HRW pide sanciones contra Daniel Ortega porque no pretende cambiar

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De acuerdo con la investigadora de Human Rights Watch, Tamara Taraciuk, el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua “no tiene ninguna intención de cambiar” la tradición represora que estalló producto de las protestas de hace casi un año, por lo que la comunidad internacional debería adoptar sanciones en su contra.

En abril del años 2018, los nicaragüenses salieron a las calles contra una polémica reforma de la seguridad social, pero las protestas se intensificaron rápidamente y llegaron a exigir la “democratización” de Nicaragua.

La represión en Nicaragua tuvo como tres fases”, dijo Taraciuk. “La primera fue la brutalidad en las calles, la represión de las manifestaciones mayormente pacíficas”, a cargo de “la Policía Nacional y grupos armados partidarios de Ortega”, indicó.

De acuerdo con datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), más de 300 personas murieron durante protestas. 

“La segunda fue la ‘operación limpieza'”, explicó. La gente montó barricadas para frenar el avance de la Policía Nacional y de estos grupos armados, las montaron en lugares estratégicos, y en julio el Gobierno usó la fuerza bruta para desmontarlas y después “entraron indiscriminadamente en las casas cometiendo abusos contra los residentes”, añadió.

Estas dos primeras fases “tuvieron más atención mediática”, pero de la actual, que “es igual de grave”, apenas se habla. Taraciuk manifestó que todo esto se desarrolla a través de “procesos penales arbitrarios contra gente que estaba participando en las manifestaciones o activistas sociales”.

A juicio de Taraciuk, “hay cientos de personas que han sido procesadas penalmente sin (respetar el derecho al) debido proceso”. Incluso denunció que hay acusaciones “donde la poca evidencia a la que uno tiene acceso demuestra inconsistencias, en algunos casos con cargos de terrorismo.

En esta misma línea, HRW se mantiene alerta por las diferentes denuncias de desapariciones forzadas y torturas como “asfixia, descargas eléctricas, les arrancaban las uñas… Algo salvaje”.

El problema en Nicaragua es que antes de abril el Gobierno generó una concentración absoluta del poder que le ha permitido cometer todos estos abusos sin ningún tipo de control y eso sigue en pie (…) Es un Gobierno que no tiene ninguna intención de cambiar el curso por sí mismo“, sentenció.

 

 

 

 

Fuente: Diario las Américas

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