Las enseñanzas de Chile

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Se cumplieron 45 años del fatídico 11 de septiembre de 1973, en el que el presidente Salvador Allende fue derrocado por una sanguinaria y cruel asonada militar que colocó al país bajo la tutela de un régimen anacrónico, perverso y oprobioso, que sumió en sangre y desolación a la nación durante 17 años.

Efectivamente, Allende no lo estaba haciendo bien, como ha querido mostrar una mitificación de su figura, tal vez unida al dramático final de su vida y de su gobierno, pero caer en el debate de si el golpe militar fue una consecuencia de su proceder o que el sector castrense verdaderamente salvó al país de las garras del comunismo, puede resultar completamente estéril, irrelevante e inadecuado para lo que quiere mostrarse.

Allende estaba muy mal conceptualizado por vastos sectores de la opinión pública y su gobierno. Más allá de algunas reivindicaciones sociales y de mucha retórica, no tenía mucho que mostrar. Las cifras en las que se evidenciaba cómo el hambre, la miseria y la pobreza se habían extendido a lo largo del territorio, y la producción había mermado en un intento de hacer una revolución emanada de los votos y con la viveza suramericana, eran claras.

El desespero llevó a muchos a solicitar soluciones mágicas y planteamientos que pudiesen arrancar de raíz el problema que se vivía, optando por la vía expedita que era tocar la puerta de los cuarteles para que los uniformados actuaran, depusieran a Allende y devolvieran la tranquilidad al país. Aunque la salida electoral podía no demorar, los militares terminaron actuando, y al amparo de una sociedad que festejó o en su defecto no se manifestó frente a la asonada, impusieron un régimen feroz.

Las protestas en Chile entre defensores de la dictadura y seguidores del derrocado presidente Allende evidencian que no se entiende del todo el debate planteado. La discusión que debe asomarse es la de los atajos tomados, frente a la lucha de principios que llevaran a la búsqueda de condiciones electorales y de planteamientos democráticos para lograr una transición en lo absoluto dolorosa. Si bien Allende había fracasado, no hubo peor error que entregarle un cheque en blanco a unos militares que una vez en el poder se encargaron de reprimir, enriquecerse y de atropellar a más no poder. Cuánta falta hizo en ese momento el llamado a una salida sensata que no tiñera de sangre a Chile.

luis.daniel.alvarez.v@gmail.com

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