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carlosroaCarlos Roa.

Hefestión en Stonewall

Desde Miami, EE.UU

Violencia en Honduras y comunidad sexodiversa

columna de carlos roa

Honduras es un país centroamericano lamentablemente marcado por la violencia. El diario El Heraldo publicó, el 18 de enero de 2107, una nota en la cual el periodista Edwin Ordóñez cita un estudio de la Comisión Interinstitucional para la Protección de las Personas Desplazadas en Honduras, el cual arroja que entre 2004 y 2014, unas 174 mil personas fueron desplazadas de sus viviendas debido a la criminalidad.

Cabe preguntarse de qué manera en particular afecta esta cultura de la violencia a la comunidad LGBT.

A mediados de junio de 2015, el diario británico The Telegraph señaló que el actor Stephen Fry y su esposo debieron abandonar Honduras, -uno de los destinos de su luna de miel- debido a un episodio de homofobia, en el cual el reconocido intérprete de películas como “Wilde” y “V for Vendetta” no quiso abundar. 

Uno de los casos particulares es el del joven César Augusto Maradiaga Flores, quien abandonó el país temiendo por su vida. En la ciudad de Miami, nos relata en forma exclusiva para Telocuentonews qué fue lo que sucedió.

- Una noche venía saliendo de una disco que todo el mundo sabe es lugar de reunión de la comunidad LGBT. Fui, como es usual, con unos amigos. Cuando decidimos marcharnos, cada quien se despidió y tomó su camino. Fue algo atípico, porque siempre tratamos de llegar y de irnos en grupo, por medidas de seguridad. Esa noche, me quedé solo. Esperando un taxi, pasó una camioneta y me lanzaron una botella que me golpeó violentamente en la ceja. Me gritaron “Malditos maricones, culeros”. Debieron tomarme nueve puntos de sutura.

Tras pensarlo mucho, tomó la decisión de partir. La inseguridad en Honduras es de todo tipo, y especialmente las preferencias sexuales distintas a las señaladas por el machismo están en el ojo del huracán.

César continúa: “Uno no puede caminar en la calle con su pareja. Sé de personas sexodiversas a quienes les han lanzado un carro encima con la intención de matarlos”. Nos relata que los travestis son los más afectados, “tal vez por su trabajo, que tiene que ver en muchos casos con prostitución”.

- ¿Cómo afecta en Honduras la cultura machista y de violencia a la colectividad LGTB?

- Siempre, desde pequeño, vi cómo cuando una persona que no encaje en los patrones machistas de la sociedad camina por la calle, le gritan “marica, mamacita”. Eso me marcó desde niño. Durante mis estudios, fui objeto de lo que hoy se llama “bullying”, ya que yo era un niño apartado y alejado, muy callado y por supuesto los otros niños se organizaban en grupos para molestarme, para ponerme apodos y sobrenombres.

Incluso refiere que fue objeto de sarcasmos e indirectas en su ambiente laboral, y aunque ya de adulto supo manejarlo mucho mejor, nunca faltaba un comentario de doble sentido.

- ¿Cómo ves tu país a la distancia?

- El gran problema de Honduras es la política. Si tuviéramos buenos gobernantes, no existiría tanta delincuencia, tanta gente sin educación. La educación es la fuerza de un país. Veo a la política como lo más sucio que puede haber. Existen tantas personas de doble cara… ¿Por qué hay tantos muchachos en la calle sin hacer nada? ¿Por qué te matan por una bicicleta, por una gorra? Incluso por una mala mirada o por contestarle a alguien. Me da un pesar muy grande por los niños, que son esponjas y van tomando patrones errados al crecer. Quieren ser como los “mareros”, quieren ser delincuentes. No veo las noticias de mi país porque son solamente muertos, robos y asaltos.

- ¿Y cómo percibes hoy en día tu experiencia como miembro de la comunidad sexodiversa?

- Ahora lo veo de lejos y en un contexto diferente. Y siento que es algo duro, que pesa. Pero uno tiene que ser fuerte y decir: ¿cuál es el problema de ser así? Ahora estoy consciente de lo que son los derechos humanos; pero lamentablemente en mi país hay oídos sordos a las denuncias que uno pueda hacer como víctima.