Aquí y allá: El cinismo del comunismo

0
Hace unos días leímos y vimos con asombro las declaraciones de Nicolás Maduro en las que aseguraba que los venezolanos que salíamos huyendo de su régimen de hambre y opresión lo hacíamos “bien buchones”, con los bolsillos llenos de dólares. Incluso se atrevió a hablar de una cifra: mínimo 5000 dólares. Hay que ser bien cínico para afirmar semejante locura.
Además dijo que iba a demandar a los gobiernos de Colombia, Ecuador y Perú, porque según él los venezolanos somos víctimas de estos. Señor dictador, no tenemos “síndrome de Estocolmo”, el único responsable de nuestra huida forzosa, de nuestra ruina, de nuestro trajinar, es el comunismo que ustedes por la fuerza han querido imponer a todos los venezolanos.
¿Sabe usted cuánto representarían 5000 dólares en el bolsillo de cada compatriota que sale del país? Tal vez para ustedes, que se han robado todas nuestras riquezas, que se han burlado del hambre de todo un pueblo, 5000 dólares son poca cosa, quizás para ustedes es el precio de un reloj lujoso o un vestido para una de sus prepagos en Europa, Asia o el Medio Oriente, o se la gasten sentados entre “camaradas” socialistas tomando varias botellas de un gran escocés viajando por el mundo, o sea parte de pago de un carro último modelo a alguno de sus hijos que suelen tener estudiando no en la Universidad Bolivariana de Venezuela, sino en las mejores universidades del mundo, pagadas con los dólares de todos nosotros.
Ustedes son cínicos, la ceguera comunista intencional, no les permite darse cuenta de la burla que significa decir que los venezolanos que salimos por tierra de nuestras fronteras tenemos los bolsillos de dólares. Para quienes han caminado cientos o miles de kilómetros entre Colombia, Ecuador y Perú no hay mayor ofensa que su afirmación, para quienes caminan a la intemperie por la orilla de la carretera y pasan noches heladas es una bofetada lo que ustedes afirman.
Les hago un reto a usted y a todos sus acólitos, ministros y escoltas: salgan caminando con maletas cargadas con más de 30 kilos, además agarren a un nieto suyo y se lo llevan cargado, y así inicien una travesía desde San Antonio del Táchira, pasando por el Departamento del Norte de Santander, Bucaramanga, la zona que le llaman “el congelador” en Colombia, lleguen al Puente Internacional de Rumichaca (frontera Colombia- Ecuador), allí pasen la noche en medio del frío que eso implica, duerman encima de las maletas, báñense en el río congelado que pasa cerca de las oficinas migratorias, coman pan con queso fundido y diablitos todo el camino; posteriormente, al sellar sus pasaportes dos o tres días después, continúen la travesía y atraviesen toda la Cordillera Andina del Ecuador caminando hasta llegar a la Provincia del Oro, frontera con Perú. Al llegar al menos a ese lugar, los venezolanos, que somos un pueblo noble le permitiremos que dé una cadena nacional para que se retracte de lo que dijo, pida perdón de rodillas y además renuncie de una vez por todas, para que nuestro hermosa nación vuelva a salir adelante y ser la de mayor capacidad de desarrollo de todo el continente.
También Podría Interesarte

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este Sitio Web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que estás de acuerdo con esto, pero puedes optar por no participar si lo deseas. Aceptar Leer Más