Lunes, 16 de Octubre del 2017

 

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Lágrimas por dos grandes: ni Bolt ni Farah pudieron despedirse con oro

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Un día que debía ser de tributo y nostalgia terminó con drama. La despedida de dos de los más grandes de todos los tiempos, Usain Bolt y Mo Farah, no pudo saldarse con la gloria del oro en la penúltima jornada del Mundial de Atletismo de Londres, y en su lugar terminó en medio de las lágrimas porque ninguno logró su objetivo.

Bolt, que había renunciado a los 200 m para concentrarse en los 100 y el relevo 4x100, no pudo terminar su mítica carrera de una forma más desafortunada. Bronce en los 100 m, estaba listo para uno de sus legendarios remates en la posta corta. De hecho había comenzado la remontada en los últimos 60 metros, luego de recibir de tercero de manos de Yohan Blake, cuando un tirón muscular le cortó el trote, y lo hizo terminar en el suelo en medio de evidentes gestos de dolor.

Al final, la victoria de Gran Bretaña con el mejor tiempo de la temporada (37.47), sorprendiendo al favorito Estados Unidos (37.52), no fue más que una mera anécdota, porque la atención de todos estaba más allá del podio. Bolt se despedía sin gloria luego de una carrera que incluyó 11 medallas de oro en campeonatos del mundo al aire libre: en 100 m en Berlín 2009, Moscú 2013 y Beijing 2015, en 200 m en los mismos tres eventos más Daegu 2011, y con el 4x100 desde 2009 hasta 2015.

Justin Gatlin, campeón del hectómetro, y Christian Coleman, el hombre más rápido de 2017, con 9.82, no pudieron hacer diferencia ante Gran Bretaña, que volvía a lo más alto del podio por primera vez desde los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Su registro era además récord nacional y plusmarca europea. En el tercer lugar se metía el sorpresivo Japón (38.04), aun corriendo sin su gran figura, el finalista de 100 m y 200 m Abdul Hakim Sani Brown.

En femenino, Estados Unidos no dejó lugar a dudas, con la victoria de Tori Bowie y compañía, con un tiempo de 41.82 que las ubica de primeras en el ranking mundial. Atrás quedaban Gran Bretaña (42.12) y una Jamaica que fue intrascendente en Londres 2017 (42.19).

La norteamericana Allyson Felix, quien también ganó bronce en los 400 m planos, sumó su décimo quinta presea en un Mundial de Atletismo, y de esta forma se convirtió en la más laureada de todos los tiempos, destrabando el empate a 14 que mantenía con los míticos jamaiquinos Bolt y Merlene Ottey. Esa marca podría llegar este domingo a 16, cuando Felix enfrente la final del relevo 4x400 con Estados Unidos.

Mo Farah, otro grande que se despedía en Londres, buscaba en los 5000 m su undécimo título y su quinto doblete en fila en torneos globales, contando Mundiales y Juegos Olímpicos. Perseguía además su cuarta corona seguida en una prueba que dominó en Daegu 2011, Moscú 2013 y Beijing 2015.

Sin embargo, se encontró con el sólido trabajo en bloque de los atletas etíopes, un grupo que incluía al poseedor de la mejor marca del año, Muktar Edris, el vigente campeón mundial juvenil y de menores Selemon Barega, y el anterior Yomif Kejelcha, también monarca bajo techo y de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Al final, Edris se impuso con tiempo de 13:32.79 en un reñido remate en el que Farah marcó 3:33.22 y el estadounidense Paul Chelimo se coló en el bronce con 13:33.30. Farah estalló en llanto por el objetivo malogrado, mientras Edris le rendía homenaje haciendo el Mo-Bot, el gesto de formar una M con los brazos sobre la cabeza, que el británico usa para festejar sus victorias.
Curiosamente, la última vez que Mo Farah perdió un título mundial, el de 10.000 m en Daegu 2011, fue también frente a un atleta etíope, Ibrahim Jeilan.

En el decatlón, el subcampeón olímpico Kevin Mayer de Francia, sobrevivió a un susto en la garrocha, donde quedó a 30 cm de su récord personal y perdió temporalmente la punta, para quedarse finalmente con el oro, con 8768 puntos, el mejor registro de la temporada.

Lo escoltaron los alemanes Rico Freimuth (8564) y Kai Kazmirek (8488). Fue el primer podio totalmente europeo en un Mundial desde Edmonton 2001, y la primera presencia de dos germanos entre los medallistas desde 1987. Era, fundamentalmente, el comienzo de una nueva era, tras el retiro del poseedor del récord universal, el estadounidense Ashton Eaton.

En una final de 100 m con vallas en la que se presentaban dos campeonas olímpicas, una plusmarquista universal, y dos monarcas del orbe al aire libre y una bajo techo, la veterana australiana Sally Pearson prevaleció ante el favoritismo de cuatro estadounidenses.

En un desenlace que ni ella misma se atrevía a creer, Pearson marcó 12.59, por delante de la norteamericana Dawn Harper (12.63), en una reedición del resultado de los Juegos de Londres 2012, en el mismo escenario. La otra sorpresa fue el bronce de la alemana Pamela Dutkiewicz (12.72), una atleta que en la semifinal se salvó de una descalificación por salida en falso.

En la jabalina, el poseedor de la segunda mejor marca de todos los tiempos (94,44), el alemán Johannes Vetter, no pudo ejercer la superioridad que le auguraba esa tarjeta de presentación, y ganó por apenas 16 cm, la segunda diferencia más corta de la historia, sólo superada por los 10 cm que definieron el oro en 2013. El liderato que mantuvo desde el primer lanzamiento con 89.89, fue escoltado por dos checos que hicieron récords personales: Jakub Vadlejch (89.73) y Petr Frydrych (88.32).

María Lasitskene ganó en el salto alto su segundo oro mundial consecutivo, pero esta vez con nombre y bandera distintos. María Kushina en Beijing 2015, cuando defendía los colores de Rusia, la atleta que adoptó el apellido de casada y que ahora compite con bandera neutral por la suspensión de su país, marcó 2,03 para aventajar a la ucraniana Yulia Levchenko (2,01) y la polaca Kamila Licwinko (1,99).

Por: Eumar Esaá

Foto: Getty Images for IAAF