Un tesoro en la basura

0 146
Por Mari Montes
Ron Santo falleció el 3 de diciembre de 2010 víctima de cáncer de vesícula y neumonía. Tenía sólo 70 años y se fue un año antes de que el Comité de Veteranos lo elevara a los altares del Salón de la Fama de Cooperstown.
La historia de Ron Santo en las Grandes Ligas es interesantísima. Padecía diabetes, y ya mayor tuvieron que amputarle las dos piernas.
Su excelencia le hizo merecedor de nueve invitaciones al Juego de las Estrellas, ganó cinco Guantes de Oro, fue nueve veces convocado al Juego de Estrellas, bateó .277 con 342 jonrones y 1.331 empujadas en una carrera de 15 años en Chicago, 14 temporadas con los Cachorros y una con los Medias Blancas.
Fue parte del inolvidable cuarteto de Ernie Banks, Billy Williams y Ferguson Jenkins, todos en Cooperstown. Fueron letales en el Wrigley Field durante los 60 e inicios de los 70, fueron capaces de todo salvo alcanzar la Serie Mundial.
Después de colgar el uniforme, subió a la cabina de transmisión, donde con su carisma y sentido del humor, se hizo aún más querido por los fieles de los Cachorros.
Las cenizas de Ron Santo fueron dejadas en el mítico campo donde brilló, el Wrigley Field.
Pocos años más tarde, surgió un escándalo muy peculiar, raro sin duda.
Sucedió los primeros días de octubre de 2013, cuando Beth Murphy, dueño del Murphy’s Bleachers Bar, ubicado en la zona trasera del Wrigley Field, casa de los Cachorros de Chicago, encontró en un contenedor de basura memorabilia de Ron Santo, objetos que usó el miembro del Salón de la Fama y quien fuera una estrella con los Cachorros.
De acuerdo con una versión del periódico Chicago Tribune, Murphy logró rescatar de un contenedor de basura, ubicado a las afueras del estadio, una valiosa colección de objetos relacionados con el fallecido Ron Santo.
“Los vi cuando estaba caminando paseando a mi perro. Soy un gran fanático de Ron Santo y de inmediato no dudé en enviar a un par de mis empleados a rescatar los objetos para después exhibirlos en el bar”, explicó Murphy.
Reconoció que dudó en comunicarle a la familia el hallazgo. “Al principio no quería que la familia Santo supiera que los objetos fueron rescatados de un basurero, pero no quedó otra”, agregó.
Y la controversia surgió cuando Murphy, que de inmediato puso a exhibir la memorabilia en su bar, avisó a los Cachorros.
Murphy encontró los objetos y al día siguiente el portavoz de los Cachorros, Julian Green, fue atrapado en una mentira al declarar a una estación de radio que fue el equipo el que había recuperado la memorabilia.
Entonces el Chicago Tribune comprobó que fue Murphy el que encontró todo y dejó al descubierto a los Cachorros, que ni siquiera supieron en qué momento los objetos fueron a parar a un contenedor de basura afuera de su estadio.
Estaban súper apenados con la viuda y los hijos de Ron Santo, pero celebraron que aparecieron y fueron devueltos.
El tesoro no se perdió en la basura.

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.