¡Que vuelva Gallegos!

0 1

Sin lugar a dudas, los años terminados en ocho tienden a ser determinantes para la historia republicana de Venezuela. Entre las efemérides que se hace fundamental recordar está que hace 70 años, un 15 de febrero, asumió la Presidencia el maestro Rómulo Gallegos, llevando en la práctica la acción de Santos Luzardo que con determinación derrotaría la barbarie y haría que el tremedal que engullía a Venezuela desde hacía siglos, fuera un recuerdo.

Su toma de posesión contó con la participación de gran parte de intelectuales de la región que vieron en el escritor el ejemplo de la posibilidad de hacer de la política un ejercicio ético. Además, en lo que sin lugar a dudas constituye una gallarda prueba de democracia y una precisa señal de respeto a la dignidad democrática, reconoció el papel desempeñado por sus adversarios (Rafael Caldera y Gustavo Machado), invitándolos a participar en la construcción del país.

Gallegos sin lugar a dudas se erige como un ejemplo a seguir, y su triunfo es indicio de la necesidad de una población que anhelaba sentirse representada y participar. En aquel momento se alcanzó la libertad fundamental de poder elegir, independientemente del nivel educativo. Sin embargo, esa dignidad a la que pudo llevar el Presidente, siete décadas después parece haber quedado perdida en la perversa cotidianidad que obliga a los individuos a subsistir y pasar horas tratando de satisfacer sus necesidades básicas, así sea hurgando la basura.

Venezuela debería festejar por todo lo alto los setenta años de la llegada de Rómulo Gallegos al gobierno, pues es una evidencia de que los sueños pueden alcanzarse cuando con tesón y ahínco se buscan, y se complementan con objetivos claros. Un 15 de febrero de hace siete décadas entró Venezuela a la historia y el decoro parecía abrirse paso en medio de la turbulencia.

Esa “tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera” encontró en Gallegos su respuesta. Pero es necesario evocarlo y hacer que junto a Santos Luzardo vengan siete décadas después al rescate de la memoria colectiva para volver a expulsar a Doña Bárbara y a Mister Danger (camuflado ahora con acento caribeño) y hacer que el tremedal no siga carcomiendo las bases. Estamos convencidos de que de forma organizada, muy pronto “todo vuelve a ser Altamira” o mejor aún, todo vuelve a ser Venezuela.

luis.daniel.alvarez.v@gmail.com

@luisdalvarezva

 

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.