Responsabilidad social y natalidad

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La República Dominicana se encuentra dentro de los países del Caribe con más incidencias de menores embarazadas, según un informe dado a conocer por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El crecimiento desmedido de la población es un mal que genera desequilibrio social y acrecienta la exclusión social en nuestros países. La sobrepoblación provoca un desbalance a nivel de la planificación gubernamental de los Estados.

El aumento significativo de embarazos en niñas y adolescentes ha dado paso a la construcción de sociedades con individuos en su generalidad carentes de valores y principios familiares. Son muchachas que no tienen la capacidad física, mental ni económica para asumir las responsabilidades que se desprenden de la maternidad, razón por la cual en su mayoría no pueden dedicarse a la educación, instrucción y cuido de sus vástagos.

Los niños de madres adolescentes terminan bajo la protección de los abuelos, familiares o particulares, instituciones de protección de menores y, en el más grave de los casos, en las calles deambulando sin esperanzas, a expensas de convertirse en víctimas de pedófilos y seres antisociales.

Lo que no se puede contar, por vía de consecuencia tampoco medir. La panificación es una variable a considerar al momento de hacer una correcta proyección de los programas sociales en los presupuestos de gastos de los gobiernos.

Es por ello que se hace necesario un aumento en aquellas partidas que van dirigidas a auxiliar a familias en condiciones de riego, que es donde se gestan las grandes desigualdades sociales, y con ellos las incidencias del aumento desproporcionado de la población, debido a múltiples factores.

El incremento de la población es multifactorial. Dentro de estos componentes podemos citar: la calidad de la educación, falta de políticas públicas efectivas tendentes a crear consciencia sobre la importancia de la planificación, y la baja o nula instrucción de los temas que tienen que ver con la sexualidad en los centros educativos y el núcleo familiar. A ellos se les suman la falta de oportunidades para la inserción en mercado productivo de los responsables o cabezas de familia y el hacinamiento, entre otros tantos.

En la República Dominicana sigue pendiente en la agenda pública la inserción de la promoción y la educación relacionada con la salud sexual y reproductiva, la cual se ha quedado en debates insulsos, mientras la problemática va creciendo y generando otros males sociales, que de no prevenirse y atacarse en el corto plazo, llevarán al país a unos niveles de insostenibilidad jamás pensado.

Un Estado que no es capaz de crear políticas efectivas e inclusivas a través de las instituciones responsables de educar sobre temas fundamentales para el desarrollo humano, como la sexualidad responsable, la natalidad y sus consecuencias, es un Estado indefectiblemente condenado al fracaso.

Concluyo dejando a modo de reflexión, que los gobiernos deben ser más responsables y dejar de lado discursos politiqueros vacíos y baratos, para pasar de las palabras a la acción en la materia.

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