“Solo una marcación por tarjeta”, mensaje a electores para bajar tasa de votos nulos

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El próximo 11 de marzo, con las elecciones al Senado y Cámara y las dos consultas interpartidistas, los electores colombianos pondrán a prueba qué tan informados están sobre el proceso que deben realizar para  que su voto no sea anulado.

Colombia es uno de los países con la mayor tasa de nulidad de tarjetas electorales: 10.38% en las elecciones para Senado y 12.23% para Cámara, como ocurrió en las elecciones de 2014, las cuales demostraron una vez más que el país tiene una complejidad en su sistema electoral para la elección de corporaciones, y no ha logrado blindarse con una tarjeta diseñada para ser entendida por cualquier ciudadano, sin importar el grado de conocimiento político que tenga.

En el Senado se da la posibilidad de elección de lista abierta y cerrada, y en la Cámara existen tres circunscripciones: especial indígena, especial afro y ordinaria. “Son excluyentes, pero deben ir en la misma tarjeta electoral, según la ley. Sin embargo, es confuso para el elector, quien termina haciendo más de una marcación por tarjeta, por eso el mensaje debe ser: solo una marcación por tarjeta”, señala Mónica Pachón, experta en Ciencias Políticas, Gobierno y Relaciones Internacionales de una de las universidades colombianas más prestigiosas.

Cortesía Leonardo Parra

Pachón, quien es doctora en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de California, ha investigado y publicado por varios años en revistas internacionales sobre el impacto de las reformas políticas al sistema electoral y el diseño de las tarjetas electorales.

Por su conocimiento, la investigadora pronostica que en 2018 sucederá lo mismo con la tasa de nulidad de votos de las elecciones de hace cuatro años si esta semana no se intensifica el mensaje a los electores sobre cómo votar, que se resume en: solo una marcación por tarjeta electoral.

“Con la reforma de 2003, se pasó de una tarjeta con fotos y nombres a una primera versión de tarjeta con los nombres de los candidatos, pero era demasiado personalizada y costaba muchísimo trabajo para la Registraduría; además era inviable para el Senado en donde hay potencialmente 100 candidatos por partido. Entonces se pasó a una tarjeta electoral con una zona de marcación de partido y una zona de marcación por candidato. Si el elector no marcaba las dos zonas no se podía entender su voluntad.  Lo que ocurrió entonces en las elecciones de 2006 fue que hubo una tasa de nulidad muy alta: 13.39%, dependiendo de la elección (Senado o Cámara)”, explica Pachón.

Se mantiene la historia

En las elecciones de 2010 también se dio un porcentaje alto de votos nulos. En Cámara, por ejemplo, se invalidaron 15.32% de la totalidad de tarjetones. En otros países donde el voto es obligatorio, la nulidad se presenta como una manera de protestar, algo que no ocurre en Colombia.

Partiendo de esas consideraciones, en 2011 Pachón, junto con un grupo de académicos y funcionarios de la Registraduría, lideró la revisión del diseño de la tarjeta electoral, con el fin de evaluar el uso que se le estaba dando. La revisión se hizo a una muestra de tarjetas de 2007 en Bogotá, debido a que los votos de 2010 estaban en custodia. El ejercicio permitió determinar que aproximadamente 75% de los votos anulados tuvieron como causa de invalidez la falta de comprensión del elector sobre cómo votar, debido al diseño del tarjetón. Con esa información, la Registraduría decidió cambiar el diseño de la tarjeta por una sola zona de marcación compuesta por el logo y el número del candidato.

Sin embargo, en concepto de la experta, eso no es suficiente para contrarrestar  los inconvenientes que se dan con el uso de la tarjeta electoral, como lo demostró el resultado de las elecciones de 2014.

“En Cámara están las tres circunscripciones y los electores no comprenden que solo pueden marcar una. Nuestra posición es que se debe dividir la tarjeta para que la gente no cometa errores. Es como si hoy en la consulta interpartidista se pasara una sola tarjeta electoral para votar las dos consultas, la mayoría de la gente votaría por las dos y habría mucha nulidad.  El elector cree que tiene derecho a votar por los afros, los indígenas y por la circunscripción ordinaria y vota por las tres, o vota por dos, entonces se eleva al cuadrado el error. Lo que debemos hacer es insistir en que es una marcación por tarjeta electoral. Solo una marcación por tarjeta electoral”, anota Pachón.

Es un llamado que hace de manera especial a quienes votan por primera vez y no conocen la mecánica de las elecciones.  En total, según la Registraduría, son 1.300.000 colombianos en esta condición.

Ellos y los demás ciudadanos que inscribieron su cédula podrán elegir entre 2.737 candidatos al Congreso (944 aspirantes al Senado de la República y 1.793 a la Cámara de Representantes) y  participar en una de las consultas interpartidistas, para lo cual tendrán que solicitar al jurado de votación la tarjeta electoral de su preferencia: Gran Consulta por Colombia (Martha Lucía Ramírez, Iván Duque y Alejandro Ordóñez) y la Consulta Interpartidista por el Cambio (Gustavo Petro y Carlos Caicedo), esto en el caso de querer elegir el candidato por estos partidos y coaliciones para las elecciones presidenciales a realizarse este mismo año.

 

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