Mujer y participación política

Para que un Estado pueda desarrollarse acorde con las nuevas corrientes inclusivas, de apertura social y participación  de todos los segmentos de sociedad,  es necesario adoptar políticas públicas reales y efectivas, que garanticen en la práctica su cumplimiento. Tales acciones permitirán alcanzar un equilibrio en las tomas de decisiones desde las instituciones democráticas del país.

Con las mujeres dominicanas, existen deudas sociales que pagar y reconocer. El derecho al voto femenino en la República Dominicana, consagrado en el 1945 durante la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina, fue un hito sin precedente en la historia de nación que marcó un antes y un después. Desde ese tiempo poco se ha avanzado en materia de derechos y protecciones efectivas de ese género, que ha dicho presente en todas las batallas, cuando se le ha convocado para  la construcción de un Estado  social y democrático de derecho.

El Estado es compromisario de proteger y promover los derechos de las mujeres, a través de leyes  y acciones afirmativas tendentes a colocar a este segmento importante de la población en espacios de competencia con menos desigualdad que los hombres.

Dentro de estas medidas está la famosa cuota femenina, que tienen como propósito aumentar y promover la participación de la mujer en política. Esta cuota fue primero de 25%, luego se elevó a un 33% para las postulaciones de las diputaciones y un 50% para las alcaldías, consagradas en las Leyes 12-2000 y 13-200, del 2 de marzo de 2000. Queda aún pendiente regular la cuota para las postulaciones de senadores.

Según un informe del Centro de Estudios del Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), existen diversas barreras que limitan el acceso de las mujeres para que ellas puedan tener  libertad para involucrase y participar en las actividades  y accionar en la vida política partidaria.

Cita dentro de ellas la falta de políticas  reales y efectivas que les  permitan conciliar la vida privada  y la pública con las responsabilidades que estas tienen en el hogar. Las barreras socioculturales juegan un papel importante para el acceso de la mujer a los puestos de poder en el ámbito político. A ellos se les suma la discriminación latente contra la mujer en el tejido de la sociedad.

La barrera económica limita bastante a  las mujeres para financiar campañas políticas que les permitan las promociones de las agendas  a través de los medios de comunicación, con miras a alcanzar una posición de representación pública. Las innumerables responsabilidades que deben atender y asumir de forma directa en el hogar, y la poca o escasa formación política que les permita despertar el interés de participar en los temas de índoles política también afecta, una situación que está más enquistada en las zonas rurales del país.

Los resultados obtenidos distan mucho de la efectividad de esas acciones, si miramos en números las posiciones alcanzadas por las mujeres en la Elecciones del 2016. En el Senado de la República, de 32 posiciones apena tres son ocupadas por mujeres; en la  Cámara de Diputados, de 178, 49 son  mujeres; en cuanto a Diputados de Ultramar, de siete cargos,  dos son mujeres y cinco hombres.

Diputados al Parlacen: de 20, seis curules las ocupan. Alcaldes, de 158, 19 mujeres. En relación a Vicealcaldes, de  158,  139 mujeres y 19 hombres (solo en esta función se puede decir que tenemos avances significativos). En las Regidurías; de 1.164, 375 mujeres y 780 hombres.  En los puestos de Director Municipal,  de 234, 214 mujeres y 20 son hombres.

Evidencian estos resultados, en sentido general,  que  si los puestos de elección popular están ocupados por hombres, son ellos los que toman las decisiones importantes, por lo que urgen acciones más efectivas, mayor cumplimiento de la normativa vigente en la materia, y acciones más contundentes en cuanto al apoyo que reciben las mujeres desde los partidos políticos. Ojalá que las entidades políticas entiendan la necesidad de fortalecer cada vez más la participación de las mujeres, para que así la sociedad pueda decir que los Partidos, son realmente democráticos. Mientras tanto las mujeres continuarán unidas en las luchas para romper con la cultura patriarcal que tanto daño le hace a esta sociedad.

*La autora es Periodista y Abogada

Mariaesteladl2011@gmail.com

Twitter: @maria_edeleon

 

 

 

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