Pink Marketing: un gran negocio

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Con el avance de sus derechos y su progresiva visibilización, la comunidad LGTBI ha generado otra arista sumamente interesante en su rol dentro de la sociedad: son consumidores apetecidos. Tanto así que hay una rama del mercadeo dirigida a esta comunidad: el “Pink Marketing”.

El prestigioso conglomerado inglés de medios de comunicación BBC cita algunos estudios donde se afirma que “gastan bastante en productos y servicios, son extremadamente fieles a las empresas que los captan como clientes y, en algunos países, tienen un poder adquisitivo por encima de la media”.

Agrega la misma nota que “en Estados Unidos hay aproximadamente unos 15 millones de homosexuales adultos con un poder de compra de US$ 640 mil millones”.

Por su parte, el diario El País de España asegura que “compañías como Vueling, American Airlines, Visa, IBM o Google o bien han apostado por este segmento o bien han decidido irle haciendo guiños para despertar su simpatía como consumidores”.

La información continúa detallando que las empresas han visto que es un colectivo que marca tendencias y han empezado a crear divisiones de ventas especializadas en él.

Según W Radio de México, en ese país marcas como Bacardí, American Express, Levi´s, Blue Shot, Johnnie Walker, Lufthansa y AeroMéxico se han promocionado en lugares de encuentro gay, porque han detectado un nicho de oportunidad al dirigirse de forma directa a ese consumidor.

Volviendo a la publicación de El País, los estudios matizan que en realidad gastan más porque su comportamiento mayoritario es como el de los singles o DINK (double income no kids o doble ingreso sin hijos), que en gran consumo ya gastan un 60% más que otros hogares, porque no tienen tantas obligaciones familiares, según cita la consultora TNS.

En general, los estudiosos de este segmento hallan que son ávidos consumidores de arte y cultura en proporciones mayores que sus pares heterosexuales. Las mujeres lesbianas puntean en el consumo de tecnología.

Los distritos gay friendly de las grandes ciudades – como Chueca en Madrid o South Beach en Miami- mueven enormes masas de dinero con locales como bares, hoteles, restaurantes y discotecas.

En definitiva, las marcas pierden a pasos agigantados el miedo a que se les relacione con la comunidad sexodiversa. Muy al contrario, en la segmentación de su mercadeo destinan una tajada cada vez más notable a este conglomerado que no solamente consume más, sino también es más fiel.

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