Lunes, 25 de Septiembre del 2017

 

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alexandracorreaAlexandra Correa Solarte

Y ustedes, ¿qué opinan?

Desde Berlín, Alemania

Netflix trae a Hitler, él...¡Ha vuelto!

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Querido lector de Te Lo Cuento News y mi columna de opinión:  Y ustedes, ¿qué  opinan?. He decidido invitar a mi colega y periodista peruana, Claudia Sanchez, a compartir como invitada especial esta sección. Arrancamos con esta breve e interesante reseña sobre el libro: Ha vuelto, de Timur Vermes, una escandalosa e irreverente comedia protagonizada y narrada en primera persona por Hitler.
 
 
Espero la disfruten y nos vemos pronto con más artículos de su interés.
 
Adolf Hitler despierta una tarde de abril en el centro de Berlín y es 2011. El cielo es azul, reina un relativo silencio en el ambiente. No hay aviones enemigos, no se escuchan impactos de proyectiles, ni las sirenas de la defensa antiaérea. Tampoco hay indicios de la Cancillería del Reich o el búnker del Führer. Han pasado 66 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, lo que antes eran escombros, hoy es una urbe pacífica, cosmopolita y democrática. Una mujer es la Canciller Federal de Alemania, la misma que lidera la Unión Europea. En este escenario, el dictador más odiado del mundo, regresa de forma inexplicable. Luce desorientado y trata de recordar lo que hizo la noche anterior. Con un sarcástico “Queda descartado el abuso del alcohol, puesto que no bebo”, empieza las primeras páginas de la novela Ha vuelto, de Timur Vermes (48 años), cuya película homónima se podrá ver en el Perú, a partir del 9 de abril a través de Netflix, el sistema de TV vía streaming.

 

En esta hilarante historia, Er ist wieder da (Ha vuelto, traducción al español en la edición de Seix Barral), el escritor alemán consigue algo que parecía imposible, reírnos no solo de Hitler, sino con él. Para lograrlo, deja que el Führer narre en primera persona, así el lector puede entrar en la cabeza del dictador y saber lo que maquina su mente. El resultado: más de un millón de ejemplares vendidos y traducido a 20 idiomas. Una sátira muy bien lograda, de acuerdo a la crítica alemana, donde el humor negro y el ingenio están siempre presentes, desde la portada del libro (con el inconfundible bigotito como título), hasta el precio: 19,33 euros (año que Hitler llegó al poder). Mención aparte es el gran trabajo de investigación realizado por Vermes. Con estos precedentes, el libro se perfilaba como un candidato fijo para una adaptación al cine. Tres años después de su publicación, la película se estrenó el año pasado en Berlín y también batió récords de taquilla, con dos millones de espectadores.

 

¿Está permitido reírse de Hitler?

Las preguntas que el libro abre como debate son: ¿Está permitido algo así?, ¿Puede causar un personaje como Hitler un daño similar en la actualidad? o ¿Qué pasaría si el hombre responsable de la muerte de más de  50 millones de personas, abre los ojos un día como hoy y tiene acceso al Internet, a Facebook, YouTube o, lo que es más escalofriante, con su hábil retórica triunfa en la televisión? Ningún ser humano ha podido regresar de la muerte, pero gracias en la habilidad del autor, lo podemos imaginar y nos permitimos burlarnos porque la literatura es así, juega con lo fantástico y lo improbable, sin embargo, también es una herramienta que sirve para levantar la voz, en este caso, sobre el funcionamiento de los medios de comunicación.

 

En el libro, Hitler encuentra las calles de Berlín, sin símbolos nazis, con ciudadanos turcos hablando alemán y a una bonachona mujer sexagenaria, haciendo lo que quiere en Europa. Para guardar relación con el contexto histórico, el Führer despierta con su típico uniforme militar. “La tela olía intensamente a combustible, tal vez a gasolina, quizá se debía a que a lo mejor Eva había tratado de limpiar mi uniforme, si bien con cantidades exageradas de gasolina: podría creerse que me había volcado encima un bidón entero”. Como se recuerda los cuerpos de Hitler y Eva Braun, fueron incinerados luego de suicidarse, para evitar ser capturados por los rusos.  

 

El dictador trata de poner en orden sus ideas y busca en el puesto de un vendedor de periódicos y revistas información sobre el día, el mes y, lo más importante, el año. El dueño inmediatamente lo confunde con un imitador y le pregunta si está rodando un documental cerca. “¿Va siempre por ahí con esa pinta?”, le pregunta y Hitler le responde pidiéndole 'el espejo'. “Seguí su dedo con la vista. El espejo tenía un marco de color naranja. Para más seguridad llevaba escrito encima Der Spiegel, como si no viera claramente lo que era”. En alemán, el espejo significa Der Spiegel, la revista quincenal más importante de Alemania. Su estilo es similar a las revistas estadounidenses Time o Newsweek. Se empapa con lo último del acontecer nacional e internacional y logra formarse una idea de los hechos ocurridos en las siete últimas décadas que estuvo ausente. “La moneda ya no es el marco del Reich, aunque la idea que yo perseguía, convertirla en la moneda europea oficial, al parecer había sido realizada por otros, probablemente por algunos aficionados ignorantes del bando de las potencias victoriosas. De momento, las cuentas se pagaban en una moneda artificial, llamada euro, que por supuesto, como era de esperar, inspiraba el mayor recelo”.

 

Una importante productora de televisión descubre un día a Hitler e inmediatamente se abre paso en la pantalla chica. Se convierte en el imitador estrella del horario estelar, un cómico genial que hace reír a la audiencia, aunque él se lo toma muy en serio. En sus planes está retomar el poder y repetir su hazaña pero esta vez con mejores recursos tecnológicos:

 

“¡Compañeros y compañeras de raza!

Lo que yo, lo que nosotros acabamos de ver en múltiples variantes es verdad.

Es verdad que el turco no es creador de cultura y también que nunca lo será.

Que es un alma mercenaria cuyas facultades intelectuales por lo general no son superiores a las de un esclavo”...

 

Vermes no pierde la comicidad en ningún momento de la historia y esperemos que la película logre con éxito el humor negro del libro. Una de las sátiras mejor logradas de Ha vuelto, es cuando el Führer se topa con las nuevas tecnologías del siglo XXI, especialmente con la televisión. “La forma del aparato había cambiado tanto desde los primeros diseños de 1936 que de entrada, sencillamente, no lo recordé. Al principio supuse que la pantalla plana y oscura que había en mi habitación era una especie curiosa de obra de arte. Pero luego conjeturé que debido a su forma serviría para colgar, sin arrugas, mi camisa por la noche”.

 

Otro ejemplo de la habilidad del autor se encuentra casi al final del libro, cuando Hitler llega al hospital y el doctor que lo atiende le dice: “Tiene usted uno de los hígados más hermosos que he visto nunca. No bebe, ¿verdad?”. “Asentí débilmente. Y soy vegetariano”, responde.

“Son unos valores estupendos, de verdad. Con ellos puede llegar a los ciento veinte años”, añade el médico.“No bastará”, sentencia el dictador, que en la película es interpretado por el actor alemán Oliver Masucci.

 

Hitler 'Ha vuelto' pero esta vez para hacernos reír.

 

Por: Claudia Sánchez Morzán

Corresponsal en Berlín