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¡Nunca jamás!

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Emotiva y sentida la ceremonia que la comunidad judía venezolana organizó el pasado 9 de noviembre para conmemorar los 79 años de uno de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad, la denominada Noche de los Cristales Rotos, un hecho que sucedió en Alemania y Austria y que terminó por retirar cualquier duda sobre el proceder del totalitarismo alemán contra los judíos, abriendo paso a una política grotesca y criminal.

El acto, que contó con las palabras, como orador de orden, del rector Benjamín Scharifker, fue una ceremonia que combinó la sensibilidad del momento con las historias de los sobrevivientes y con un sentido religioso que obliga, no sólo a rememorar sino a condenar categóricamente toda política discriminatoria y abusiva de los derechos humanos.

El profesor Scharifker no se limitó exclusivamente a evaluar la jornada, sino que realizó una importante disertación sobre la forma como se llegó a la estructuración de un discurso de odio que buscaba simplemente la aniquilación del contrario, en este caso de la población judía, acusada falsamente de ser la culpable de la complicada situación que atravesaba Alemania.

A 79 años de la tétrica experiencia de noviembre de 1938 son cuantiosas las reflexiones que deben hacerse para entender que los discursos de odio pueden tener resultados funestos cuando van dirigidos a tratar de servir de puente para la perpetuidad y el continuismo. Aún quedan dudas por responder, pero actos como el desarrollado en la Fraternidad B´nai B´rith son elementos fundamentales para hacer que no se repitan infaustos episodios como el ocurrido en Alemania y Austria.

Preocupa observar que menos de un siglo después, empiecen a aparecer sectores que desean minimizar lo acontecido, algunos llegando al extremo de negarlo, mientras que los populismos y las propuestas demagógicas crecen aceleradamente y copan espacios de participación popular para destruir el sistema, irónicamente recurriendo para ello a la opción electoral. Frente a ello vale gritar ¡nunca jamás! y seguir divulgando lo ocurrido, con miras a no olvidar.

 

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