Una conversación para cambiar el mundo

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Mi vida como comunicador cambió el día en el que un colega me preguntó si era posible que una relación entre dos comunicadores fallara por falta de comunicación. De hecho, creo que mi vida cambió en varios aspectos con esa pregunta. Con el tiempo me he convertido en un promotor de la comunicación para mejorar nuestras relaciones personales. En medio de mi propia revolución me encontré con “el mundo de las conversaciones” como una posibilidad para la acción, un espacio que podemos aprovechar para crear el mundo que queremos ver florecer. No olvidemos que nuestro lenguaje es el principal recurso de creación que tenemos.

Como nunca, hoy sostengo que estamos a una conversación de cambiar nuestro mundo de relaciones. El uso consciente de nuestro lenguaje es la clave para esto. Vivimos en un mundo en el que es más cómodo sentarse a hablar de los demás, que hablar de nosotros mismos. Estamos acostumbrados a tapar nuestra vulnerabilidad porque no está bien vista en sociedad. Aprendimos que es mejor no expresar nuestros sentimientos por temor a lo que diga la gente.

¿Cuándo fue la última vez que te diste la oportunidad de hablar con esa persona que amas y decirle lo mucho que significa para ti? ¿Te has preguntado alguna vez qué hay detrás de esas largas conversaciones entre amigos en las que el único propósito parece ser criticar a otros? Yo sí, y desde entonces no dejo de preguntarme cuál es el propósito. ¿Para qué invertir tiempo y energía en eso? ¿Qué cosas revela de mí estar haciendo esto? Si comenzamos a tomar conciencia de que todo lo que decimos y hacemos comunica y tiene un propósito, entonces podemos adueñarnos de la posibilidad de cambiar el mundo a través de los que decimos y hacemos.

Cuando digo que una conversación te cambia la vida no creo exagerar. Si no pregúntenle a la señorita que ayer le dijo “sí” al pedido de matrimonio de su novio. Este no será un domingo cualquiera para ella, ni siquiera para su familia más cercana. Eso ocurrió en el marco de una conversación. Pregúntenle al empleado que el viernes le dijo “basta” a su jefe por abusos de autoridad y se marchó en un intento desesperado por sostener su integridad. Piensen cómo se sintieron la última vez que alguien mirándolos a los ojos les dijo “te amo”.

Nos cambia tanto la vida con una conversación, que todo aquello que no hablamos se acumula y multiplica. Todo lo que no decimos oportunamente se vuelve un caldo de cultivo que eventualmente explota, causando daños irreparables en nuestro mundo de relaciones, simplemente porque ya estamos tan cansados de ciertas situaciones que al explotar lo decimos de la peor de las formas. Ese momento tan dañino se habría podido evitar tan solo con una conversación.

Que no se nos vaya la vida agotándonos en momentos ausentes y vacíos en los que conversar con el otro sea simplemente pasar el tiempo. Estemos presentes en nuestras charlas, en nuestro lenguaje y lo que sentimos. Tengamos siempre un propósito para nuestras conversaciones y conversaciones con propósito.

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