Te Lo Cuento News y mi columna de opinión:  Y ustedes, ¿qué  opinan?. He decidido invitar a mi colega y periodista peruana, Claudia Sanchez, a compartir como invitada especial esta sección. Arrancamos con esta breve e interesante reseña sobre el libro: Ha vuelto, de Timur Vermes, una escandalosa e irreverente comedia protagonizada y narrada en primera persona por Hitler.

Leer más...

¿Y las viudas de la guerra en Colombia?

¿Dónde están?, ¿las ayudan?, ¿reciben o recibieron pensión, apoyo psicológico o aunque sea el pésame presidencial?. Hablé con una de ellas y me dijo con el corazón en la mano y el alma completamente destrozada, que no solamente se quedó esperando el apretón de manos del expresidente, Álvaro Uribe Vélez, cuando una columna de las FARC asesinó a su esposo en una emboscada; sino que también se quedó esperando el apoyo psicológico ofrecido.

 Hoy nueve años después de haber perdido a su marido en la guerra, sigue pagando de su propio bolsillo, las terapias para tratar de cerrar las heridas que le dejó el conflicto aún vigente en Colombia. Es precisamente el trauma psicológico lo más difícil de superar para estas mujeres y familias que hoy en día hacen parte solamente de la lista de pensionados de las Fuerzas Militares y no de las de víctimas de guerra. Ellas también perdieron sus vidas tras el juramento que hicieron los suyos en el Ejército de dar la vida por la patria. Una patria que está lejos de honrarlos como se debe y aunque algunos los reconocen como “héroes” esto se queda en un simple apelativo, utilizado frecuentemente como combustible para inflar los pechos de comandantes y políticos. Pero pocos se conduelen con el drama real que viven miles de militares y civiles en el marco de la guerra en Colombia.

 Estos héroes a veces tan sólo muchachos de 20 años, mueren en las montañas o en las selvas donde las balas enlutan sus sueños, sueños que el olvido termina de sepultar. Dejan atrás medallas, ascensos y a una familia que tras fallecer, queda desamparadas. Y es que antes de decidir combatir a la guerrilla en el monte, jóvenes de los estratos menos favorecidos se enlistan en el Ejército como única alternativa de vida y como única opción para salir adelante en un país donde estudiar es un privilegio, no un derecho. Buscan un mejor futuro; ¿a esto se le puede llamar un mejor futuro?, pero ¡qué piensan! si la muerte está a la vuelta de la esquina y los sueldos que devengan a duras penas les alcanza para vivir y ayudar a sus familias.

 Un Soldado Activo (mínimo rango), devenga mensualmente (datos 2014), un poco más de un salario mínimo mensual vigente, es decir unos 240 euros. Un Coronel Activo, devenga unos 1.700 euros mensuales. Ambos con gran diferencia salarial, ¿equivale ese sueldo a lo que entregan en la guerra?: su propia vida y en el mejor de las suertes la salud. Una vez caídos en combate, ni siquiera la indemnización económica que reciben sus familias amortigua el dolor que les queda.

 Lo más impactante del drama militar me lo cuenta la viuda de un Mayor asesinado en combate en 2006 en la zona rural de Arauca. Su esposo admiraba y respetaba a sus comandantes, su vida entera la dedicaba a su profesión como militar, y admiraba fervorosamente al presidente Uribe. Soñaba con regresarle la seguridad a Colombia en el tiempo de auge guerrillero. En ese entonces fue enviado a zona roja desde donde le escribía a su esposa algunas cartas que recibía por intermedio de un Cabo en donde le contaba sus anécdotas en el monte. En ellas denunciaba el abandono en el que los tenía el Ejército después de tanta entrega y dedicación. Pasaban semanas enteras con pocas raciones de comida, patrullaban a punta de agua de panela y pan. Algunos habitantes de la zona les brindaban café fresco o raciones de arroz. Eso los ayudaba a sobrevivir en pleno monte combatiendo a las FARC. Días después de recibida la última carta por parte de la esposa del Mayor, la tropa fue emboscada por una columna de la guerrilla. Un francotirador terminó con la vida de su esposo y varios soldados.

 A los funerales llegaron elogios y reconocimientos. Compañeros militares y superiores admiraban la devoción del Mayor por su carrera y por su patria, incluso la viuda recibió una carta de condolencias del presidente Uribe. Una carta con un sentido pésame dónde llamaba “héroe” a su marido, firmada con sello de presidencia; de esas que mandan por protocolo, esas mismas que también reciben padres y otros familiares cuando muere uno de los suyos en combate. Pero una carta con sello, no es lo que esperan recibir quienes entregan a un esposo, un hijo o a un padre. Un apretón de manos de quienes dirigen la guerra y no luchan en el monte: el Presidente o el Ministro de Defensa, sería lo mínimo que esperan las familias como parte del proceso de reparación.

 Las familias no sólo se enfrentan al desdén de la clase dirigente, comienzan duras batallas para tramitar la pensión por fallecimiento. Pero lo que más les cuesta hoy en día es superar la tristeza y la depresión que deja la guerra. Esas secuelas psicológicas que toman fuerza cada vez que las FARC cometen atentados contra militares y/o civiles. 

Hace más de cincuenta años, miles de colombianos lloran su tragedia con la bandera de la patria en la mano, una triste pensión en el bolsillo y una huella de guerra imposible de borrar.

(Foto): fragmento de la última carta que escribió el Mayor en las montañas de Colombia.