Sábado, 23 de Septiembre del 2017

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carlosroaCarlos Roa.

Hefestión en Stonewall

Desde Miami, EE.UU

Violencia en parejas sexodiversas

stop-1131143_640.jpgCarlos Roa

Con la aceptación y la inclusión de las parejas sexodiversas en nuestra sociedad occidental contemporánea, tienden a resolverse muchos de los problemas que han afectado cotidianamente a este grupo. Sin embrago, también nacen contratiempos que se gestan en estos nuevos modelos de convivencia.

Uno de ellos es la violencia de pareja, que tiene ribetes muy distintos a los del tradicional matrimonio heterosexual.

Y es que cuando se piensa en situaciones como estas, automáticamente viene a la cabeza el término "Violencia de género", el cual implica la dominación del hombre sobre la mujer por una serie de circunstancias como la superioridad física, o los diversos activos culturales que nuestra civilización ha apuntalado para que el macho pueda ejercer poder sobre la hembra.

Y entonces, en parejas del mismo sexo, ¿cómo se materializa la violencia de este tipo?

Sencillamente porque existen otra serie de condiciones que pueden permitir que un miembro de la relación tenga poder y otro sea minusvalorado. Por ejemplo, que uno destaque sobre el otro en fuerza física, en solvencia económica o en nivel educativo; y que cualquiera de estos atributos se utilice para sojuzgar al compañero.

En panoramas multiculturales como el que nos toca vivir, también es posible que uno de los miembros de la pareja utilice el estatus migratorio irregular del otro para hacerlo objeto de algún tipo de chantaje; lo cual puede ser el comienzo de un círculo vicioso que lleve a otra clase de malos tratos.

También hay que tener en cuenta que muchos miembros del colectivo LGBTI suelen tener una autoestima vulnerada, producto del rechazo familiar y de sus entornos, lo cual los hace blanco fácil de ataques, incluso de sus mismos consortes. Y si el afectado no posee herramientas para manejar esto adecuadamente desde el primer momento, se convertirá en una bola de nieve que no hará sino crecer con el tiempo.

Lamentablemente, es muy escasa la cultura de denuncia en estas situaciones, pues aún son muchos los afectados que no se atreven a declarar a terceros su identidad sexual y esto imposibilita el acudir ante autoridades.

Adicionalmente, si esta colectividad no está siquiera reconocida por las leyes de muchos países, no se puede esperar que tengan algún tipo de protección en esta clase de circunstancias. Y por si fuera poco, opera también un prejuicio muy común entre los latinoamericanos, que infelizmente comparten víctimas heterosexuales y sexodiversas: "eso es un problema de pareja, mejor no meterse". Todo lo anteriormente expuesto incide en un sub-registro de estas situaciones.

Tristemente, existe un enorme vacío legal al respecto, el cual se ha llenado de malas interpretaciones y prejuicios.

¿Qué queda para quienes estén atrapados en problemas de este tipo? Buscar el consejo profesional de un terapeuta para identificar y modificar conductas autodestructivas antes de que pasen a mayores. Y en los casos más graves, acudir a las autoridades en búsqueda de cauciones u órdenes de alejamiento con base en las agresiones físicas que hayan existido.

Pero sobre todo, comenzar a concientizar a la sociedad sobre este delicado asunto que permanece invisibilizado y en silencio.

Foto: Pixabay/Violencia