Colombia es el tercer país que más asesina niños y niñas en el mundo

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La saliente directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Karen Abudinén, dice que la institución no puede sola contra lo que ella califica como un cáncer que hizo metástasis y responsabiliza a las familias y al conjunto de la sociedad del cuidado de los niños.

Cada día en Colombia son asesinados en promedio dos menores de edad de entre 0 y 18 años, mientras que 47 niñas son abusadas sexualmente. Este último crimen queda impune hasta en un 98% de acuerdo con datos revelados por UNICEF.

Ante estas cifras avasalladoras, que convierten al país en el tercero con más asesinatos de niños y niñas en el mundo, varios expertos han señalado que el sistema de protección y las leyes que velan por los derechos de la niñez colombiana son insuficientes y que la impunidad favorece a los victimarios que se sienten libres de cometer todo tipo de atrocidades contra los niños. Por ejemplo, Save the Children Colombia, en cabeza de su directora ejecutiva, María Paula Martínez, alerta que “la sociedad colombiana no ha tomado conciencia real acerca de la vulnerabilidad y la importancia que tiene la niñez para el país y para el mundo”.

La institución estatal sobre la que recaen todas las miradas frente a este flagelo es el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. Su directora saliente, Karen Abudinén, habló sobre esta problemática, sobre lo que el Instituto ha hecho en los últimos meses y recalcó que son los padres, familiares y amigos cercanos, los que más cometen abusos sexuales y homicidios contra los niños y niñas. A la lista de victimarios también se suma el crimen organizado, la guerrilla y las fuerzas militares.

La violencia contra los niños y las niñas en Colombia no podría ser más alarmante, usted misma ha calificado el fenómeno como “un cáncer que hizo metástasis”. ¿La situación sobrepasó la capacidad del ICBF?

Erradicar la violencia contra la niñez es una responsabilidad de todos. Cuidarlos y protegerlos es una tarea de padres, familiares, educadores, vecinos y de la sociedad en general. El ICBF no puede hacerlo sólo. Diariamente, el Instituto abre 73 procesos administrativos para restablecerle los derechos a niños, niñas y adolescentes que han sido violentados.

Paradójicamente, una de las mayores causas de violencia está relacionada con el maltrato, tanto físico como psicológico y por negligencia que se da al interior de los hogares, que debieran ser entornos protectores por excelencia.

¿Qué tan grave es la situación?

La cifra más aterradora tiene que ver con los 4.607 casos de maltrato que trabajamos durante los primeros cinco meses del año. De ese total, la negligencia de los padres frente al cuidado de sus hijos registra 3.299 procesos, con un promedio diario de 22 casos, similar a lo reportado durante todo 2017 y 2016, cuando se registró un total de 7.707 y 7.455 casos de maltrato, respectivamente. De nada le sirve al ICBF acompañar a 2,8 millones de familias en buenas prácticas de crianza si los 10 millones de familias que hay en Colombia no hacen lo que les toca hacer, que es cuidar a sus niños.

¿Qué ha pasado con la investigación disciplinaria al interior el ICBF en torno al caso de una niña de tres años en el barrio Santa Fe a la que el Instituto le perdió el rastro y terminó en maltrato, abuso sexual y abandono de la niña un hospital en el sur de Bogotá?

La investigación sigue adelante y se viene realizando la verificación de la información que ha recibido la Oficina de Control Interno del ICBF por parte de la Regional Bogotá.

¿Por qué toma tanto tiempo la investigación, y en cuánto se sabrá qué pasó en esa cadena de custodia?

Dentro de la investigación disciplinaria hay una etapa probatoria que se debe agotar con el fin de individualizar al servidor o servidores públicos que hayan incurrido en omisiones o extra limitaciones en sus funciones. De esta manera se determinan responsabilidades garantizando los derechos de los disciplinados. La indagación preliminar tiene un término de seis meses para tal efecto, aunque puede suceder que sin agotar el término se haya logrado recopilar todas las pruebas.

¿Dónde y en qué condiciones está hoy la niña y qué sigue para ella?

Lo más importante es que la niña se encuentra bien, bajo el cuidado de una madre sustituta, recibiendo la protección y el amor que le permita culminar con su proceso de recuperación. Una vez culmine este proceso, la autoridad administrativa tomará la medida más conveniente para la menor de edad en el marco del Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos, bien sea para entregar su custodia a la familia extensa (siempre que demuestre ser garante de sus derechos) o declararla en adoptabilidad.

La niña ya había sido entregada a la abuela materna y esta falló en su protección permitiendo que se la llevara nuevamente la madre, a quien ya se la había quitado el ICBF. ¿Cómo garantizar que esto no vuelva a suceder en este y en otros casos?

Para prevenir la ocurrencia de esos hechos yo lideré un ‘Plan de choque’ que permitió, en solo dos meses, visitar los 5.000 hogares sustitutos del ICBF en todo el país. Con esta iniciativa, se verificó el cumplimiento de los estándares de calidad exigidos por el Instituto, pero de manera particular conocer la percepción que tienen los niños bajo protección del ICBF sobre la atención que se les brinda.

Este año firmamos un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Universidad Nacional de Colombia, para poner en operación un modelo que refuerza el seguimiento y supervisión a los operadores que atienden los diferentes programas de Instituto, y para que la sociedad entera pueda participar como veedora de sus acciones.

Pese a los esfuerzos y el compromiso de la institución, ¿cómo cambiar la imagen negativa del ICBF?

El ICBF es una de las instituciones más queridas por los colombianos. Su imagen es muy favorable y justamente se debe a su trabajo y a la presencia en todo el territorio nacional… En cuanto a programas de prevención de riesgos, en los últimos ocho años beneficiamos a 2,7 millones de niños, niñas y adolescentes a través de programas como Generaciones con Bienestar, Acciones Masivas de Alto Impacto, Prevención del embarazo adolescente y la construcción de entornos protectores.

Creo que hemos logrado fortalecer esa imagen favorable que tiene el instituto gracias a que los cerca de 15.000 colaboradores del Instituto trabajan 24/7 por el cuidado y protección de los niños, niñas y adolescentes.

Entonces, ¿por qué varios niños que están bajo protección del ICBF terminan siendo vulnerados en algunos de los hogares sustitutos? ¿En qué radican los desaciertos?

Más que desaciertos, lo que hemos encontrado en la revisión realizada a la operación de las unidades de servicio en todo el país ha sido el compromiso y dedicación de las madres sustitutas, quienes brindan el cuidado, la protección y el amor que requieren nuestros beneficiarios para lograr hacer realidad sus proyectos de vida. Cuando se han presentado casos de vulneración de derechos, el Instituto ha tomado acciones inmediatas para la reubicación de los niños, niñas y adolescentes y el restablecimiento de sus derechos.

La vulneración de derechos a niños, niñas y adolescentes, se realiza por parte de actores de la sociedad en diferentes entornos, incluyendo el familiar.

Y ustedes, ¿qué opinan?

Colaboradores:

@CorreAlexandra

@AndreaCotela

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