Sábado, 27 de Mayo del 2017

 

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idaniachirinosIdania Chirinos

Crónicas desde el exilio

Desde Bogotá, Colombia

Idania Chirinos: “No habrá paz para nadie”

rsz 11img-20150921-wa0000Si no hay paz para el gobierno, ¡no habrá paz para nadie! Esa pareciera ser la premisa de un gobierno que tiempo atrás dejo de pensar en beneficio de sus gobernados, para pensar en beneficio propio, y en consecuencia, trabajar para preservar su seguridad y su supervivencia.

@idaniachirinos

Centro de conspiraciones terrenales e  intergalácticas, de guerras económicas, de múltiples y repetitivos planes de magnicidio, de ataques paramilitares y por supuesto, de embestidas del “imperio” estadounidense, el gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido de la víctima que dice ser, en un victimario feroz. Acosa, persigue, espía, acecha, encarcela sin importarle ya ni la forma ni el fondo.

Atrás quedó el tiempo en que la revolución se dijo “promotora y garante de la paz de Venezuela”. Hoy, la Revolución Bolivariana en conjunto, ha devenido en esta suerte de “Gran Hermano” que como el personaje de la novela de George Orwell, practica la vigilancia masiva y la represión política para intentar -a toda costa- mantener ese poder al cual se aferra con desespero; sabiendo, que una vez perdido, la lógica social ocupará de nuevo los espacios, devolviendo la normalidad al acontecer nacional.

Los verdaderos delincuentes serán identificados, juzgados y encarcelados, dejando atrás este oscuro tiempo donde sí, ciertamente, se ha manipulado la información… pero se ha manipulado ¡Desde el Estado mismo! Pretendiendo reescribir la historia, convirtiendo a los buenos en malos y a los malos en “perfectamente” buenos.  Al igual que en la sociedad “orwelliana”, la Revolución vocifera sobre el amor y el bienestar adjudicándose el papel de administrador de castigos y torturas para preservar ese de bienestar que dice defender.

Nunca faltan los lacayos. Serviles de oficio que no hacen otra cosa que seguir a ciegas órdenes superiores, sin importar el precio que deban pagar por ello. Tal es el caso de la tristemente célebre Susana Barreiros, jueza provisional del tribunal 28 de Juicio del Área Metropolitana de Caracas y quien condenara a Leopoldo López, a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. No voy a hablar de la jueza, de quien suficiente se ha dicho. Cada quien escoge la forma de construir su historia personal. Cada quien decide sobre la impronta que desea dejar en el imaginario colectivo. Todos y cada uno de nosotros, propios y extraños, sabemos exactamente de qué manera recordar a la inefable jueza Susana Barreiros.

De lo que sí es necesario hablar es de la sentencia. Más allá de su contenido jurídico, de lo que apropiadamente han hablado los abogados, hay que preguntarse, ¿qué nos deja esa sentencia? Nos deja un condenado, ¡pero no precisamente aquel que fue juzgado! Nos deja un gobierno que -como aquel emperador de la fábula- está desnudo ante el mundo y ya nadie se cree sus cuentos.

Para José Miguel Vivanco, Director para Las Américas de Human Rights Watch, la sentencia “(…) Es una excelente fotografía de los abusos, de las arbitrariedades de las que es capaz el actual gobierno de Venezuela. Donde además, no existen límites, no existen instituciones capaces de impedir estos abusos, de frenarlos, de defender las libertades públicas porque el Poder Judicial no es un poder como tal, es un conjunto de soldados que siguen las instrucciones del Ejecutivo. Están totalmente subordinados. Esta es una farsa que expone en términos muy nítidos, muy transparentes, que en Venezuela es posible castigar, juzgar, condenar a una persona sin que existan pruebas(…) Y se lo digo responsablemente, porque hemos tenido acceso al expediente y lo hemos revisado y no hay ningún elemento probatorio que pueda justificar, ni siquiera, la detención preventiva de una persona”. Para Amnistía Internacional, Leopoldo López  “(…) Es un prisionero de consciencia que ha sido injustamente sentenciado por sus ideales y por la manera en que ejercía sus derechos políticos”. Carolina Jiménez, directora adjunta de Investigación para Las Américas de AI, fue tajante al señalar “(…) Hemos encontrado numerosas fallas al debido proceso a lo largo del juicio”. Para Human Rights Foundation los demócratas del mundo están de luto por Venezuela. “El juez emitió  la decisión  que uno esperaba de un régimen autoritario y militarista como el que gobierna Venezuela. Todas las pruebas de descargo de López fueron descaradamente anuladas por el juez”, dijo Garry Kasparov, presidente de HRF.

Por otro lado, esta sentencia ha logrado lo que ya parecía imposible: que gobiernos de la región dijeran como el niño de la fábula -sin temor ni compromiso- “el rey está desnudo”, mientras otros callaban y -por distintas razones- acompasaban con la idea de alabar un traje inexistente.

El gobierno de Chile instó a que se respeten las garantías judiciales de un debido proceso, según comunicado difundido por su Cancillería. El gobierno de Costa Rica espera que “estén incuestionablemente disponibles todas las garantías judiciales del debido proceso, la justicia, la seguridad jurídica y la eficacia de las instancias correspondientes, que debe proveer un Poder Judicial Independiente en un Estado democrático de derecho, para que las personas puedan apelar la sentencia, si así lo consideran necesario”. La Cancillería peruana expresó también su preocupación por la situación de Venezuela a consecuencia de la sentencia contra Leopoldo López y, la Cancillería de Paraguay dijo que espera un “pleno apego al debido proceso y efectivo respeto de los derechos” en el caso del dirigente del partido Voluntad Popular. ¡Voces tenues, pero voces al fin!

No habrá paz para nadie.  Si no hay paz para Venezuela ni para los venezolanos, tampoco habrá paz para el gobierno, es el credo ciudadano. Siempre habrá una voz que se levante con voluntad, convencida, sin miedo para defender la libertad y la democracia que han pretendido y pretenden arrebatarnos. Bien sea la voz del joven Marco Coello, denunciando las torturas a las que fue sometido y pregonando su verdad “(…) Prefiero luchar por mi país desde afuera, donde sí puedo expresarme”. Bien sea la de Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, capaz de sobreponerse a su propio drama familiar, para seguir gritando y que el mundo la escuche “!Justicia! ¡Libertad para los presos políticos!”

Fuente: venezuelaaldia.com