Jueves, 27 de Julio del 2017

 

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Opinión: Puñalada a la economía del venezolano.

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Muchos aseguran que Maduro y Herrera Campins tienen un gran parecido físico....hoy los une algo más que eso: un Viernes Negro.

Sin vaselina.

¿Inclusión? ¿Igualdad? ¿Se pueden usar estos términos cuando te obligan a formar parte de la banca pública? ¿Cuándo el efectivo correspondiente al control cambiario en adelante solo será para niños y adolescentes? ¿Cuándo te reducen el cupo de divisas a un destino en 72%?...y tanto que critican a "la cuarta".

Hoy el mundo tiene sus ojos puestos en Panamá. La Cumbre de las Américas promete, no solo por la histórica participación de Cuba sino por reunir a mandatarios y/o representantes oficiales de 73 naciones.

Ante este suceso mucha alharaca se hizo en mi natal Venezuela durante los últimos días. La Cumbre de las Américas era el escenario perfecto para las intensiones del gobierno bolivariano. El presidente llamo al combate, a la recolección de firmas y a la defensa incondicional de la patria ante un decreto emitido en su legítimo derecho por el presidente de Estados Unidos. Según las fuentes oficiales se logro la meta de 10 millones de firmas que serian entregadas (en pasado) en Panamá como repudio del pueblo de Venezuela ante las sanciones emitidas por Barack Obama.

¿Recordamos lo que dice el decretó Obama? Pues bien, Venezuela ya no es una amenaza, las firmas no sirven de nada, en Estados Unidos se congelaron los bienes a siete funcionarios del gobierno revolucionario acusados de violar derechos humanos, mientras en Venezuela, el gobierno obrero encierra, empobrece y excluye a la gran mayoría de los ciudadanos.

Como ciudadana y como periodista esperaba mucha información de estos días y no dudo que sea así, pero la verdad es que como el reto del “Ice Bucket Challenger” lo que sentí al abrir los medios de comunicación este diez de abril no fue un tobo, fue un conteiner de agua helada. Dos palabras retumban en mi cabeza desde las primeras horas del día: devaluación y  pobreza.

Sí, soy más pobre que ayer y seguramente menos que mañana. Las decisiones gubernamentales me oprimen más el bolsillo, las ilusiones, mi capacidad para mantenerme. No se trata solamente de hacer colas por los productos básicos, de perseguir medicamentos de farmacia en farmacia, de rogar a Dios porque no se me pinche un caucho o se me dañe la batería del vehículo o de pedirle a toda la corte celestial que mi nombre y el de los míos no figuren en las estadísticas de inseguridad.

Hoy más que nunca se trata de pesimismo. Mi familia como la de  muchos venezolanos esta regada por el mundo entero, tengo sobrinos que no conozco  y otros que no cargo desde que eran bebes. Hoy las fechas se corren una vez más. ¿A dónde puedo viajar con las nuevas disposiciones cambiarias?. Pero yendo a la raíz de esta situación me pregunto: ¿Cuáles son los límites del cinismo, de la hipocresía, de la mentira, del discurso ambivalente y vacio que solo nos degradan ante la opinión pública internacional y peor aún, ante nosotros mismos?.

Durante el 2011, Hugo Chávez se ufanaba al decir que Venezuela tenía el sueldo mínimo más alto de Latinoamérica. Tan solo han pasado tres años y hoy la conversión no se traduce ni en 30 dólares americanos. Pero para ser sincera, no todo se ha traducido en falacias, a comienzos del 2015 el presidente Maduro aseguro que no habría una devaluación y sí, tenía razón: va más de una.

Muchos pensaran que las nuevas disposiciones cambiarias o el “Cadivazo” como ya le dicen, solo afectan a los que viajan. No seamos simplistas y mente corta. La economía de Venezuela está dolarizada, la inflación nos revuelca como un tsunami, la corrupción se adueño del poder y a lo poco que tenemos acceso es porque se importa. Atrás quedo la bonanza petrolera y estamos endeudados hasta los tuétanos.

El abrazo con mi familia estoy segura que en algún momento se hará realidad, como también sé que seguiremos perdiendo talento. De lo que no estoy segura es a dónde va a parar Venezuela y qué esperan, aspiran, desean y quieren sus ciudadanos.

Por: Yelly Bernal.